Internet: La web que viene

Difícil tarea la de saber con certeza cuál será la situación de Internet a medio plazo, debido a su elevado estado cambiante, aunque las aproximaciones que os proponemos serán irremediables. ¿Qué será de la publicidad, las redes P2P o la velocidad de conexión en España?

Internet: La web que viene

5 enero 2008

El que viene probablemente será recordado como el año en el que la Web 2.0 se estabilizó. Muchos de los servicios que hoy conocemos con esa denominación se mantendrán en lo más alto, pero algunos otros quedarán en el olvido. O al menos no seguirán gozando de tanta popularidad ya que, al fin y al cabo, no son realmente necesarios o ya existen herramientas/servicios similares.
Aventurarnos en una selección es tarea complicada, pero lo cierto es que sitios como Technorati, MSN, Yahoo o incluso Dell no parece que estén pasando por su mejor momento.
Pero más que nuevas tecnologías, lo que marcará el año serán las tendencias. La ingente aparición de nuevos servicios durante los dos últimos años, sobre todo relacionados con las redes sociales y la actualidad, se estancará considerablemente, toda vez que las ideas originales comienzan a escasear.
En el caso de España, hemos asistido a un periodo realmente productivo y creativo, con servicios que han traspasado nuestras fronteras. Lugares como Fresqui, Menéame o EyeOS gozan de una importante popularidad. Esperemos que no sean los últimos.
Sin duda, el fenómeno blogero seguirá creciendo en nuestro país ya que hay que tener en cuenta que, aunque su número y calidad va en aumento, todavía estamos bastante rezagados con respecto a otros países. Lo que ocurre es que en muchos casos tendremos que comenzar a filtrar la información que nos llega, término que trataremos a continuación, ya que el peligro de saturación informativa ya es un hecho.
En este sentido tendremos que adoptar un nuevo término: Bacn. No es spam pero casi. Precisamente está relacionado con el envío masivo de información. La diferencia con el spam es que el bacn (se pronuncia «beicon») son aquellas fuentes RSS y similares que hemos solicitado en algún momento pero que no leemos cuando nos llegan, sino que lo hacemos (de forma selectiva) en determinados momentos cuando tenemos tiempo.
Pronto lo contemplaremos como cualquier otro término surgido de Internet. De hecho, aquellos que suelan usar las reglas en sus clientes de correo ya habrán configurado alguna para que este tipo de mensajes se redireccionen automáticamente a alguna carpeta creada específicamente para ellos y desaparezcan así de la bandeja de entrada.

 

Otro de los elementos que está cambiando considerablemente (y lo seguirá haciendo en los próximos meses) es la publicidad. Por vez primera desde el boom del 2000, las empresas que desean publicitarse comienzan a mostrar más interés en hacerlo en los nuevos medios de Internet que en los tradicionales (como el papel o la televisión), algo que tarde o temprano marcará una época. Al fin y al cabo, los ingresos de un gran porcentaje de sites provienen exclusivamente de la publicidad. Es por ello que determinadas técnicas de posicionamiento para conseguir visitas puede llevar a más de una web a perderse en el olvido. Por ejemplo, publicar demasiada información, parte de ella que no sea relevante, puede conseguir visitas a corto plazo, pero a la larga es probable que muchos usuarios se den cuenta de ello y dejen de acudir.
En cuanto a la velocidad de nuestras conexiones, las noticias no son demasiado halagüeñas. Seguimos siendo uno de los países con la peor relación calidad/precio del panorama Internacional. Es cierto que poco a poco (más bien a cuentagotas) las operadoras aumentan las velocidades de conexión, pero los precios realmente no bajan.
Un estudio realizado por The Information Technology and Innovation Foundation (http://itif.org) respecto a las velocidades medias en 30 países nos sitúa en los peores puestos con una cifra media de 1,2 Mbps, muy por debajo de Francia (17,6 Mbps), Alemania (6 Mbps) o, incluso, Portugal (8,1 Mbps)… y mejor no fijarse en Japón (61 Mbps).
Pero más que un aumento de la velocidad de conexión, lo que realmente importa es el precio. Así, el coste medio de 1 Mbps se sitúa en unos 12 dólares, pero lo cierto es que ninguna operadora ofrece realmente esa modalidad, al menos en tarifa plana. Para solucionar estas carencias, existen tres factores que deberán desarrollar tanto las distintas operadoras como el Gobierno. En primer lugar, que aquéllas desplieguen mejores infraestructuras para poder asumir una mejor calidad del servicio. Por otro lado, no estaría de más que se redujeran los impuestos relacionados y que se controlara mejor la libre competencia, marcando unos precios mínimos para mayoristas que, lógicamente, repercutirían en el usuario final. Todo ello deberíamos verlo el próximo año.
Aunque continúa la polémica en torno al uso de las redes peer to peer, lo cierto es que los adeptos a este servicio aumentan día a día. En los últimos meses se está propagando por la red un nuevo sistema que triunfará en el futuro más inmediato: los canales televisivos P2P.
Gracias a ellos, los internautas tienen acceso a multitud de canales televisivos de todo el planeta a través de su conexión de banda ancha. De hecho, en la actualidad ya se puede acceder on-line y de forma gratuita a una gran cantidad de canales, todo ello gracias a que cada vez más usuarios de Internet comparten la señal de televisión que llega a sus casas, de un modo similar a como se intercambia música y películas.
El funcionamiento de este sistema se basa en que cada uno de los internautas de la red P2P recibe la señal televisiva y sirve como repetidor de la misma, la cual se propaga a través de la red para que el resto de usuarios pueda disfrutarla. Los contenidos de estos canales son de todo tipo, desde películas hasta deportes pasando por documentales.
Podemos afirmar que hoy en día el líder de este tipo de retransmisiones es China, ya que la mayoría de los canales que retransmiten por la televisión convencional ya están disponibles también en la red. Evidentemente, el mayor inconveniente que todo esto tiene es el tema del idioma. Sin embargo, se espera que esta televisión a través de la banda ancha vaya propagándose al resto de países. Y es que hay que tener en cuenta que este servicio no sólo es beneficioso para los propios internautas, sino también para las cadenas televisivas.
En el caso de que la televisión P2P tenga el éxito esperado en el futuro, multitud de empresas podrían crear sus propios canales de televisión on-line dando a conocer sus contenidos a todo el planeta y con el importante ahorro en costes de transmisión.
Recientemente una compañía española ha sacado una nueva aplicación con la que pretende revolucionar aún más el campo de las redes P2P. Se trata de Omemo, una aplicación que se desmarca respecto a las tan conocidas eMule y Torrent. La diferencia con ellas es que, una vez instalado el programa, asignaremos un espacio del disco duro de nuestro PC para compartirlo con el resto de usuarios. Con este sistema se pretende crear una unidad de almacenamiento virtual a nivel mundial a la que tendrán acceso todos los usuarios del servicio.
Cada usuario prestará un espacio de su disco (aparecerá como una unidad externa más en el Explorador) y compartirá unos determinados contenidos (que no tendrán porqué estar «físicamente» en su disco duro) y podrá trabajar con la información que deposite en su espacio además de con la que el resto de usuarios hayan almacenado en la zona virtual de sus correspondientes ordenadores.
El sistema permite un anonimato total, ya que un determinado usuario de Omemo no conoce cuál es el contenido real de su disco virtual, y sólo ve el nombre de los ficheros. De este modo se consigue que sea prácticamente imposible conocer las fuentes de subida o de descarga de cualquier información que se halle ubicada en esta red mundial. Sin embargo, esta confidencialidad tiene sus inconvenientes, ya que puede ser aprovechada por los desaprensivos. Y es que cabe la posibilidad de que determinados usuarios comiencen a compartir ficheros cuyo contenido sea sospechoso.
Para intentar evitar esto, los desarrolladores de la herramienta han integrado un sistema de valoración de contenidos. En el caso de que los internautas conectados a la red voten de manera negativa un determinado contenido, éste se irá borrando y, al menos virtualmente, desapareciendo de la red Omemo.