Más control sobre la mensajería

La "Unión Europea" planea endurecer la legislación para empresas como Whatsapp

David Cerdán

chicaMensajeria

16 agosto 2016

El negocio de las comunicaciones entre personas ha sufrido en los últimos años grandes cambios y ha pasado de manos de las tradicionales empresas de telecomunicaciones a las nuevas empresas de Internet como Whatsapp y Skype.

No obstante, las leyes no han acompañado este cambio de escenario, algo que la “Comisión Europea” está dispuesta a solventar.

Mismos servicios, distinta regulación

La aparición de nuevos negocios digitales está revolucionando sin duda el mundo tal y como lo conocemos. Uno de los sectores que mayores cambios ha sufrido a causa de este fenómeno es el mundo de la comunicación.

Antiguamente el intercambio de información entre personas pasaba siempre por las empresas de telecomunicaciones. Es por ello que estas empresas han estado históricamente sometidas a una dura legislación en cuanto a seguridad y confidencialidad se refiere.

Las nuevas empresas de servicios digitales han creado plataformas de comunicación nuevas basadas en Internet, lo que ha hecho perder parte del pastel a las antiguas “telecos”. No obstante, este traspaso de negocio no ha conllevado la aplicación de las regulaciones a los nuevos jugadores como Google, Facebook o Microsoft.

Uno de los grandes ejemplos para ilustrar esta situación la encontramos en los datos. Las grandes empresas de telecomunicación tienen prohbido por ley comerciar con el tráfico de datos de sus infraestructuras, algo que por ejemplo no tienen prohibido aplicaciones de mensajería como Whatsapp.

Para equiparar la situación, la “Comisión Europea” ha planteado endurecer la normativa que regula las empresas de Internet para que estén sujetas a las mismas condiciones que el resto de empresas de telecomunicación. Según el dirario “Financial Times”, estos cambios podrían ser anunciados este mismo septiembre, aunque todavía no se conoce el contenido de los mismos.

Opiniones contrapuestas

Como es lógico, las empresas de telecomunicación y las empresas de Internet están reaccionando de manera opuesta ante esta situación.

Orange y Telefónica entienden que las nuevas empresas de comunicación deben estar reguladas por las mismas normativas que ellas, para asegurar la seguridad y la privacidad de sus usuarios y para que la forma de obtener ingresos sea igual para todos.

Por su parte las nuevas compañías digitales han demandado que la normativa se iguale en la dirección contraria, es decir, desregularizando el sector, algo que precisamente va en la dirección contraria a los movimientos que está realizando Bruselas.

La polémica está servida.

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