Habemus crisis (pero no tanto)

Pintan bastos y más de uno querría tener una bola de cristal para cotejar que le deparará el futuro inmediato. Los analistas de IDC no son brujos, pero han elaborado un glosario de diez previsiones para el sector de las tecnologías de la información y las comunicaciones, un trabajo en el que se sienten tan cómodos que repiten año a año

Habemus crisis (pero no tanto)

14 febrero 2009

Sin duda 2009 es herencia ya de la crisis de confianza desatada en los mercados financieros a finales de 2008, y agravada por los efectos en cadena generados por una bola de nieve que cada vez gira más deprisa y es más grande; aunque igual es panorama no va a ser tan terrible y en el peor de los casos nos vamos a quedar como estamos…

 

«La economía está más globalizada e integrada que nunca, y tanto la caída del PIB como la fuerte incertidumbre económica está provocando una inestabilidad presupuestaria que también afecta al mercado tecnológico. No obstante, podemos decir que la tecnología será una de las claves hacia la recuperación y competitividad de las empresas españolas.

 

Hay muchas empresas que han realizado fuertes esfuerzos en los últimos años y están mucho mejor preparadas para afrontar la crisis, otras, tienen la oportunidad de modernizarse para salir reforzados de esta situación. El gasto en tecnología es ahora más necesario que nunca para asegurar un posicionamiento sólido», comenta Rafael Achaerandio, responsable de análisis de IDC España.

 

«Por eso prevemos un crecimiento plano en el mercado TIC. Si bien, debido a esta heterogeneidad de comportamientos en la demanda, habrá algunos segmentos y tecnologías que experimenten crecimientos a pesar de la crisis si saben aprovechar las oportunidades. Pero adiós a los crecimientos de dos dígitos de hace solo unos pocos años; esperemos, según se resuelva el primer trimestre del año, 2009 tenga en su conjunto un crecimiento plano o ligeramente negativo, para en 2010 volver al 2% de crecimiento», concluye Achaerandio.

 

Los ejes de mi carreta

De su análisis se desprende tres megatendencias que constituirán los ejes sobre los que transcurrirá el ejercicio; estos ejes giran entorno a tres conceptos básicos: los costes, la confianza y la diferenciación. «En primer lugar, la gente gastará menos. Ya no cuela lo de que se abre un mundo de oportunidades; a estas alturas de la película no es tan fácil gastar un 30% menos en tecnología sin cambiar significativamente las infraestructuras TIC», señala Jaime García, analista del mercado español de IDC España.

 

«Pero los riesgos son más matizables: la aversión al cambio es menor y es el momento abordar temas como los de la virtualización, la externalización, la consolidación y la reutilización. Tendencias como SOA, SaaS o Cloud Computing van a empezar a tener mucho que decir…».

 

Lo cierto es que en un contexto en el que nadie se fía ya de nadie y encima la cosa puede degenerar a peor, el deteriodo en los mercados puede ser muy acusado a corto plazo. «¿Pero qué puede hacer la tecnología respecto a la confianza?», se pregunta Jaime García. «Pues bastante, empezando por demostrar que las cosas se están haciendo bien con más control, más transparencia, más regulación y más visibilidad. Ciertamente es el momento de abrirse el kimono antes de que te lo abran, pues las empresas se encuentran desnudas ante la mirada escrutadora de todo el mundo, especialmente analistas e inversores…

 

Si una importante gestora de fondos tiene un broker que se salta los límites puede hacerla perder el 30% de su valor en Bolsa de un día para otro, en comparación puede resultar 10.000 veces la cantidad que el broker desfalcó. BTM, cuadro de mandos, redes sociales 2.0 son algunos instrumentos a disposición para mejorar este aspecto».

 

Finalmente, en el largo plazo, está lo de buscar la diferencia y desmarcarse del resto de competidores con algo realmente atractivo para el consumidor, y esto se logra básicamente con la innovación. «Pero, ¿por qué explicar que uno es distinto precisamente ahora? La invención es muy cara, pero la innovación no tanto, es algo más cercano, viene de cosas ya inventadas y sirve sobre todo para mejorar cosas del día a día y especialmente para la personalización de la oferta a cada tipo de cliente (automóvil, banca…)», dice Jaime García.

 

«Aquí sin duda se trata de poner más foco en lo táctico que en lo estratégico. Las compañías que han ido haciendo sus deberes “tecnológicos” y venían invirtiendo están ahora mejor preparadas para afrontar la crisis y para darle al cliente lo que el cliente quiere y no más y sólo cuando lo precise. Por ello es fundamental conocer mejor y al detalle a cada cliente, o por lo menos saber escucharle. CRM, procesos just-in-time, la larga cola de Internet, call centers…».

 

Conjuntos y segmentos

En general, la crisis afectará más a los nuevos proyectos que a los ya comenzados, y se destinará menos presupuestos a inversión y más a mantenimiento.

 

En el agregado se pierde el detalle, pero resumiendo mucho, el subsector de software será el que más caiga, aunque eso no quita que se abran grandes oportunidades al software como un servicio (SaaS) o a la nube de aplicaciones omnipresente vía Internet (cloud computing). En realidad, en esta transformación converge todo, incluidos hardware, servicios, comunicaciones… (SOE, service of everything).

 

El subsector del hardware también caerá, aunque menos, con una mayor diversidad de equipos en cuanto a funcionalidades, prestaciones y factores de forma. El de las telecomunicaciones van por su parte, con ganancias de valor en temas de banda ancha móvil y las comunicaciones unificadas; mientras que el de servicios se queda en medio: por lo mismo se va a pagar menos, lo cual hará reducir los márgenes.

 

«Quizás sea el momento de las redes sociales. Te crees más lo que dice otro empleado que no conoces de nada en un Chat que lo que dice el director general en el discurso de apertura del ejercicio. ¡Y eso que dicen que el 90% de lo que se publica en los blogs es mentira!», cuenta Jaime García. «Pero va a haber que aprender a escuchar al cliente. Iberia no puede mandar a los medios su encuesta de satisfacción del cliente que hizo hace dos meses “porque toca” con la que ha caído y le está cayendo desde las Navidades en la T4 de Barajas».

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