Un hombre tiene que ser operado por jugar a Candy Crush

20 abril 2015

Si ya lo dicen las madres: “no juegues tanto que es malo”. Y es que, al final, jugar tanto no puede ser nada bueno. Si no que se lo pregunten al hombre -cuyo nombre no se ha revelado-, de 29 años y estadounidense, que va a tener que hacer frente a una operación por haber jugado más de la cuenta a Candy Crush.

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El adictivo juego

Candy Crush es realmente curioso. A pesar de ser un juego realmente antiguo en su mecanismo, lo cierto es que ha triunfado de una manera impensable. Hasta los menos jugones han acabado instalando el juego y destrozado caramelos en lo que ya parece un imposible recorrido de niveles hasta completar el camino. Sea como sea, hay algo que ha hecho que el éxito de Candy Crush haya sido rotundo hasta el extremo.

Claro que, esto también ha llevado a que muchas personas dediquen mucho tiempo a jugar, más del que se merece un juego como Candy Crush. Al menos, ese es el caso del sujeto que hoy se convierte en nuestro protagonista para, sin saberlo, acabar advirtiéndonos de los peligros de los videojuegos como este.

Quién le iba a decir a él que jugar tanto a Candy Crush podría tener como consecuencia la rotura del tendón del dedo índice de su mano izquierda, el que se encarga de poder extender este dedo.

Según él mismo dice, no es un adicto jugador a Candy Crush, aunque a pesar de ello ha pasado muchísimo tiempo jugando durante un tiempo que ha durado entre seis y ocho semanas. Acababa de abandonar el ejército, y actualmente estaba sin trabajo, por lo que llenaba las horas jugando al juego. Lo curioso es que su nivel de adicción en este tiempo fue tal que acabó jugando con la mano izquierda, a pesar de ser diestro, para poder realizar tareas a lo largo del día con su mano principal.

La adicción nos hace olvidar lo demás

El sitio online JAMA, especializado en medicina, habla de este caso y transmite una importante lección sobre los videojuegos. El nivel de adicción que generan estos juegos debido a la gran atención que requieren de nosotros hace que perdamos la percepción de otros elementos. En este caso, el paciente ni siquiera se dio cuenta de que se había roto el tendón en el momento, sino que fue después.

Otros casos más antiguos y extremos son fáciles de recordar en esta situación, como la de aquel chico asiático que murió después de jugar durante dos días seguidos a un videojuego, parando solo para comer algo e ir al baño.

Generalmente hacemos alusión al peligro de los videojuegos adictivos cuando estos generan problemas muy graves en nuestra salud, pero no podemos tampoco olvidarnos de la influencia que tiene en otros factores. ¿Qué hay de jóvenes que olvidan sus estudios por dedicar demasiado tiempo a jugar? ¿O de adultos que no trabajan de la manera correcta por haber pasado muchas horas jugando? Es una realidad que los videojuegos abstraen al jugador. Eso de por sí no es algo malo, pues en ocasiones es lo que el usuario trata de buscar. El problema es que tiene un factor adictivo que puede hacer que el propio usuario no sea capaz de decidir con racionalidad cuándo jugar y cuándo no, y esa abstracción se convierta en algo que afecte a su vida personal y laboral. Y lo cierto es que en mayor o menor medida, son muchos los usuarios que están afectados de alguna manera por algún tipo de adicción a los videojuegos.

Este caso nos demuestra que no tienen por qué ser videojuegos extremadamente complejos, sino que un juego tan simple como Candy Crush puede generar una fuerte adicción en el usuario.

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