La jornada de un blogger

Aunque no se puede hablar de homogeneidad en los bloggers, sí es posible entrever que el desarrollo de un diario on-line, sea del tipo que sea, desemboca en una serie de pautas más o menos repetitivas. ¿Cuáles son esas actividades que conforman la agenda diaria de un blogger?

La jornada de un blogger

2 abril 2007

Ochenta millones de blogs son muchos blogs. Muchos estarán inactivos, frutos de inquietudes momentáneas, de pruebas llenas de curiosidad o de abandonos por las razones más variadas, pero muchos otros tienen una o varias personas detrás que los alimentan con cierta periodicidad. Según Technorati (http://technorati.com), más de la mitad de blogs creados continúan actualizándose al cabo de tres meses, y alrededor de un 12% lo hacen como mínimo una vez a la semana. Sea como sea, no hay duda de que son muchos los bloggers que siguen las mismas pautas de conducta para ofrecer una bitácora lo más atractiva posible.
La lectura
La primera actividad de todo blogger, desde mi punto de vista, es la lectura de noticias y entradas de otros medios y blogs. Un blogger no obtiene su carta de naturaleza por tener un blog, sino por leerlos. Es una persona activa, que pulula por todos aquellos sitios en los que cree que puede encontrar satisfacción a su demanda permanente de información actualizada en temas generales o específicos. Un blogger empieza leyendo blogs, y el solo hecho de leerlos le convierte en blogger, aunque no se exprese como tal.
En la evolución normal de los acontecimientos, ese lector de blogs, que empieza típicamente como lurker, como mero observador, lee un día algo que le provoca la necesidad de contestar, de expresarse, de dar salida a un pensamiento. En ese momento, se convierte en un blogger de mayor implicación, en comentarista activo, bien sea en uno o en varios blogs. Tras un cierto tiempo comentando, muchos bloggers optan por abrir su propio blog, por empezar a escribir sus pensamientos en un lugar sobre el que tengan todo el control y que les permita expresarse con más libertad que una simple y espartana ventana de comentarios. Se trata, básicamente, de un proceso evolutivo, que si bien no siempre se completa hasta sus estadios finales, sí representa una pauta relativamente común y repetida.
De hecho, la lectura es completamente necesaria. Si bien muchos comienzan su página escribiendo sobre cosas que saben, que conocen, que tienen en la cabeza y sobre las que consideran que tienen algo que decir, basta una pequeña temporada manteniendo un blog para darse cuenta de que, por vasto y extenso que sea el conocimiento de una persona acerca de un tema o temas determinados, éste, invariablemente, se agota. Muchos cientos de miles de blogs abandonados dan perfecta cuenta de ello. El blogger necesita una permanente infusión de conocimientos frescos, de temas relacionados de una manera más o menos directa con sus intereses, temas a los que hacer referencia, a los que vincular, sobre los que comentar, recursos para documentar afirmaciones, citas, opiniones afines, ideas discordantes... El blogger vive en un universo informativo en permanente movimiento, al que suele acceder mediante un lector de feeds RSS y que, en muchas ocasiones, refleja en un blogroll o lista de fuentes recomendadas en su propia página.
Y la lectura, por supuesto, es una actividad que consume su tiempo. En mi caso, suele ser aquello por lo que empiezo: leo otras fuentes y empiezo a escribir cuando algo de lo leído hace saltar algún tipo de resorte, entra en conexión con una experiencia previa, con un repositorio de conocimiento determinado, con una opinión... La mayor parte de las entradas en la mayoría de los blogs tiene como origen otras entradas, y parece razonable que así sea: después de todo, un blog es siempre parte de una conversación. Otras, por supuesto, tienen origen en otras fuentes y, en ocasiones, además, se convierten en iniciadoras de una conversación, pero la lectura sigue siendo una parte fundamental. Algo suficientemente importante como para, ante la imposibilidad de recordar dónde se leyó qué, apoyarla en un repositorio: en cualquier momento puedo ver las noticias que leí en los últimos cuatro años, gracias a una comodísima función de mi lector de feeds.
La lectura es, por tanto, lo que consideraría la actividad primordial y más importante en el día a día y, seguramente, la que más tiempo consume sobre el total. Sin embargo, no resulta, ni con mucho, la más evidente o conspicua al exterior.
La escritura
La generación de entradas en el blog es la actividad más visible de un blogger. Suele provenir de la lectura de fuentes y ser parte de una conversación, aunque en ocasiones tiene un componente más original, tal vez iniciado en una experiencia o vivencia personal, que puede dar lugar a conversaciones nuevas con un índice mayor o menor de seguimiento. Una búsqueda en un motor con seguimiento de conversaciones, como BlogPulse o Technorati, nos puede permitir seguir el hilo hasta llegar al ovillo y ver dónde se inició una determinada conversación. Se tiende a pensar que aquellos blogs más influyentes o exitosos tienden a ser los que sistemáticamente inician conversaciones y participan en ellas.
Por otro lado, el proceso de escritura suele comprender algunas actividades distintas a las de simplemente escribir. La selección de fuentes, la búsqueda de imágenes, la construcción de vínculos, la inclusión de referencias adicionales o la elección de etiquetas (tags) son tareas que también hay que abarcar, y que, lógicamente, conllevan su mecánica y su tiempo.
Los comentarios
El llamado gardening o jardinería de comentarios es una de las tareas más prolijas a las que tiene que hacer frente el propietario de un blog. Incluye la contestación de comentarios de otras personas, pero también la eliminación de aquellos indeseables o que no estén de acuerdo con la política del sitio (resulta recomendable especificarla de manera clara y patente al lado de la ventana donde se escriben los mismos), y el borrado de los mensajes de spam que logran traspasar los filtros establecidos. Se trata de una tarea consumidora de tiempo y que, según la intensidad de los recibidos, es preciso controlar varias veces al día, con el fin de evitar la presencia de textos ofensivos en la página, el equivalente electrónico a «tener la casa sucia».
Las estadísticas y la conversación
La última categoría de tareas asociada al mantenimiento de un blog es el seguimiento de las estadísticas y vínculos entrantes. Para desarrollarla, se suelen utilizar programas de seguimiento de huella, que registran la descarga de una imagen en el servidor del proveedor correspondiente. En realidad, la mayor parte de los bloggers utilizan las estadísticas de acceso no tanto para saber cuántas visitas tienen (dato interesante, pero con una componente fuerte de estabilidad), sino para algo más productivo: observar el habitualmente llamado Came from, las páginas origen de las visitas recibidas. Esto les permite seguir los vínculos a la inversa y ver qué hace que la página en cuestión envíe visitas: el tipo de vínculo, el comentario escrito al respecto por el autor de la página, etc.
El mismo papel se otorga a las suscripciones a búsquedas personalizadas mediante motores como Technorati, Google Blogsearch y otros: monitorizar las menciones a los términos que nos definen (nuestro nombre, empresa, título del blog, URL, etc.) para poder así tener un registro de los enlaces entrantes.
En el fondo, un día en la vida de un blogger no es más que uno en la vida de una persona con una afición, en este caso, la de volcar parte de su vida en un diario en la Red. En esa dedicación, encontraremos de todo: desde personas que precisan para ello un ratito de tiempo entre otras tareas para acabar escribiendo una o dos entradas semanales a un ritmo tranquilo y relajado, hasta personas que pasen horas y horas frente a la pantalla todos los días tras haber convertido su blog en su ocupación principal y su fuente de ingresos. Entre ambos extremos, el blanco y el negro, todas las gamas de grises imaginables.
La distribución de tareas
La distribución de las tareas derivadas del blog a lo largo del día es una cuestión completamente personal, basada en cosas tan específicas como los hábitos, la capacidad de concentración, etc. Por dar alguna idea, haré referencia a mi experiencia personal. Para evitar el atasco de Madrid, entro por la puerta de mi despacho a una hora manifiestamente intempestiva, lo que me permite escribir en un momento en el que no existen interrupciones. La mayoría de mis entradas, de hecho, provienen de esas horas.
También me resulta productiva la noche. A lo largo del día, desarrollo breves miradas a mi lector de feeds que me permiten mantener el pulso de la actualidad, y desencadenan en ocasiones entradas breves, habitualmente diferentes de las escritas por la noche o por la mañana. Mención aparte merecen las del fin de semana, típicamente más reflexivas. De hecho, durante estos días, es normal que surjan más posts de inspiración propia, mientras que durante la semana tienden a predominar las iniciadas por entradas en otras páginas. Pautas de este tipo son reconocibles en muchos blogs, y ser capaz de identificarlas proporciona una cierta sensación de proximidad al autor o autores del mismo.
En general, debemos considerar el mantenimiento de un blog como una tarea de cierta entidad: no existen fórmulas mágicas, y por creativo, eficiente y productivo que se sea escribiendo, todo lleva su tiempo.