La informática se vuelve verde

La preocupación por el medio ambiente se ha extendido al sector informático. Las empresas ponen en marcha diversas estrategias para aportar su granito de arena, ahorrando energía y empleando materiales menos perjudiciales, y también surgen diversas iniciativas colectivas

La informática se vuelve verde

9 junio 2008

La «marea verde» se extiende por todos los ámbitos. Los propios políticos se han convertido en abanderados del cuidado del planeta. Como sabréis, el mismísimo Al Gore estuvo en nuestro país dentro de su gira mundial para difundir su visión sobre el peligro del calentamiento global. No es el único, puesto que la Fundación Clinton también está ocupada en la promoción de la Iniciativa Clinton por el Clima, cuyo objetivo es lograr que las 40 ciudades más grandes del mundo reduzcan la emisión de gases con efecto invernadero. A esta iniciativa se han unido fabricantes como 3M, que ofrece descuentos en la adquisición de láminas para ventanas.

 

Por supuesto, el sector de las tecnologías de la información (TI) también se ha visto implicado en este terreno. El aumento del interés por las TI ecológicas es claro. Un informe de Forrester, por ejemplo, desvela que las dos razones que aducen las compañías de tecnología para hacer una compra ecológica son la eficiencia y la responsabilidad corporativa. De hecho, los directores de TI tienen en cuenta el respeto al medio ambiente a la hora de tomar sus decisiones de compra de equipos, como destaca un estudio de IDC que señala que el 28,6% de los directores de TI entrevistados consideran que la tecnología verde es una obligación moral, mientras que un 23,8% opina que es responsabilidad de sus proveedores y un 12,2% la elevan al rango de ventaja competitiva.

 

Incluso parece que los propios trabajadores prefieren trabajar en una empresa ecológica. De acuerdo con un estudio realizado a nivel mundial por Ipsos Mori y  patrocinado por Tandberg, al 80% de empleados encuestados les gustaría trabajar en una compañía con fama de responsabilidad medioambiental. Sin embargo, este aspecto preocupa menos a los consumidores, especialmente a los de países europeos; en España sólo lo valora un 18% de los encuestados.

 

Por otro lado, las pymes españolas son poco gastadores a la hora de imprimir documentos en la oficina, como pone de relieve una encuesta encargada por Lexmark, según la cual un 71% de las empresas establece políticas para ahorrar papel y tóner.

 

Razones y ejemplos

Adquirir informática ecológica también tiene beneficios económicos y buena parte de estas decisiones responden a un contexto de reducción de costes. Aunque los factores que más empujan a las empresas al cambio de hábitos son, además de la presión legislativa, la conciencia ecológica de los clientes y de los accionistas. Por ejemplo, el proveedor de alojamiento web Strato tenía previsto empezar a utilizar energía de generación hidroeléctrica respetuosa con el medioambiente en todos sus centros de datos al comenzar el presente año. Por otro lado, IBM se ha embarcado en un ambicioso proyecto de consolidación de servidores durante los próximos tres años consistente en duplicar la capacidad sin aumentar el consumo eléctrico.

 

Vodafone, por su parte, pretende reducir una quinta parte los viajes por avión de sus directivos implantando soluciones de videoconferencia de Tandberg. Pronto surgirán más proyectos como éste, porque incluso la Unión Europea está promoviendo que las propias empresas acuerden un código voluntario de ahorro de energía en los centros de datos. Otra alternativa es «tirar la casa por la ventana» y trasladarse a un edificio inteligente y energéticamente eficiente.

 

Es lo que ha hecho Ferreira Construction, cuya sede en Branchburg es el primer edificio comercial de Estados Unidos etiquetado como Net Zero Electric, es decir, que genera más energía de fuentes renovables de la que consume. Una interesante excepción al otro lado del charco ya que parece que las empresas europeas van por delante de las estadounidenses a la hora de implantar políticas de desarrollo sostenible. Según un estudio de la firma NAS, el 72% de las compañías europeas ya lo han hecho o prevén hacerlo a corto plazo, mientras que este porcentaje baja hasta el 60% en el caso de las estadounidenses.

 

Productos ecológicos

Otro estudio, en este caso de Gartner, señala que la mitad de las empresas europeas de TI grandes y medianas habrán desarrollado una estrategia verde para finales de 2008. Este proceso comienza con la definición de una política medioambiental y con el establecimiento de mecanismos de medida y de análisis de los resultados. En realidad, algunos grandes fabricantes de informática ya se pusieron las pilas hace varios años. Es el caso de Acer, que en 2004 creó un comité específico para coordinar y comunicar, implantar y comunicar las políticas medioambientales corporativas. Asimismo, a la hora de crear nuevos productos tienen en cuenta su propia guía para un diseño ecológico. Acer fue pionera en lanzar ordenadores de pequeño formato con abultados ahorros en materias primas, incluyendo el embalaje; además estos ordenadores consumen entre un 48% y un 64% menos de electricidad.

 

Igualmente, HP muestra su preocupación por el respeto al medioambiente con el Área de Innovación Verde, cuyas actividades van dirigidas a aumentar la eficiencia energética, a investigar en nuevos materiales menos contaminantes y a fomentar el reciclaje. Y es que una cosa es que las empresas empiecen a considerar el respeto al medio ambiente como algo primordial dentro de su estructura de negocio y otra muy distinta que lancen productos respetuosos con el medio ambiente. Y eso que la conciencia ecológica es un campo abonado para nuevos negocios.

 

Aparte de la gestión de residuos, la consultoría ecológica también está en alza. BT ha lanzado un nuevo servicio de valoración del impacto medioambiental de las TI dirigido a grandes corporaciones y administraciones. Se trata de un mercado atractivo donde hay movimientos de compras, como HP que acaba de adquirir la consultora EYP MCF, especializada optimizar centros de datos. Pero no todo son esfuerzos individuales, también hay iniciativas conjuntas como la Climate Savers Computing Iniative apoyada por Dell, Google, Intel, HP, Microsoft o Sun Microsystems, destinada a aumentar la eficiencia de las fuentes de alimentación de los ordenadores.

El peso de la ley

Las normas legales son un importante instrumento para «motivar» a los fabricantes sobre el respeto al medioambiente. En el ámbito de la Unión Europea destacan dos directivas. La primera es la Directiva 2002/95/CE sobre Restricción de ciertas Sustancias Peligrosas en aparatos eléctricos y electrónicos, también conocida por las siglas RoHS. Esta directiva restringe el uso de seis sustancias: plomo, mercurio, cadmio, cromo hexavalente, polibromobifenilos (PBB) y polibromodifenil éteres (PBDE).

 

Además establece un porcentaje de concentración máxima sobre el peso de los materiales: un 0,01% para el cadmio y un 0,1% para las otras cinco sustancias. Esto se aplica a dispositivos (fabricados en la UE o importados) tales como equipos de informática y telecomunicaciones, grandes y pequeños electrodomésticos, aparatos electrónicos de consumo, aparatos de alumbrado, herramientas eléctricas o electrónicas, juguetes y equipos deportivos y máquinas expendedoras.

 

La otra Directiva es la 2002/96/CE, de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, también denominada WEEE. Su objetivo es fomentar el reciclaje, la reutilización y la recuperación de los equipos eléctricos y electrónicos anticuados o convertidos en chatarra. Siguiendo el principio de «quien contamina paga», determina que los productores (entendidos como fabricantes y distribuidores) son responsables de los costes de gestión de los residuos generados por sus productos. Sin embargo, parte de ese coste lo sufraga el consumidor en forma de una tasa de reciclaje, que paga cuando compra el aparato. En España, ambas directivas han sido transpuestas en el Real Decreto 208/2005.

 

La lista de Greenpeace

La conocida organización no gubernamental elabora trimestralmente una lista de los grandes fabricantes de informática y de teléfonos móviles que son más respetuosos con el medioambiente. Greenpeace valora dos cuestiones: en primer lugar la fabricación de productos sin sustancias peligrosas; en segundo, la retirada y el reciclaje de los productos anticuados. Entre las sustancias más denostadas se encuentran el PVC (policloruro de vinilio) y los retardantes BFR (de llama bromados). Por otro lado, Greenpeace no se limita a realizar informes sino que hace públicas sus críticas a productos concretos. Una de las más recientes acusa a Apple de emplear compuestos tóxicos de bromo y plásticos vinílicos en los teléfonos iPhone. En su último «top ten», Samsung y Toshiba ocupan el primer puesto, tal y como podéis comprobar en la siguiente lista.

1- Samsung                 7,7

2- Toshiba                   7,7

3- Nokia                       7,3

4- Sony                        7,3

5- Dell                         7,3

6- Lenovo                    7,3

7- Sony Ericsson          6,7

8- LG Electronics          6,7

9- Apple                       6,7

10- Fujitsu-Siemens    6,7

11- HP                          6,7

12- Motorola                6,3

13- Acer                       5,7

14- Sharp                     5