iPhone 3GS vs Nokia N97

Lo último de Apple y Nokia ya está aquí. Ambos dispositivos están dotados de pantallas de gran tamaño, una conectividad de infarto y todo tipo de prestaciones multimedia. Dos pequeñas maravillas

iPhone 3GS vs Nokia N97

12 octubre 2009

El mercado de los smartphones, que más que terminales avanzados ya son auténticos miniordenadores, está en plena ebullición. Los antes invencibles Windows Mobile y Blackberry, aunque continúan bien posicionados en entornos profesionales, pierden terreno en favor de otras alternativas. Y es que su hegemonía está dejando paso a plataformas táctiles, como el iPhone de Apple, la retocada Symbian de Nokia, y a iniciativas tan prometedoras como Android de Google y WebOS de Palm.

El caso de Android, del que ya hemos hablado largo y tendido en PC Actual, es especialmente interesante: un sistema operativo libre, totalmente táctil y que facilita al máximo el desarrollo de aplicaciones de terceros. Ahora bien, hoy por hoy una de las batallas más interesantes se está librando entre dos empresas de primera línea con sus dos últimos lanzamientos: Apple con el iPhone 3GS, la revisión del exitoso iPhone 3G, y Nokia con el N97, su nueva joya de la corona presentada en junio.

Un terminal este último que, según afirma la propia compañía, es el móvil más avanzado y completo del mundo. Como curiosidad, Movistar ha sido el primer operador en ofrecerlo en el mercado español, vendiéndolo asociado a una competitiva tarifa plana de datos tanto para el mercado de consumo como para el segmento de empresa gracias a su teclado QWERTY, todo un hito en un N Series.

En PC Actual hemos querido enfrentar de tú a tú a los dos móviles del momento, y no desde las puras características técnicas (para eso basta mirar la tabla adjunta), sino desde el punto de vista del usuario y las sensaciones de uso. Dos concepciones diferentes en un principio que, sin embargo, pretenden ofrecer lo máximo que un usuario puede demandar en un móvil hoy por hoy.

Pantalla y ergonomía

Con los terminales en las manos, el iPhone es algo más ligero que el N97. Además, su forma ancha y delgada resulta más cómoda de manejar y llevar en la mano. Lo malo es que necesitaremos las dos para controlarlo con soltura, algo que no ocurre con el N97, que puede ser manejado con eficacia con una mano mientras, por ejemplo, caminamos por la calle.

La pantalla es una de las grandes diferencias. El iPhone utiliza tecnología capacitiva (sensible al calor), y el cristal cuenta con un nuevo acabado que reduce la suciedad y la grasa que se adhiere a la pantalla. Nokia, en cambio, utiliza una de tipo resistivo sensible a la presión. La única apta para el reconocimiento de escritura con stylus, algo que Nokia valora mucho de cara al mercado asiático.

A nosotros nos ha gustado más la del iPhone por su tacto, velocidad de respuesta y posibilidades multitouch, que el Nokia no permite. Ambas tienen 3,5”, aunque el N97 cuenta con un formato 16:9 nativo (más alargada y estrecha que en el 3GS) que hace que parezca más pequeña a simple vista, amén de mayor resolución: 640 x 360 píxeles del N97, frente a los 480 x 320 del 3GS. Estos dos detalles hacen que el Nokia sea el mejor para disfrutar de la reproducción de vídeo.

Respecto a la ergonomía, el iPhone resulta más rápido y sencillo de manejar. Tan solo tiene tres teclas, realizándose el resto de funciones vía táctil. Además, el software es muy intuitivo. Desde luego, más que el de Nokia. Y es que el N97 es una clara mezcla entre un móvil tradicional, aunque con teclado QWERTY abatible, y un entorno táctil basado en un Symbian adaptado.

Este apartado es, para nuestro gusto, el gran talón de Aquiles del N97; y eso que podemos afirmar que el teclado QWERTY retráctil es de los mejores que hemos visto en los últimos tiempos. El mecanismo coloca la pantalla en ángulo de 45º, siendo ideal para ver películas o escribir sobre una mesa.

Internet y el correo

En el iPhone 3GS encontramos el navegador Safari, excelente si no fuera por el «detalle» de que no soporta flash, algo que sí permite el navegador web incluido en el N97. Ahora bien, la velocidad de navegación no tiene ni punto de comparación. Mientras que usando la red 3G en el iPhone todo se carga con gran fluidez y la navegación es cómoda, en el N97 las páginas tardan entre tres y cuatro veces más en cargar completamente.

Además, en el apartado del correo electrónico gana el iPhone 3GS. Su cliente es extremadamente fácil, cómodo y rápido de manejar. Nada que ver con el de Nokia, que es el mismo que encontramos en generaciones previas de los N Series y que, aunque cumple su función, no hay por dónde cogerlo a la hora de realizar comparaciones.

Sincronización y compras

En el iPhone, todo el conjunto se integra y gestiona tanto en Windows como en Mac vía el software gratuito iTunes. Desde él se sincroniza y actualiza el iPhone, además de poder acceder a la iTunes Store de Apple para descargar música, aplicaciones, podcasts e incluso vídeos musicales (pronto, hasta películas). El resultado es que Apple unifica todo lo que necesitamos en un único lugar de manera sencilla y rápida.

En el caso de Nokia, la cosa se complica. Por una parte, tenemos la PC Suite para sincronizar y realizar diversas tareas (descargar fotos, cargar música, manejar SMS, hacer backups, etc.); y, por otro, la Nokia Store Music, quizá no tan completa y cuyos precios son más caros (1,5 euros por canción, frente a los 0,99 euros de Apple).

Además, este software solo está disponible para Windows (los usuarios de Mac tienen otro de funciones básicas), y su instalación es más complicada. Incluso comprar música desde el propio terminal es más lento y menos intuitivo en el N97 que en el 3GS y su aplicación dedicada para la iTunes Store. Por otra parte, ambos disponen de servicios de pago para sincronizar y compartir datos en La Nube: MobileMe para el 3GS y Nokia OVI en el N97.

Música y vídeo

Entrando de lleno en la reproducción y con auriculares de gama media, la sensación es que el N97 ofrece una respuesta en frecuencia más amplia y una mayor calidad de sonido que el iPhone. Por lo general, en el N97 la música tiene «más cuerpo» y variedad de frecuencias que en el 3GS, donde predominan los agudos, incluso jugando con el ecualizador.

No obstante, donde se marcan las diferencias es en el software de reproducción: casi inmejorable en el iPhone y poco amigable en el Nokia. El del N97 funciona bien, pero es menos intuitivo, más lento y con menos posibilidades que el del iPhone, que es muy visual y rápido de manejar a todos los niveles. Y eso que, a diferencia del iPhone, Nokia permite crear listas de reproducción en el propio terminal.

Ambos disponen de conexión minijack estándar de 3,5 mm que, además de conectar los auriculares, nos permite enlazar un cable AV para la TV. La mala noticia es que ni el 3GS (como era de esperar) ni el N97 (algo poco habitual en los N Series) incluyen el cable en cuestión, que ha de comprarse por separado.

Por último, en el iPhone siempre se ha echado de menos la radio FM, y eso que podemos oír toda clase de emisoras on-line. El N97 compensa esta carencia integrando, además de éstas, un receptor FM con RDS de excelente calidad (logra buena recepción incluso en zonas comprometidas), así como un transmisor FM para, por ejemplo, poder escuchar música a través de la radio del coche.

Localización y guiado

Ambos terminales incluyen receptor A-GPS y brújula digital, que les brinda la oportunidad de posicionarse con gran precisión y, además, saber la dirección que seguimos sobre el terreno. Tal y como viene de fábrica, el iPhone basa todo su potencial en Google Maps, mientras que el N97 confía en el Nokia Maps 3.0.

El primero es excelente haciendo búsquedas poco explícitas (por ejemplo, «farmacia, Madrid»), pues busca en la cartografía y el propio motor de Google/AdWords. De esta forma, podemos encontrar lugares fácilmente con unas pocas pistas. Eso sí, aunque permite crear la ruta entre dos puntos, no facilita la navegación mediante instrucciones visuales o de voz.

Nokia Maps 3.0, en cambio, utiliza cartografía de Navteq precargada en la memoria del propio terminal, y, si lo autorizamos, se conecta a Internet para descargar en tiempo real los mapas actualizados. Así, también podremos visualizar zonas que no están precargadas en la memoria del teléfono, como, por ejemplo, si nos vamos de viaje a Estados Unidos.

Además, podemos comprar una licencia anual o temporal (incluso por días) para activar la función de navegación GPS. De esta forma, disfrutaremos de un navegador de bolsillo tan práctico como el del coche, tan solo durante un viaje y por unos pocos euros. Solo por ello, en el apartado de localización y guiado, el N97 gana al iPhone y su aplicación de Google Maps, que requiere necesariamente una conexión de datos para buscar y mostrar mapas.

Software y productividad

El último iPhone OS 3.0, incluido en el 3GS, es probablemente uno de los mejores sistemas operativos móviles. Incorpora mejoras importantes que los usuarios llevaban tiempo demandando, como copiar/pegar, la escritura horizontal en mensajes, etc. Nokia, por su parte, ha remozado su veterano Symbian S60 para permitir su uso con pantallas táctiles e incluirlo en el N97.

Lo bueno para los más fieles a la marca es que el esquema de menús y procesos apenas ha cambiado respecto a los teléfonos de años atrás. Lo malo es que se ha quedado francamente desfasado respecto al resto del mercado.

La sensación es que el sistema del 3GS dispone de menos funciones, pero ofrece una interfaz táctil cuyo uso es un verdadero placer. Es rápida, intuitiva y, con características como el multitouch para ampliar/reducir las imágenes, se convierte en toda una experiencia para el usuario.

En el N97, aunque disponemos de detalles tan interesantes como la pantalla de inicio personalizable con widgets o ajustes de uso hasta el extremo, todo se hace más pesado, más lento y más complicado. Los menús son poco intuitivos y la gran cantidad de opciones dispersas por el terminal hace que en muchas ocasiones sea una cuestión de probar y probar hasta encontrar una determinada función.

Por otra parte, en el iPhone es posible visualizar los documentos de Office y PDF adjuntos a los correos de manera nativa, y con bastante fidelidad, algo que el N97 también puede hacer, aunque para los de Office requiere la activación y pago del QuickOffice incluido.

Por otra parte, el N97 puede ser utilizado como disco extraíble USB, algo útil que permite aprovechar mejor sus 32 Gbytes de memoria interna y los hasta 16 Gbytes que podemos montar en la ranura microSD. El iPhone, aunque también dispone de 32 Gbytes, requiere de utilidades de terceros algo incómodas para hacer lo mismo, no siendo tan eficaz.

Captura de imágenes

La cámara de 3 megapíxeles del iPhone 3GS al fin permite la grabación de vídeo, además de las fotografías. Sin embargo, el N97 gana con contundencia gracias a su óptica Carl Zeiss, habitual en los N Series, flash de doble LED y un CCD de 5 Mpíxeles.

Ambos permiten el geoetiquetado de las imágenes, aunque el N97 ofrece muchas más opciones tanto antes de la captura como después, con la edición de imagen desde el propio terminal (brillo, contraste, recorte, añadir texto, eliminar ojos rojos, etc.).

Ahora bien, el iPhone permite la subida directa de nuestros vídeos a YouTube, mientras que en el N97 solo lo podemos hacer por ahora en Nokia OVI y Flickr. Lo importante es que, siguiendo la tónica del software de uno y otro, mientras que en el iPhone es un proceso rápido y natural, con el N97 tendremos que dar bastantes pasos antes de conseguir subir nuestro vídeo a un servicio on-line.

¿Con cuál nos quedamos?

No cabe duda de que tanto el iPhone 3GS como el Nokia N97 son grandes terminales, repletos de funciones y aptos para cubrir las necesidades de los usuarios más exigentes. Y, aunque cada usuario es un mundo, con sus propias opiniones y preferencias, vamos a dar nuestra visión sobre ambos.

Tras unos días probando ambos terminales de manera exhaustiva, cuando llega el momento de irnos a casa no tenemos dudas: el cuerpo nos pide llevarnos el iPhone 3GS. Es algo más ancho, no tiene teclado QWERTY, carece de algunas funciones, su cámara es menos capaz que la del N97, e incluso disfruta de menor autonomía (y eso que la batería en el 3GS ha mejorado respecto al 3G anterior).

Sin embargo, el buen hacer de Apple en el apartado software y una pantalla táctil que es una verdadera delicia obran el milagro. Realmente apetece usar el iPhone, cargarle aplicaciones directamente desde la Apple Store, descargar música desde la tienda iTunes y disfrutar de sus posibilidades multimedia.

Y todo ello porque lo que ofrece es más que suficiente para la mayoría de los usuarios, que prefieren un software rápido, intuitivo y cómodo de utilizar, antes que un hardware de última generación gobernado por un software algo trasnochado, como ocurre con el N97. Y es una pena, porque hay que reconocer que por su batería, cámara, cartografía e incluso el navegador con soporte Flash, el N97 debería superar al iPhone.

Eso sí, la forma de distribución y compra del iPhone es su punto más negativo. Mientras que el N97 se puede comprar libre o subvencionado a través de cualquier operadora, el iPhone 3GS se distribuye en exclusiva a través de Movistar, asociado a largos contratos de permanencia y con dos «pseudotarifas» planas obligatorias a elegir. Sin embargo, algo tiene el iPhone para que, a pesar de estas exigentes condiciones, sean tantos los usuarios que ya tienen uno.

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