GPUs al cuadrado: ATI CrossFireX

Es el turno de analizar lo que ha dado de sí la tecnología CrossFireX de ATI. Permite paralelizar el trabajo de diferentes GPUs físicamente localizadas en distintas tarjetas (hasta cuatro) y multiplicar, por tanto, la eficiencia del subsitema gráfico de nuestro equipo

15 noviembre 2008

Ahora, para habilitar la tecnología CrossFireX se necesitan cumplir dos requisitos fundamentales: disponer de tarjetas gráficas que lo admitan de manera nativa (éste es el caso del modelo 3850 que hemos utilizado, aunque casi todos los ingenios de las familias HD Radeon 2000, 3800 y 4800 cumplen este requisito) y tener implementado en la placa base un chipset que sea capaz de habilitarlo adecuadamente (léase la nueva hornada de Intel como el P45, P35, X38 o X48; y los propios de AMD, como el 780G, 790X y 790FX entre otros).

 

Es importante advertir que, aunque nosotros hayamos escogido dos modelos de gráfica exactamente iguales, CrossFireX permite combinar diferentes GPUs e incluso activar el denominado Hybrid CrossFireX, un sistema mediante el cual unirán sus fuerzas una GPU externa y otra que se encuentre implementada dentro de la propia placa base en caso de que exista y sea compatible (por ejemplo dentro del chipset 780G).

 

Muchas pegas en Vista

Para llevar a cabo las pruebas hemos utilizado una placa base de Asus modelo P5Q Deluxe que implementa un chipset P45 de Intel, procesador Intel Core 2 Extreme QX9650, 1 Gbyte de memoria RAM DDR2, dos tarjetas Radeon HD 3850 de Sapphire y los últimos drivers Catalyst de ATI disponibles (versión 8.8) en principio para Windows Vista.

 

Una baza a favor de esta configuración es, precisamente, el modelo de gráfica seleccionada, que no solamente ocupa una única bahía por tarjeta y, por tanto, no estorba en la placa, sino que consume bastante menos que el resto de configuraciones que hemos probado.

 

Sin embargo, a la hora de activar la tecnología CrossFireX empezamos a experimentar multitud de problemas que provocaban el bloqueo total del equipo nada más iniciarse. Tras varias pruebas infructuosas, nos vimos obligados a cambiar el operativo y reinstalar Windows XP, con el que, ésta vez, todos los benchmarks con motores reales funcionaron correctamente.

 

No obstante, debido a que este SO utiliza DirectX9, no hemos podido pasar 3DMark Vantage (concebido exclusivamente para Vista debido al uso que hace de DirectX10) y 3DMark06 tampoco ha corrido satisfactoriamente. Con todo ello, los resultados arrojados por Crysis y Unreal Torunament 3, aunque no resultan en absoluto malos, han sido inferiores a los obtenidos por la 3870X2 a pesar de utilizar DirectX9 (25 y 86 FPS, respectivamente).

 

Como conclusión, diremos que por unos módicos 170 euros disfrutaremos de un sistema multi-GPU que ofrece muy buenos rendimientos pero que parece que, todavía, necesita salvar unos cuantos escollos en cuanto a compatibilidades con el nuevo sistema operativo de Microsoft.