Entrevista

A. González (Intel Labs): «La Ley de Moore seguirá vigente»

El currículo de Antonio González Colás, el fundador y actual director del laboratorio de Intel en Barcelona, es impresionante. Nuestra visita al laboratorio nos permitió charlar con él acerca de los proyectos que se están llevando a cabo en su centro

Juan Carlos López Revilla

Entrevista Intel Antonio González Colás

11 enero 2013

El currículo de Antonio González Colás, el fundador y actual director del laboratorio de Intel en Barcelona, es impresionante. A sus numerosos méritos académicos, entre los que podemos citar la obtención del Primer Premio Nacional de Estudios en Ingeniería Informática en 1986 y la Cátedra de Arquitectura de Computadores de la UPC (Universidad Politécnica de Cataluña), se suman el registro de decenas de patentes y numerosos premios que refrendan sus valiosas aportaciones en el ámbito de la Ingeniería en Informática.

Nuestra visita al laboratorio que con tan buen tino dirige desde hace una década nos permitió charlar con él acerca de los proyectos que se están llevando a cabo en su centro, y, por supuesto, de las innovaciones que Intel introducirá en sus próximos productos.

PC Actual: ¿En qué proyectos de Intel ha trabajado activamente el laboratorio que diriges?

Antonio González Colás: A lo largo de esta década de existencia hemos estado involucrados en numerosos proyectos. Una de las áreas en las que más hemos trabajado es el consumo de energía de los microprocesadores. Es una materia muy importante por muchos motivos, sobre todo por su incidencia en la autonomía de los dispositivos portátiles.

También es esencial en el entorno de los grandes centros de datos porque el consumo energético representa un coste importante que es necesario asumir. Asimismo es esencial valorar que reducir el consumo de energía nos permite diseñar sistemas más potentes. Los procesadores, al consumir este recurso, disipan calor, pero para que funcionen bien es necesario que no superen el umbral que oscila entre los 100 y los 110 grados centígrados.

A partir de ahí se producirían problemas de fiabilidad, por lo que es necesario mantener el cristal de silicio, como mucho, a esa temperatura. Cuanta más energía disipas por unidad de área, más se calienta el procesador, y si no consigues disipar ese calor con eficacia no podría mantenerse activo constantemente. Este comportamiento ilustra la relación directa que existe entre la energía y el rendimiento. En general, cualquier nueva idea que tengamos para reducir la energía consumida podemos utilizarla para construir con el mismo «presupuesto de disipación de potencia» un sistema que sea más veloz.

PCA: Algunas de las aportaciones que habéis desarrollado en el laboratorio de Intel en España se han materializado en la microarquitectura de los procesadores que estamos utilizando actualmente, ¿verdad?

AGC: Sí, por supuesto. Nuestra labor, como grupo de investigación que somos, es visionar nuevas soluciones para el futuro, inventar maneras de construirlas y validarlas. Una vez que las hemos consolidado y comprobamos que funcionan bien, trabajamos con los grupos de diseño de producto para incorporarlas en futuras soluciones. En el caso de Sandy Bridge y Ivy Bridge hemos trabajado estrechamente con el grupo que diseñó el procesador, que mayoritariamente se encuentra en Israel, en varias tecnologías para reducir el consumo y mejorar el rendimiento.

Una de ellas, que finalmente fue incorporada en los microprocesadores que estamos utilizando, describe cómo implementar el banco de registros. Diseñamos una nueva arquitectura para este componente que nos ha permitido reducir enormemente el tráfico. Toda actividad conlleva un consumo de energía, y, por lo tanto, menos tráfico de datos representa un menor consumo. Además, introdujimos otras innovaciones que nos permitieron hacer el diseño más eficiente desde el punto de vista energético.

Entrevista Intel Antonio González Colás 1

PCA: ¿Cuál es la filosofía de trabajo de los laboratorios de investigación que tiene Intel repartidos por el mundo? ¿Cooperáis entre vosotros o competís para ofrecer distintas alternativas a un mismo problema que os ayuden a encontrar la solución óptima?

AGC: En los laboratorios de investigación trabajamos coordinadamente. Justin Rattner es el director general de todos los laboratorios, y estamos divididos en varios grandes grupos por áreas. Uno de ellos atañe a los microprocesadores y la programación, y dentro de él hay varios laboratorios. Nosotros somos uno de ellos. De esta forma, tenemos una estructura que nos permite coordinar nuestros planes de trabajo para tener una agenda global coherente. Esto no significa que cada laboratorio tenga sus propios proyectos.

En algunos de ellos interviene una sola persona, y en ese caso trabaja de forma autónoma, pero sobre todo tenemos proyectos en los que pueden trabajar muchas personas, en algunos casos más de cien. En este último escenario los investigadores pertenecen a múltiples laboratorios. A veces, incluso, colaboramos con gente que no pertenece a los propios laboratorios, pero que es experta en alguna materia, y que suele formar parte de los grupos de diseño de producto. En general, colaboramos. Si el proyecto es pequeño, la colaboración también lo es y está focalizada en un laboratorio en particular porque es más fácil gestionarlo.

PCA: ¿Cuál es el perfil profesional de las personas que trabajan en vuestro laboratorio?

AGC: En general, el perfil del investigador que contratamos es el de una persona con estudios de doctorado, principalmente, en el área de arquitectura de computadores, pero a veces también en algún área de la periferia. A veces hacemos cosas que tienen que ver más con el software o con la rama de la electrónica. La arquitectura se sitúa entre los circuitos y el software, por lo que investigadores expertos en electrónica y software también son bienvenidos en el grupo. Conociendo las interfaces que tenemos por arriba y abajo podemos hacer soluciones mucho más efectivas.

En cualquier caso, las personas que trabajan en el laboratorio tienen un doctorado debido a que esta es la formación que realmente enseña a investigar. El objetivo de un doctorado es formar un investigador. Pero a veces se producen excepciones. En ocasiones hemos contratado a personas con perfil junior que se han formado con nosotros, y que han aprendido a investigar trabajando con otros investigadores dentro del laboratorio.