Un mejor equilibrio

Aprovechamos estos meses vacacionales para recopilar las contribuciones a PCA de uno de los indiscutibles amos de la blogosfera hispana: con ustedes, la dosis diaria de Javier Candeira, uno de los principales artífices de Barrapunto

Un mejor equilibrio

19 agosto 2008

LÓGICA DISCRETA (#192, ENE2007)

El informe Gowers reclama en UK un mayor equilibrio entre los derechos del público y los de los titulares del copyright a la hora de redactar la legislación de derechos de autor. El debate público se ha trasladado a los medios

 

El diario británico The Guardian publicaba hace poco un par de artículos de signo contrario. El primero, del cantante Mick Hucknall, proclamaba que «el copyright no restringe el flujo de ideas» y que «el copyright es fundamentalmente socialista», «radical y redistributivo, incluso subversivo», terminando con que «el efecto democratizador del copyright se ve más claramente en el negocio musical».

 

Diga lo que diga Hucknall, el copyright no es tan redistributivo cuando puede impedir que se distribuyan legalmente obras como The Grey Album, disco de remezclas de los Beatles (The White Album) y Jay-Z (The Black Album) de Danger Mouse. The Grey Album era una obra radical, redistributiva e incluso subversiva, y quizá por esta razón EMI decidió usar el copyright para restringir el flujo de ideas e impedir su venta, a pesar de que podrían haber ganado dinero con los derechos. Como bien dice David Bravo, el copyright no es más que una forma de censura comercial.

 

El otro artículo publicado por The Guardian unos días más tarde analizaba la petición de Mick Hucknall, Sir Cliff Richard, Kiri Te Kanawa y otros de que el plazo de exclusividad de los derechos de las grabaciones musicales se extendiera de los 50 años actuales a 95. El titular lo dice todo: «[Los músicos que] ya viven como aristócratas, ahora piensan como si lo fueran».

 

Esta petición de músicos y discográficas (las cuatro grandes, Warner, EMI, Sony-BMG y Universal poseen la parte del león de estos copyrights) deja claro que la idea de alargar los plazos no es un impulso redistributivo, sino el enésimo intento de proteger un privilegio. Algunos músicos se han destacado por demostrar una conciencia social más realista, como Dave Rowntree (de Blur), que denunció el intento como «la presión de la industria para arrebatarle la herencia a la sociedad». Incidentalmente, hace poco, los tres Beatles supervivientes han publicado un disco de remezclas (auto-mashups, podríamos llamarlo) titulado Love, que es un ejemplo excelente de cómo los plazos cortos de copyright favorecen la creatividad.

 

Azuzados por el hecho de que sus grabaciones de los años 60 empezarían a estar fuera de derechos en el 2012, han realizado un trabajo nuevo, creativo y lleno de frescura. ¡Ah!, y del que disfrutarán de exclusividad (ellos o sus herederos) hasta el año 2056. 50 años de exclusividad a cambio de una obra como Love parece un buen acuerdo. Y también el que en la década del 2020 Danger Mouse pueda vender legalmente su disco de remezclas The Grey Album. Eso sí que es redistributivo: que el acervo cultural común pueda ser explotado por todos.

 

El informe Gowers al parlamento británico va en este sentido. Algunos han querido resaltar las mayores penas para los infractores, pero lo novedoso y atractivo en su propuesta es la defensa del «correcto equilibrio en los derechos de propiedad intelectual»: no a la prórroga de los derechos, sí a las ampliaciones de las excepciones para el usuario privado, las bibliotecas, el ámbito digital y la parodia; una ampliación de la copia privada; no a la extensión de derechos sobre el software, la genética y los modelos de negocio; y permisos amplios para la recuperación de «obras huérfanas». Que tomen nota los legisladores españoles.