Comparativa

Las mejores herramientas para la recuperación de datos

Perder información nunca resulta agradable. Si bien nada sustituye a una buena estrategia de backup, vamos a mostrar cómo defenderse ante este tipo de eventualidades con programas de recuperación

Ángel Puntero Méndez

Software de recuperación

10 marzo 2014

A día de hoy, la mayor parte de la información que manejamos se encuentra digitalizada y guardada en distintos medios de almacenamiento electrónicos; ya sean discos duros, memorias Flash, discos externos o unidades ópticas. Ninguno de ellos está exento del riesgo de pérdida de información, gran parte de las veces, asumámoslo, por culpa de un fallo humano, es decir, nuestro.

Todos hemos vivido la situación. Ya sea por un despiste, olvido o por desconocimiento, eliminar información necesaria es algo lamentablemente habitual. Amén de un formato de disco, virus o problemas de hardware, que pueden acarrear la pérdida completa de toda la información de nuestro disco duro, debido a la corrupción de la tabla de particiones o de la de arranque.

La teoría

El principio en el que se basan los programas de recuperación de datos no es intuitivo a simple vista. Es por ello que es importante comprenderlo, para entender las implicaciones de cada una de las acciones que tomemos tras perder un fichero.

Software de recuperación

Cuando damos la orden al equipo de borrar un archivo, en realidad, el sistema operativo no «destruye» esa información, lo que hace es marcar ese espacio como vacío en la tabla de particiones, pero la información como tal sigue ahí. El conjunto de bits que conforma la información permanece inalterado, esperando que llegue nueva información que lo sustituya.

Aquí es donde entran en acción estos programas, analizando todo el disco para encontrar restos de archivos eliminados, que todavía permanecen en el disco. Estos fragmentos se reunirán para intentar recuperar el mayor porcentaje posible del fichero borrado.

Sin embargo, como sabemos, con el uso normal de nuestro equipo, estamos realizando tareas de escritura en disco de forma continua. Por lo tanto, mientras más utilicemos el equipo tras la pérdida de datos, más posibilidades tenemos de sobrescribir lo que queda de los mismos y, por lo tanto, mayor riesgo de perder para siempre nuestra valiosa información.

Software de recuperación

Más posibilidades de éxito

La prevención es el primer paso, por lo que no nos cansaremos de repetir lo importante que es disponer de una buena estrategia de backup con el fin de mantener a salvo nuestra información, ya que esta es la única técnica que bien implementada nos asegura un 100% de eficacia.

Mantener el disco con un bajo índice de fragmentación no solo mejorará el rendimiento de la máquina, sino que hará que el disco se encuentre en una mejor disposición a la hora de afrontar un problema de este tipo. Por ello, es recomendable realizar una desfragmentación programada de nuestro disco duro de forma periódica.

Por su parte, toda vez que hemos perdido un fichero, co-mo ya sabemos, lo más importante es minimizar los ciclos de escritura en disco. Si se trata de un disco de sistema, resulta sumamente recomendable desconectarlo y conectarlo a otro equipo como disco secundario.

Windows, en su uso normal, realiza una ingente cantidad de escrituras a disco sin que los usuarios seamos conscientes de ello. Con el mismo fin, tampoco debemos nunca guardar los archivos recuperados en la unidad dañada, sería una pena que estando tan cerca, nos equivocáramos en el último paso.

Lo que no debemos hacer nunca es instalar nuevos programas en el disco, ni siquiera el propio programa de recuperación. De ser necesario, lo ejecutaríamos desde un disco USB externo, recuperando los datos a esa misma unidad. Algunos de los programas analizados disponen de versión portable, como es el caso de DiskDigger, Pandora Recovery o Recuva, por lo que se trata de los candidatos ideales en esta situación.

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