Mejora tu PC sin gastar un euro: reinventa tu ordenador

Las crisis exigen que nos apretemos el cinturón. Por fortuna, nuestro PC puede ayudarnos a ahorrar esos valiosos euros que necesitamos para llegar a fin de mes

Mejora tu PC sin gastar un euro: reinventa tu ordenador

11 octubre 2008

El fin último de la tecnología es hacernos la vida más fácil y cómoda. Sus raíces han calado tan hondo en nuestro ecosistema cotidiano que con frecuencia nos cuesta recordar cómo era nuestro día a día antes de que algunas de las innovaciones que disfrutamos en la actualidad irrumpiesen en nuestro mundo.

 

Sí, en cierto modo somos víctimas permisivas de una relación de dependencia en la que necesitamos la tecnología para no sentir que nuestra calidad de vida se resiente. Es comprensible. Pero también lo es que este escenario se vuelva muy incómodo cuando nos vemos obligados a prescindir de algunos de esos «derechos adquiridos». La pérdida de poder adquisitivo es una de las razones más poderosas de cuantas pueden colocarnos en esta tesitura y, por supuesto, somos conscientes de que la situación económica actual es complicada.

 

Tanto es así que afecta de lleno a muchas familias que quizás puedan a corto plazo verse obligadas a precindir de una parte de sus recursos tecnológicos para afrontar el gasto ocasionado por los bienes de primera necesidad. Por fortuna, hay algunas soluciones que nos gustaría proponeros para aliviar un poco vuestra economía.

 

Cuando uno está pensando en cambiar de ordenador, es evidente que lo más normal es elegir la alternativa fácil: comprar un PC entero y totalmente nuevo que se adapte a nuestras necesidades. Sin embargo, si somos un poco aventureros, podremos ahorrarnos un buen dinero aprovechando ciertos componentes de nuestra antigua máquina para adaptarla a los nuevos tiempos.

 

XP y Linux, menos exigentes

Si aún vamos a utilizar nuestra copia de Windows XP o una distribución del sistema operativo GNU/Linux, estaremos de suerte. Ambas nos brindan la posibilidad de correr sin problemas en configuraciones muy modestas, de modo que podremos utilizar buena parte de los componentes de nuestros viejos PCs.

 

Eso sí, dependiendo del uso, tendremos que pensar si descartar o no alguno ya «madurito». Linux es aún más versátil en este sentido, y es adaptable prácticamente a cualquier configuración, por lo que las líneas básicas para Windows XP servirán igualmente para cualquier distribución de este sistema operativo.

 

Lo fundamental es que no necesitaremos realizar una gran inversión, puesto que podremos manejar con soltura la mayor parte de las tareas con una configuración media-baja. Como siempre, surgen dos alternativas claras dependiendo del procesador.

 

Si elegimos AMD, lo más económico será seguir apostando por los procesadores con Socket 939: los Athlon 64 tradicionales. Eso nos obliga a optar por una placa base con este Socket y, en ese caso, también estaremos restringidos a la memoria DDR.

 

Si optamos por Intel, estamos sujetos a un «micro» con Socket 775, y no tiene por qué ser un Celeron: hay algunos procesadores de doble núcleo que por 50 euros podrán ofrecernos buenas prestaciones. También tendremos que optar por una placa base compatible (lo difícil será que no lo sea) y por memoria DDR2-667, más que suficiente y muy barata.

 

Si además queremos jugar a algún título de última hornada, lo mejor es aprovechar las generaciones de gráficas anteriores: las NVIDIA GeForce 8500GT o las ATI Radeon HD 3650 son buenas alternativas y darán bastantes alegrías en este campo.

 

Vista, otro cantar

El nuevo sistema operativo de Microsoft tiene reputación de ser un verdadero tragón de recursos. Así, si quieres sacarle partido, tendrás que invertir un poco más en tu equipo. Como vimos en el número 208 de PC Actual, podremos optar a una actualización muy válida por un precio modesto. Entonces, un PC nos costó tan sólo 215 euros (sin monitor ni periféricos).

 

Lo mejor es hacerse con componentes de última hornada, aunque sean modestos. En el caso de elegir AMD como procesador, el Athlon 64 X2 4400+ a 3 GHz del ejemplo es un buen principio y, además, deberíamos contar con una placa base como la Asus M2A-VM con el chipset AMD 690G.

 

Esta sí soporta memoria DDR2, así que en nuestra configuración base apostamos por 2 Gbytes de memoria DDR2-667, que no es excesivamente cara y que será el componente que más notaremos a la hora de trabajar con suavidad con Vista. La gráfica deberá ser compatible con DX10, de modo que cualquiera de las dos opciones mencionadas anteriormente sirven perfectamente para nuestro propósito, aunque no os esperéis maravillas.

 

Si elegimos un Intel como pilar de la actualización, la elección pasa por un Core 2 Duo, pero eso se nos iría probablemente del presupuesto, así que tendremos que arreglarnos con un Conroe-L, como por ejemplo un Intel Pentium E2200 de doble núcleo.

 

La placa base puede ser también modesta, y los chipsets 945P son una buena opción. Por 50 euros encontraremos una gran gama de modelos de este tipo, en los que ya habría que contemplar otras opciones como las salidas, distribución de componentes, número de ranuras PCIe y PCI, etc. Eso sí: la memoria y la gráfica son idénticas a las de la configuración base con AMD, ya que contaremos con 2 Gbytes de memoria DDR2-667 y con una tarjeta gráfica decente que soporte DirectX 10 para trabajar al máximo con Vista.

 

¿Qué componentes reutilizamos?

Lo más importante en una actualización es tratar de adaptar nuestro PC a los nuevos tiempos y, en esa tarea, los componentes clave son el procesador, la placa base y la memoria. La tarjeta gráfica también es esencial para los que quieran jugar con el PC, pero es evidente que nuestro artículo no está pensado para los jugones que invierten cientos de euros en las gráficas más potentes.

 

Mientras tanto, el resto de periféricos y elementos de nuestro PC siguen siendo perfectamente válidos para el nuevo. La caja que encierra todos los componentes puede seguir dándonos ese servicio, como también lo hará la fuente de alimentación, ya que los nuevos componentes no exigen mucha potencia consumida al tratarse de configuraciones modestas.

 

Lo que seguro que podremos aprovechar son los dispositivos de almacenamiento, tanto masivos (discos duros) como ópticos (lectores y regrabadoras de CD y DVD), el monitor o TFT, además de otros elementos como teclado, ratón, lector de tarjetas y cualquier tipo de tarjeta adicional, como sintonizadoras de TV o de red inalámbrica si se da el caso.

 

Como veis, salvo en el caso del procesador, la placa base y la memoria (que a veces también podremos reaprovechar  si conservamos módulos compatibles con la nueva placa), el ahorro puede ser realmente importante en el resto de componentes.