Green Telecom: el sector en busca de su agenda verde

Factura electrónica, videoconferencias, teletrabajo… Estamos en el mejor momento para que múltiples empresas den un paso adelante en su “estrategia verde” e involucren a empleados, clientes y abonados en el ahorro de recursos

Green Telecom: el sector en busca de su agenda verde

27 junio 2009

LA OPINIÓN DEL EXPERTO

Está claro que 2008 –al menos como parte de la agenda de buenas intenciones- ha sido el año del compromiso con el medio ambiente. Empresas de todos los sectores se están preguntando qué medidas podrían adoptar para hacer que sus procesos de negocio sean más respetuosos con el medio ambiente. La opinión pública está concienciada al respecto y existe una demanda social hacia lo “verde”.

Las empresas del sector de telecomunicaciones se preguntan también cuál puede ser su papel en agenda. Es cierto que los avances en las telecomunicaciones ya llevan años aportando su granito de arena contra el cambio climático: la banda ancha y los servicios de videoconferencia ahorran no pocos viajes de avión a directivos de todo el mundo, por no hablar del correo electrónico, herramienta de comunicación de negocios por excelencia en este mundo digital.

El papel que han jugado las telecomunicaciones en la globalización ha sido fundamental, como también lo ha sido en la creación de una conciencia medioambiental global. Internet ha sido y es el canal de comunicaciones a través del cual se difunden iniciativas verdes, que en muchas ocasiones no pueden acceder a los canales habituales de información.

Por ejemplo, la actual preocupación mundial con el cambio climático ha encontrado en Internet un altavoz sin parangón para difundir su tesis, hasta que políticos relevantes de todo el mundo han enganchado esa bandera.

Otra aportación de las telecomunicaciones a la preservación del medio ambiente: el teletrabajo. Internet y el correo electrónico han hecho posible que determinados trabajos puedan ser realizados desde el propio domicilio, en las mismas condiciones que si el trabajador estuviera en un puesto de oficina.

Aunque no creo que haya todavía estudios, al tratarse de una modalidad laboral incipiente, los ahorros que aporta son múltiples: ahorro en desplazamientos y en consumo de combustible, ahorro para la empresa en el recibo eléctrico y calefacción, al poder disponer de instalaciones más reducidas, etc.

Hacer posible la oficina sin papel es otro de los logros medioambientales que el sector de las telecomunicaciones comparte con el de Tecnologías de la Información, a partes iguales. Hoy día el correo electrónico ha sustituido en muchos sectores al correo ordinario y al fax, con el correspondiente ahorro de toneladas de papel.

Ahora todo tipo de documentos digitalizados transitan por la red sin llegar nunca a tener una “versión impresa”. Son muchas las empresas que añaden a sus correos como posdata el mensaje de “no imprimir salvo que sea absolutamente necesario”.

Como una iniciativa más dentro de la filosofía de oficina sin papel, está el fomento de la facturación electrónica, y en esto las empresas de telecomunicaciones han sido pioneras. Las operadoras llevan años tratando de que sus abonados se pasen a la “e-factura”.

Con un mensaje fundamentalmente “verde” –y también con incentivos más tangibles- tratan de convencerles de que renuncien a recibir mensual o bimensualmente sus facturas por correo postal y pasen a recibirlas por correo electrónico. Avanzar en esto es claramente conservacionista, aparte del ahorro en papel y costes de impresión considerable para el operador.

Lo que subyace en iniciativas tales como la “e-factura” es una estrategia que persigue involucrar al usuario en la realización de una serie de tareas administrativas, hasta ahora llevadas a cabo por la empresa de telecomunicaciones, que pueden a medio plazo suponer un ahorro de recursos. El mensaje medioambiental puede ser el elemento que finalmente impulse al consumidor a realizar por él mismo gestiones que siempre ha entendido eran obligación de su proveedor.

Si el cliente está dispuesto a “autogestionarse” a través de Internet (actualización de datos personales, cambios en domiciliaciones, de domicilio, ampliación o reducción de servicios, etc.), esto repercutirá en ahorro de recursos: reducción de la dependencia del call center, con disminución del equipamiento, y del consumo de energía, etc.

Desde un punto de vista de la gestión interna del operador, toda medida que contribuya a hacer mas eficientes los procesos de producción puede ser bienvenida como “amigable” para el medio ambiente: externalización de procesos o de integración de aplicaciones, utilización de servicios gestionados, reutilización de recursos hardware/de infraestructura, proveedores con presencia local, que evitará multitud de viajes de equipos de desarrollo, etc.

Iniciativas de cara al futuro

Este es el mejor momento para que operadores que aún no han desplegado servicios como el de la “e-factura” lo hagan, y para que aquellos otros que ya lo han hecho, den pasos adelante en su “estrategia verde” e involucrar a sus abonados en el ahorro de recursos.

Hay una opinión pública favorable a las iniciativas medioambientales, y ello está siendo aprovechado por las empresas energéticas para convertirlo en un mensaje de marketing para captar o retener clientes. Consumidores preocupados por el medio ambiente están abiertos a las energías renovables, y pueden estar dispuestos a pagar un plus por ello. En un momento en que parte de la oferta de telecomunicaciones se está convirtiendo en un “commodity”, las empresas del sector pueden encontrar en el mensaje medioambiental un elemento diferenciador.

En los próximos años podemos ver empresas centradas en la captación de un determinado nicho de mercado que es el del consumidor altamente concienciado con el medio ambiente.

Por José Alba Aparicio, socio-director de UN Enterprises (Grupo Delaware)