Menos es suficiente

Aprovechamos estos meses vacacionales para recopilar las contribuciones a PCA de uno de los indiscutibles amos de la blogosfera hispana: con ustedes, la dosis diaria de Javier Candeira, uno de los principales artífices de Barrapunto

Menos es suficiente

13 septiembre 2008

LÓGICA DISCRETA (#204, FEB2008)

«Menos es más» es la máxima del minimalismo acuñada por el arquitecto holandés Mies Van der Rohe. Y en informática estamos llegando al punto en que, con menos, basta. Aparte de que suele ser más barato. Los nuevos ordenadores son el mejor ejemplo

 

Mi ordenador de todos los días tiene la misma potencia que el que tenía en el año 2000. Un gigahercio de velocidad de procesador, un gigabyte de memoria y 80 gigabytes de disco. En el 2000 era un ordenador de escritorio de prestaciones punteras, y el de ahora es un portátil normalito (y con tres años de antigüedad), así que he mejorado... Pero he mejorado en que ahora tengo menos en vez de más. Menos peso y menos tamaño, menos consumo de electricidad...

 

Realmente, como muchas otras personas, he llegado al punto de tecnología suficiente en el que para trabajar no necesito procesadores más rápidos, ni más memoria, ni tantos otros mases (bueno, sí que necesito más disco duro, pero eso era verdad también en el 2000: aparentemente uno nunca tiene bastante espacio). Dejando aparte el espacio de disco duro, llega un punto en que uno tiene lo bastante para trabajar, y no necesita que le ofrezcan más, sino menos.

 

Cortesía de la ley de Moore, durante años los fabricantes de ordenadores han sacado un modelo tras otro, cada uno más potente que el anterior, todos en el mismo punto de precio: un ordenador normal costaba entre 90.000 y 120.000 pesetas, y ahora mismo los portátiles «normales» cuestan eso: entre los 600 y 700 euros. Son mucho más potentes (ahora mismo es casi imposible comprarse un procesador de menos de dos núcleos) y rápidos (2,4 GHz es una cifra normal), y también son más pequeños y ligeros... pero su producción y marketing siguen estando guiados por la lógica del precio que la gente está dispuesta a pagar: entre 600 y 700 euros para empezar, y de ahí para arriba para el que necesite más.

 

Lo curioso, la novedad, es que en realidad la mayor parte de la gente no necesita más, sino que le basta con menos. La mayoría de usuarios miramos la web, escribimos y leemos correo, usamos software de oficina (procesador de texto, hoja de cálculo...), vemos DVD, cargamos el reproductor de música y, como mucho, editamos las fotos de las vacaciones. Para este uso, que no es nada ligero sino al contrario, un ordenador como el descrito basta y sobra. Los usuarios hemos llegado al punto de la tecnología suficiente, y los fabricantes están cambiando de estrategia y ofrecen menos.

 

El recién anunciado Mac Air y los ultraportátiles de Sony, Toshiba y otros son ejemplos del «menos es más». Los portátiles ultraligeros, que desde siempre se han enfocado a los ejecutivos que no tenían que pagarlos de su bolsillo (y adquiridos por todo tipo de clientes con requisitos de poco peso: viajantes, administradores de sistemas), empiezan ahora a hacerse un hueco en el mercado de consumo. Tradicionalmente, eran un compromiso pero cada vez más son ordenadores perfectamente capaces, sólo que más pequeños (y por tanto más caros).

 

La otra cara de la moneda es la búsqueda del hardware tan barato que sea casi desechable. El Asus Eee PC es un portátil de 10 pulgadas que nos da hoy, en menos de un kilo, la potencia de un PC de 1998: pantalla de 800 x 480, 2 Gbytes de HD... puede que no sea suficiente para todo el mundo pero habrá muchos para quien sí lo sea, sobre todo a un precio de 300 dólares. Es sólo el comienzo. A la carrera de ofrecer cada vez más potencia por el mismo precio, le acompañará otra paralela, la de ofrecer la tecnología suficiente a precios cada vez más bajos. Lo cual sólo puede ser bueno, porque si en algo es verdad lo de «menos es más» es en los precios.