Instalación y puesta a punto

La implantación del nuevo sistema operativo de Microsoft en un ordenador resulta, como cabía esperar, muy sencilla y casi automática. De hecho, nos ha parecido incluso menos restrictiva que la instalación de Windows XP. Además, ambos sistemas pueden convivir en la misma máquina en perfecta armonía, buena noticia para ciertos nostálgicos

19 enero 2007

Los sistemas operativos de la firma de Redmond son muy fáciles de instalar. De hecho, la única crítica razonable que podemos defender frente a Windows XP en esta tesitura es que, a pesar de ser simple, su implantación en un PC requiere la presencia del usuario tanto al principio como al final del proceso, por lo que no puede ser considerada una instalación desatendida en toda regla. Este handicap que, no nos engañemos, no es ni mucho menos grave, ha sido en gran medida paliado en Windows Vista gracias a la implementación de un programa de instalación que sólo precisa la intervención del usuario al principio del proceso y con la intención de recabar información esencial para la correcta implantación de este software. Además, como veremos a continuación, la magnitud de esta plataforma no penaliza sustancialmente el tiempo que es necesario invertir en esta tarea.