Kaspersky señala que hay más de 17.000 amenazas diarias

Si hace unos años el malware consistía en virus diseñados para interrumpir el funcionamiento de los PCs y conseguir un reconocimiento a las habilidades informáticas del hacker, hoy son grupos organizados especializados en estafas y delitos contra el patrimonio

Kaspersky señala que hay más de 17.000 amenazas diarias

22 junio 2009

Los tiempos han cambiado, los delitos también. El ciberdelincuente de antaño que buscaba la máxima notoriedad realizando infecciones masivas es historia. Ahora, sólo persigue el lucro económico y, por lo tanto, cuanto más tiempo pase sin ser apercibido, más beneficios obtendrá. Y es que se estima que el pastel del cibercrimen mueve cerca de cien mil millones de dólares al año, construyendo un enorme y oscuro negocio en el que ya existe especialización e, incluso, división del trabajo.

En palabras de Ricardo Hernández, director técnico de Kaspersky Lab, «encontramos auténticos profesionales (…) muy especializados y englobados en grandes estructuras que les permiten ataques muy sofisticados». Se trata de un mercado en el que, según Hernández, no sólo hay gran diversificación de ataques (phishing, spam, grooming, usurpación de identidad, virus…), sino que se vende prácticamente de todo al mejor postor (redes de botnets datos personales y financieros, imágenes comprometidas, material pedófilo, ficheros con información sensible, etc.

Cifras facilitadas por Kaspersky hablan de que aparecen 17.000 amenazas nuevas diariamente. En nuestro país, el 29,9% de los usuarios de Internet dice haber sido objeto de algún intento de estafa y la media de pérdidas por fraude on-line alcanza los 593 euros por víctima.

La puerta de entrada a este malware hay que buscarla en infecciones por virus como consecuencia del uso de redes P2P, instalación de programas no seguros, realización de búsquedas en el navegador, acceso a redes WiFi públicas, uso de dispositivos externos (teléfonos móviles, llaves USB, reproductores MP3…) y un largo etcétera de prácticas en las que se descuidan algunas normas elementales de seguridad.

Valga decir que, según datos de la Secretaría de Estado para las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, menos de un 3% de los ordenadores domésticos tienen instalado algún sistema de control parental o filtrado de contenidos para proteger a los menores.

www.kaspersky.es

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