El interior del reproductor iPod

Os descubrimos todas las partes del iPod y cómo se conecta y utiliza. Ya hemos visto que los iPod han supuesto toda una revolución en el mundo de los reproductores MP3 y se podría decir que en el de la música digital en general. Pero, ¿cuál es su secreto?, ¿qué tienen que les ha dado tanto éxito?, ¿qué esconde esa carcasa de diseño?

El interior del reproductor iPod

6 diciembre 2007

En este artículo vamos a analizar no sólo los componentes del iPod sino cómo se conectan, cómo ordenar las canciones, el funcionamiento de la rueda de control, cómo funcionan los menús... Puede que no consigamos descubrir el secreto del éxito de los iPod, pero lo que es seguro es que aprenderemos a conocerlos mucho mejor. En primer lugar hay que tener en cuenta que, como ya hemos dicho, iPod no sólo hay uno.
La familia de los reproductores de Apple es extensa y abarca distintas prestaciones y componentes, por lo que tendremos que fijarnos en todos ellos para poder conocerlos por dentro. Repasaremos una a una las características principales para que podamos realizar un viaje completo dentro de los iPod y su funcionamiento. Hay que advertir que aunque estos reproductores utilizan componentes que en la mayoría de los casos son comunes y se pueden encontrar en el mercado, no es posible sustituirlos más que por parte del servicio técnico de Apple.
Almacenamiento
Los iPod utilizan dos tipos de almacenamiento según el modelo: disco duro o memoria Flash. En el caso de los iPod classic se ha instalado un disco duro de 1,8 pulgadas, normalmente fabricado por Toshiba, que proporciona, según el modelo, 80 o 160 Gbytes. Esto supone que es capaz de almacenar unas 20.000 o 40.000 canciones o 100 o 200 horas de vídeo, respectivamente. El uso de un disco duro hace que haya elementos mecánicos y un disco que rota, por lo que este modelo no es el ideal para hacer deporte o cualquier actividad en la que el dispositivo pueda caerse o ser sacudido con violencia. En realidad se trata de discos duros para portátiles y el iPod dispone de sistemas antichoque que previenen cualquier problema, por lo que en principio no existe inconveniente para llevarlo encima para correr u otras actividades, pero tanto por tamaño y peso como por los posibles problemas que se puedan encontrar si se cae, es mejor elegir un modelo que funcione con memoria Flash en los casos indicados. También hay que apuntar que existen fundas que proporcionan una protección adicional.
En el caso del resto de modelos, nano, shuffle o touch, se utiliza memoria Flash de estado sólido. La desventaja frente al disco duro del modelo classic es que la capacidad y las prestaciones son menores, pero se consigue que el reproductor sea mucho más compacto y ligero además de resistente. El modelo de menor capacidad, el iPod shuffle, permite almacenar hasta 240 canciones mientras que el de mayor cantidad de memoria, el touch de 16 Gbytes, permite guardar hasta 3.500 canciones en formato digital. Tanto el disco duro del Classic como la memoria Flash de los otros modelos no son sustituibles ni tampoco disponen de ranura para ampliar la memoria. Todos los iPod pueden utilizarse como sistema de almacenamiento externo activando la opción correspondiente mediante el programa iTunes.
Pantalla
Al principio la pantalla del iPod era pequeña y en blanco y negro, lo justo para presentar datos como las opciones del menú y el título de la canción que se estaba reproduciendo. Con la incorporación de la posibilidad de ver fotos y posteriormente de reproducir vídeo en formato digital, los iPod han necesitado una pantalla de mayor calidad y en color. La excepción es el shuffle que por su diseño se ha prescindido totalmente de la pantalla, lo que le convierte en uno de los reproductores más compactos y ligeros. La pantalla de mayores prestaciones de la gama iPod es la del último llegado, el iPod touch. Se trata de una pantalla panorámica de 3,5 pulgadas sensible al tacto que ofrece una resolución de 480 x 320 puntos lo que supone unos 163 puntos por pulgada.
El sensor detecta cambios eléctricos en la superficie de la pantalla para detectar que ha sido pulsada. El brillo se ajusta automáticamente gracias a un sensor de luz especial. Todos los controles se activan por la pantalla y su calidad y tamaño hacen del touch el iPod ideal si queremos disfrutar de los vídeos. El iPod classic, por su parte, ofrece una pantalla de 2,5 pulgadas y 320 x 240 puntos de resolución, mientras que la del modelo Nano tiene la misma resolución pero con un tamaño de 2 pulgadas.
Conexión
Una de las partes fundamentales de cualquier reproductor es su conectividad, ya que de ella depende que podamos cargar contenidos a reproducir en nuestro dispositivo. En un principio los iPod sólo disponían de conexión FireWire y sólo podían conectarse a un ordenador Macintosh. Ahora las cosas han cambiado y las posibilidades son múltiples. Todos los modelos disponen de una base de conexión llamada Base Dock que permite la conexión con el ordenador mediante USB 2.0. El iPod shuffle original podía conectarse directamente al ordenador, pero con esta nueva generación precisa de su propio Base Dock para conseguirlo. Gracias a la base de conexión, los modelos con pantalla también permiten la conexión a un televisor o monitor mediante cables de vídeo compuesto o por componentes (cables que se venden por separado). El iPod touch además ofrece la posibilidad de conectarse mediante una red inalámbrica WiFi 802.11 g, para el intercambio de ficheros con una velocidad de transmisión de hasta 54 Megabits por segundo. Para cargar las canciones en el iPod necesitaremos tener instalado en nuestro ordenador el programa iTunes.
Batería
También en este caso encontramos distintos tipos de batería, según las necesidades de cada modelo. El más pequeño de todos, el iPod shuffle, dispone de una batería de polímeros de litio, que dado el bajo consumo del dispositivo consigue una autonomía de hasta 12 horas con una carga completa. Los modelos más grandes utilizan todos ellos batería de iones de litio, mucho más potente (y voluminosa) que la utilizada en el shuffle. La autonomía varía de modelo en modelo y según la capacidad. El classic con disco duro de 160 Gbytes consigue una autonomía de hasta 40 horas de música o 7 de reproducción de películas. En lo que respecta a la velocidad de carga, todos los modelos necesitan de 3 a 4 horas para una carga completa. Al igual que con otros componentes, la batería no es sustituible, por lo que si se estropea tendremos que enviar el aparato al servicio técnico de Apple.
Soft para todos los gustos
Según fuentes externas a Apple, el sistema de menús utilizado para sus iPod proviene de un programa denominado Pixo OS 2.1 que se encarga del control de los dispositivos (disco duro o memoria Flash, pantalla, conexión USB) y de la reproducción de los archivos. Como es posible actualizar el software de nuestro iPod desde el programa iTunes, partiendo de este sistema algunas empresas han desarrollado programas para el iPod que podemos instalar en nuestro reproductor, aunque no están soportados por la garantía del fabricante por lo que tendremos que utilizarlos con sumo cuidado.
Mediante estos programas podemos desde instalar juegos como el Doom (en http://idoom.hyarion.com) hasta cargar el sistema operativo Linux en nuestro iPod (www.ipodlinux.org). Es recomendable seguir con detenimiento las instrucciones de instalación para no estropear el software original. Es posible encontrar una lista de programas para instalar en el iPod en www.ipodhacks.com. Por otro lado, tampoco iTunes es el único programa con el que es posible que nuestro ordenador y el iPod se relacionen. Hay multitud de aplicaciones que permiten realizar distintas tareas. Algunas son realmente interesantes, como los conversores que permiten transformar un DVD en un archivo que podemos ver en el iPod. Encontraremos algunas en la dirección www.ipodtotal.com/software-ipod.