Informática móvil: Movilidad es la clave

Estamos viviendo el auge y explosión definitiva de la informática móvil en detrimento de los clásicos equipos de escritorio. Multitud de formatos y propuestas, para un mercado que cada vez demanda soluciones de más portabilidad, autonomía y potencia de proceso

Informática móvil: Movilidad es la clave

31 diciembre 2007

La personalización de los colores y diseño de las carcasas, como símbolo de diferenciación y estilo, supondrá un aliciente más a la hora de elegir nuestro portátil.

Pantallas de 20 pulgadas, mandos a distancia, teclados completos y unas dimensiones de escándalo serán la señas de identidad de los portables dedicados al ocio en 2008.

Esta tendencia comenzó hace un par de años, y cada vez se hace más patente, sobre todo en los hogares, donde la posibilidad de contar con un equipo de pequeñas dimensiones que pueden llevar a cualquier parte y guardar en un cajón resulta tremendamente atractiva.

Durante los últimos meses, los principales fabricantes de equipos portátiles como Acer, Toshiba o HP nos han sorprendido por la tremenda variedad de formatos de sus portátiles.

Hasta hace pocos años, a la hora de adquirir un nuevo portátil podíamos elegir su configuración y, a lo sumo, dos o tres tamaños y formatos distintos. Es decir, básicamente teníamos los portátiles convencionales, con pesos que rondaban los tres kilogramos o menos, y los considerados ultraportables, con pesos siempre por debajo de los dos kilos.

Con esto, los fabricantes cubrían las necesidades de los que necesitaban más potencia portátil y un tamaño suficiente para trabajar sin problemas, y las de los que buscaban el menor peso posible. Las cosas, sin embargo han cambiado mucho en un par de años.

El primer gran avance fueron las pantallas panorámicas que, de ser una opción reservada a los equipos más domésticos destinados a la reproducción de vídeo, han pasado a convertirse en el formato casi exclusivo de las máquinas que se venden hoy día. Sólo equipos muy concretos, generalmente de corte profesional, mantienen formatos en 4:3, aunque desde ya anunciamos su definitiva desaparición en poco espacio de tiempo.

La segunda gran revolución vino de la mano de la bajada de precios de los equipos portátiles y la preferencia de los usuarios para emplearlos como substitutos de sus PC de sobremesa. Aquí los fabricantes detectaron que, curiosamente, los usuarios no buscaban un tamaño y peso contenidos, sino pantallas y teclados más grandes.

A partir de aquí surgieron los primeros PC con TFT de 15 pulgadas y de ahí en adelante. La situación llega a casos tan estrambóticos como los últimos modelos de Acer o HP con pantalla de 20 pulgadas, lo que provoca un peso y tamaño que casi imposibilitan su normal traslado.

Sin embargo, estas máquinas son el resultado de aventuras como las de Toshiba con su gama Qosmio, con la que lleva algunos años ofreciendo una alternativa de alta gama por estética, tecnología y precio a los mejores equipos de sobremesa.

La realidad es que el mercado esta ahí y su futuro esta claro: usuarios residenciales, para su casa, y profesionales, para sus despachos, prefieren un equipo compacto con posibilidad de ser transportado fácilmente, aunque buscan amplias pantallas, teclados completos, sistemas gráficos potentes y todos los extras posibles.

Quizá será complicado pasar de las 20 pulgadas porque las dimensiones tienen un limite, pero que duda cabe de que los portables de 17 o 20 pulgadas dentro de poco serán bastante habituales.

Los que no tienen un futuro tan claro son los Tablet PC y los UMPC. Respecto a los primeros, aunque «nos los vendieron» como la evolución lógica de los ultraportables, lo cierto es que no han terminado de cuajar entre los usuarios.

Son más caros, la utilidad como tablet fuera de aplicaciones verticales o entornos muy específicos es pequeña, y además no resultan tan rápidos y precisos como cabía esperar en un primer momento. Muestra de ello es que sólo los fabricantes más grandes los tienen en catálogo y, por lo general, se trata de un único modelo que lleva bastante tiempo en el mercado.

Para intentar resucitarlos, fabricantes como Acer incluso han lanzado modelos con pantallas de 15 pulgadas, pero el resultado es claro: hasta que no evolucionen los actuales sistemas operativos, no surjan aplicaciones que realmente saquen partido del formato y no se mejore el reconocimiento de escritura, seguirán siendo un producto de nicho con escasas salidas entre el gran público.

Algo parecido ocurre con los UMPC (el conocido Origami de Microsoft), que por su escasa potencia de proceso ofrecen una limitada utilidad, al tiempo que su precio echa para atrás a los posibles compradores. De nuevo, las aplicaciones verticales y entornos de necesidades específicas (medicina, encuestadores, control de stocks…) son sus principales destinos.

Los que tienen un glorioso futuro por delante son las máquinas ultraportables. La lista de equipos con pesos que rondan los dos kilos comienza a ser interminable, lo que unido a la mejora de los procesadores (que para comienzos del 2008 contarán con hasta 4 núcleos), la autonomía y los sistemas gráficos, permite disponer a precios razonables de potentes máquinas con las que realizar prácticamente las mismas cosas que con los modelos más grandes.

Estas máquinas, antaño poco potentes y limitadas, cuentan ahora con discos duros de gran capacidad, unidades ópticas integradas y grandes cantidades de RAM.

Y en medio de todo este maremagnun de tamaños, pesos, pantallas, etc, vemos cómo los fabricantes cada vez segmentan más sus productos según al mercado al que se dirigen.

En el caso de los portátiles, resulta extremadamente interesante analizar los catálogos de marcas como Sony (con sus VAIO), HP o Acer para encontrar impresionantes diferencias entre los modelos destinados al usuario profesional y los pensados para el mercado de consumo. Y éstas se acentuarán aún más en el futuro inmediato.

En el caso de los usuarios profesionales, se va a generalizar el uso de materiales como el titanio para carcasas o aleaciones con magnesio para dar robustez al conjunto. Además, empresas como HP han trabajado duro en compuestos que permiten alargar hasta el extremo la resistencia de teclas y superficies de apoyo al desgaste diario.

Por otra parte, en tecnologías inalámbricas veremos como la integración de las tarjetas 3G pasa de ser algo anecdótico y opcional a generalizarse en equipos fundamentalmente destinados a trabajar.

En el caso del mercado de consumo, además de las pantallas brillantes como solución para mejorar el visionado de vídeo y fotos, se esperan aumentos de resolución máxima, se extiende el uso de sistemas de sonido con subwoofer integrado, la utilización de mandos a distancia para su uso remoto, la implementación de chips gráficos de altas prestaciones e, incluso, la integración de sintonizadores de TV dentro del propio equipo.

Y por supuesto, la conexión HDMI comenzará a ser algo mucho más habitual, pues facilitará la utilización del portátil doméstico como centro de ocio del hogar.

Por último, en el ámbito de equipos de uso personal y residencial, el diseño va a comenzar a jugar un papel fundamental como arma diferenciadora entre fabricantes. Así, los equipos con carcasas de vistosos colores pasarán de ser anécdotas a moneda común; así, podremos elegir el color de nuestro equipo en el momento de la compra.

Los Pocket PC y Palm vivieron momentos de esplendor a comienzos del milenio, pero su declive comenzó con el auge de los portátiles a precios accesibles. Aún así, hasta hace pocos meses han mantenido su ritmo de ventas, fundamentalmente, por su utilidad como navegadores GPS de bajo coste.

Sin embargo, la llegada de opciones muy atractivas en forma de smartphones repletos de funcionalidades (y con Windows Mobile como sistema operativo), o de navegadores de bajo coste, han sentenciado su futuro.

Así, no hay más que ver el catálogo de los fabricantes para ver que cada vez tienen menor importancia y se convierten en productos para clientes y aplicaciones específicas.

Nadie quiere cargar con un Pocket PC cuando puede tener un teléfono que ofrece las mismas funcionalidades, incluso la de navegación GPS.

Por ello, hoy día vemos un futuro muy negro para estos dispositivos. Las fuentes consultadas lo tienen claro: fundamentalmente seguirán teniendo su hueco en aplicaciones verticales, como equipos de campo para repartidores, comerciales, etc.

Apple ha revolucionado la informática en múltiples ocasiones, y lo ha vuelto a hacer con su famoso iPhone. Primero por la expectación despertada, que ha catapultado su producto a lo más alto incluso antes de que el mercado pueda tocarlo.

Pero, sobre todo, porque ha dado un salto cualitativo en la gestión de los dispositivos mediante una interfaz táctil, pasando del clásico lápiz a utilizar los dedos de una manera tremendamente natural y nunca vista hasta la fecha.

A partir de aquí, todos parecen querer apuntarse al carro: mientras Nokia ya anuncia futuros dispositivos que competirán de tú a tú con el iPhone, fabricantes como HTC presentan sus smartphone con Windows Mobile dotados de un software que permite su control con los dedos.

La revolución no ha hecho más que empezar y, aunque aún es pronto para ver hasta dónde llegará, podemos tener claro que dará mucho que hablar en un futuro cercano.