Las impresoras 3D podrían acabar con el hambre en el mundo

20 septiembre 2013

Si el fin del hambre en el planeta dependiera de nuestros recursos y medios, hace mucho tiempo que hubiera acabado. Sin embargo, sí es cierto que cualquier avance en esta dirección puede ser bueno. Las impresoras 3D, tan de moda últimamente, son capaces de “imprimir” comida, e incluso de “fabricar” dulces.

Antes los llamaban robots de cocina, en el futuro nos disculparemos ante nuestros invitados diciendo que no hemos podido hacer la tarta porque no nos quedaba tóner. Eso es lo que promete Pablos Holman, un futurista e inventor que trabaja en el Laboratorio Intellectual Ventures en Bellevue, Washington. En su “visión” del futuro observa cómo impresoras 3D serán capaces de ofrecernos la dieta ideal para nuestro día a día, lo que incluiría verduras y carne, “imprimiéndolo” de una manera apetitosa.

Pero no ha sido él, sino Avi Reichentall, el CEO de 3D Systems, el que ha sido capaz de configurar sus impresoras 3D para que creen productos dulces, como pasteles y bizcochos. En su particular imaginación, ve estas impresoras al lado de las máquinas de café, realizando exactamente la misma tarea que estas, pero ofreciendo productos fabricados con azúcar. Actualmente están trabajando de manera activa para continuar haciendo crecer lo que ya ha creado. Van a ponerse en contacto con reposteros, confiteros y panaderos para conseguir mejorar lo que ya fabrican sus impresoras 3D.

“¿Me das un tóner de chocolate?" 

De hecho, su proyecto va mucho más allá que crear dulces con azúcar. No solo quieren fabricar pastelitos, sino que ya están tratando de crear una impresora de chocolate, de manera que cualquiera pueda tenerla en su cocina, comprar el cartucho, tóner, o consumible de chocolate, ponérselo a la máquina, y elegir el postre que quiera que cocine. Las posibilidades son infinitas, y lo más curioso es que en realidad no es un proceso tan complejo, ni siquiera sería imposible, desde un punto de vista económico, conseguir una de estas máquinas, y más si las comparamos con el precio de un robot de cocina de calidad.

Impresoras 3D con objetivos saludables

Pero las madres no estarán tan contentas con la posible existencia de una máquina que fabrique sola los dulces de chocolate. Quizás sea más interesante en este caso el proyecto de Holman. Él está centrado en la creación de la impresora capaz de cocinar platos completos, que reúna todos los nutrientes necesarios para una persona en esa determinada comida, y que además consiga un plato con un buen sabor y que resulte apetitoso. Y se acabó eso de comprar ingredientes como antes y ponernos a trocearlos, mezclarlos, y cocinarlos por nuestra cuenta, ahora solo tendríamos que poner los cartuchos correspondientes a la impresora 3D para que esta generara la comida.

Ellos van más allá a la hora de crear una impresora. Están estudiando cómo reacciona la comida a nivel molecular para tratar de imitar esto mismo a la hora de producir una comida en concreto. La impresora utilizaría el consumible que hay en el cartucho o tóner, y lo convertiría en comida, generando colores y formas semejantes a la productos que hoy en día tomamos.

El aprovechamiento de la comida sería inmenso

Pero Holman explica que las ventajas van más allá. No se trata de un avance sin más, sino algo que podría cambiar para siempre la manera de elaborar la comida. Él mismo afirma que las personas de los países desarrollados compran comida en tiendas y la almacenan antes de comérsela. Al final, perdemos un 40% de lo que se produce, y lo mismo ocurre con la comida que se cocina en restaurantes y otras tiendas de comestibles. La ventaja de esta impresora es que el tóner siempre estaría ahí. Lo único que tendríamos que hacer es llegar a casa, seleccionar la comida que queremos comer, y esperar a que esté lista. No tenemos productos que se ponen malos por no usarlos, ni las panaderías tendrían que tirar lo que no han vendido, solo tendrían que ir produciendo en cada momento lo que van a vender. Prácticamente podrían cocinar las cosas de manera instantánea. Es más, ni siquiera tendríamos que ir a comprar pan, pues podría elaborarse con estas impresoras.

Sin duda, las ventajas de las impresoras 3D son maravillosas. Es verdad que todavía encontramos inconvenientes que habrá que salvar, pero no hay ninguna duda de que formarán parte del futuro, y muy pronto, del presente.

 

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