Entrevista

''Intel perdió el primer tren en tablets y móviles'' (N. Mateos)

Ha llegado la hora de mostrar sus cartas. Intel ya tiene producto para el segmento móvil y está dando los pasos para convertirse en jugador protagonista

Celia Almorox

Norberto Mateos, director general de Intel

21 marzo 2013

Ha llegado la hora de mostrar sus cartas. Intel ya tiene producto para el segmento móvil y está dando los pasos para convertirse en jugador protagonista.

Norberto Mateos nos recibe justo después de dar a conocer los resultados económicos de la corporación Intel durante 2012 y unas semanas antes de ascender de su cargo de director general de Intel Iberia a director regional para el Sur de Europa. Durante ese ejercicio, sus ingresos ascendieron a 53.300 millones de dólares, un 1,2% menos que el año anterior. Este descenso y la ascensión imparable de sus rivales en el pujante segmento de la movilidad motivan nuestra primera pregunta.

¿Tiene Intel que reinventarse?

En el sector tecnológico, quien no se reinvente en dos años se queda obsoleto. Andy Groove puso un poco en nuestra cultura una forma de hacer que es «solo los paranoicos sobreviven». Intel es una compañía en la cual hay muchos paranoicos que están buscando siempre el camino o cuestionándose la dirección tomada. Estamos alerta.

En el segmento de tablets y smartphones, Intel perdió el primer tren, como hemos reconocido públicamente; sin embargo, llevamos ya varios años haciendo esfuerzos importantes para volver a estas categorías. De hecho, la generación Atom de procesadores para estos teléfonos es la cuarta.

IntelAtomProcessorZ6xx-Lincroft-and_PlatformControllerHub_package2_640_width_scale

Nuestros valores son dos: la arquitectura Intel y la capacidad y la tecnología de fabricación. En cuanto a la segunda, la Ley de Moore es nuestro credo, es la base sobre la cual se construye toda la compañía. Quizás hubiera sido una solución distinta decir voy a utilizar otras arquitecturas, una arquitectura ARM para llegar al mercado de los smartphones o tablets. Intel ha considerado que el camino a seguir es ajustar nuestra arquitectura Intel. Nos ha costado este tiempo, pero los resultados que estamos dando en estos momentos nos van a permitir entrar en este entorno.

Y luego lo que también es evidente es que incluso el PC tradicional ya no es lo que era. Ha evolucionado muchísimo en estos 18 meses y lo vamos a ver continuar en esa tendencia de cambios. Yo hablaba (antes, en la presentación de resultados) del perceptional computing, de los diseños convertibles, de los distintos formatos… Todo esto está cambiando de forma muy rápida, eso es lo que puede hacer a los usuarios mantener el interés por la categoría y ese es el camino en el que estamos.

¿Se avecina una segunda época dorada para los microprocesadores con la rivalidad entre las arquitecturas x86 y ARM?

La realidad es que hay una parte de los dispositivos de computación que está fundamentalmente basada en arquitectura ARM y otra que está basada en arquitectura Intel. Intel lleva 40 años trabajando en microarquitectura de microprocesadores. El microprocesador es algo que, entre comillas, inventamos nosotros hace muchos años y eso es lo que hacemos bien. Creemos que tenemos las capacidades para ir a un entorno que, en cuanto a consumo y a rendimiento, no era lo que inicialmente teníamos y ahí es hacia dónde nos estamos dirigiendo. Pero es que quizás, si extendemos un poco la perspectiva de esta batalla, en los años 90, Intel entró en la de servidores.

Intel es una compañía que se reinventa constantemente. Empezó siendo una compañía de memorias, luego de microprocesadores, luego apareció el PC, luego los servidores, ahora aparecen otras categorías, las categorías se mezclan. Yo creo que en este entorno Intel es una compañía que se mueve bien y puede invertir en fábricas que nos dan una ventaja competitiva que nadie más puede seguir.

Frente a ARM, Intel tiene una ventaja clara: tanto la propiedad intelectual de la arquitectura, como el diseño del procesador, como la fabricación del procesador la hacemos nosotros, mientras que si lo llevas al entorno equivalente normalmente son tres los actores necesarios para los procesadores basados en arquitectura ARM.

¿Se adecúa la plataforma al entorno de la extrema movilidad?

Por supuesto. Este es mi teléfono (muestra un Motorola RAZR i). Este teléfono está encriptado. Tiene todas mis aplicaciones empresariales. Dura la batería, dependiendo del modo de uso, entre un día y medio, dos o 4 días. No se cuelga nunca y funciona espectacularmente. Tiene una cámara con una resolución de 8 Mpíxeles, que tira 6 fotos por segundo. La velocidad de navegación es espectacular. Su procesador es un Atom fabricado en la tecnología que utilizábamos hace dos años. Cuando este año introduzcamos este procesador en la tecnología que utilizábamos el año pasado, va a dar un salto cualitativo importante. Pero es que el año que viene vamos a utilizar la última tecnología de fabricación.

Motorola Razr i

Intel cuenta ya con procesadores en siete diseños diferentes de smartphones, seis de ellos se venden en Europa.

Intel tiene las herramientas actualmente para competir en extrema movilidad sin ningún problema. Cuesta un tiempo cambiar las tendencias, ganar a los fabricantes y eso es lo que estamos haciendo ahora. Antes no teníamos producto para llegar, ahora tenemos producto para llegar. Estamos convenciendo a los fabricantes. En breve seremos y queremos ser un jugador protagonista de todos estos segmentos.

La generación actual de Ivy Bridge va a permitir tener procesadores de 7 vatios, en un entorno de rendimiento para portátil o convertible. Estamos hablando de procesadores core. Por su parte, los Atom que van dentro del teléfono están entorno de un vatio y medio. Son distintas familias. Lo que a mi me llama la atención es que hace solo dos años estábamos prácticamente en los 100 vatios en los procesadores core. Hemos sido capaces de bajarlo a 7. Haswell es la generación de procesadores core que nos va a permitir dar el mayor salto de consumo energético entre dos familias de procesadores.

Por ahora hay muy poquitos teléfonos y tablets con Intel. ¿Cuáles son vuestras previsiones para este año?

Es un entorno dinámico. Esta sí que es una diferencia importante respecto a nuestro entorno tradicional de PCs. Aquí la renovación tanto de sistema operativo como de dispositivos es mucho más rápida, lo cual nos permite avanzar puestos prácticamente de forma trimestral o semestral. En este momento estamos compitiendo para ganar los diseños de los fabricantes de este año.

En teléfonos y en tablets el ciclo de diseño es mucho más corto. Para finales de año vamos a tener un Atom quad-core que nos va a permitir unos rendimientos y unas duraciones de batería que van a ser impresionantes. Ya se va a fabricar en 22 nm. El nombre en código es Bail Trail. Y eso nos va a permitir dar un salto muy importante de calidad.

¿Qué nos descubrirán los Ultrabooks de cuarta generación?

Presencia obligada de pantalla táctil, micros basados en la arquitectura Haswell. Los requerimientos van evolucionando a medida que la tecnología lo va permitiendo. Hay requerimientos en cuanto a las dimensiones, en cuanto a la duración de la batería, en cuanto al tiempo de arranque, ahora en cuanto a la pantalla táctil… Van a ir evolucionando. Nuestra idea es ofrecer a los usuarios la mejor experiencia, porque es lo que están buscando.

Tablets

En el segmento de tablets, para final de año lanzarán un Atom quad-core, fabricado en 22 nm, que incrementará la duración de la batería y el rendimiento.

Los microprocesadores para PC parecen haberse estancado en las configuraciones de 4 y 8 núcleos físicos. ¿Por qué Intel no ha lanzado aún chips con un mayor número de núcleos?

Por un lado, sin duda, están las aplicaciones. En entornos de servidores hemos sacado procesadores hasta con 60 núcleos, lo que pasa es que eso requiere una implementación de las aplicaciones que nos permita hacer algo con ello. En el entorno de consumo, hasta ahora no hay. Sin embargo, lo fundamental es que lo que buscan los usuarios no es necesariamente más rendimiento, lo que buscan es probablemente más duración de batería, menor consumo, diseños sellados sin necesidad de ventilador, menos ruido...

Existen diferentes formas de aumentar el rendimiento y a medida que disminuimos el tamaño de integración de los transistores eso también nos permite aumentar el rendimiento per se. No hay necesariamente que multiplicar el número de núcleos para optimizar los sistemas.

Intel está trabajando actualmente en innovaciones que previsiblemente tendrán un gran calado en los semiconductores del futuro, como los láseres híbridos y los fotodetectores Avalanche. ¿Permitirán estas y otras innovaciones dilatar la utilización del silicio como elemento esencial en la fabricación de semiconductores?

El silicio es una materia prima barata, en la que llevamos trabajando innumerables años, en la cual hemos sido capaces mediante la utilización de otros elementos, como el germanio o aislantes como el hay key, tener una línea prevista de evolución de la Ley de Moore entre 5 y 10 años cómodamente. El día que no tengamos esa línea de futuro tendremos que avanzar en cualquier otra cosa. Se ha escrito mucho sobre el grafeno, pero no es un material suficientemente estable como para permitirnos integrar en el tamaño y con los resultados que tenemos, por lo menos actualmente. Trabajamos con grafeno y con otros muchos elementos. Estamos haciendo muchas cosas y no solo a nivel procesador, sino a nivel plataforma y esa es la diferencia y eso es lo que queremos que juegue a nuestro favor.

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