Microprocesadores: Rompiendo moldes

Los responsables de AMD lo tienen muy claro: Barcelona acabará con la cómoda posición que ocupa Intel desde el lanzamiento de su última microarquitectura. Sin embargo, esta última firma presentará de forma inminente la familia Penryn, que utilizará tecnología de integración de 45 nm

Microprocesadores: Rompiendo moldes

22 diciembre 2007

Lejos de dormirse en los laureles, los principales fabricantes de microprocesadores continúan dedicando ingentes recursos a la investigación para consolidar su capacidad de innovación y no perder un ápice de competitividad. Intel es el mejor ejemplo de esta premisa.

Las excepcionales críticas que ha recibido la microarquitectura Intel Core desde que vio la luz no les ha permitido relajarse lo más mínimo. De hecho, el último roadmap que hemos conseguido revela que se encuentran en disposición de lanzar cada dos años una nueva microarquitectura y, a la par, iniciar con esa misma cadencia la fabricación de chips empleando una tecnología de fabricación más sofisticada.

AMD, por su parte, ya se ha adentrado en un período de lanzamientos esenciales para la compañía que sin duda colocarán de nuevo a esta firma en plena liza con Intel. Los novísimos microprocesadores Opteron Quad-Core representan la punta de lanza del aluvión de novedades, y pronto serán sucedidos por Phenom y Griffin, dos plataformas que probablemente colocarán a AMD en la pole de este disputado mercado.

El nombre en código que eligieron hace meses los responsables de AMD para designar la que probablemente será la familia de soluciones más exitosa de la compañía es Barcelona.

El lanzamiento oficial de los primeros chips que utilizan la nueva microarquitectura tuvo lugar hace sólo unas semanas, a principios del pasado mes de septiembre, y, pese a que son microprocesadores concebidos para gobernar servidores y estaciones de trabajo (lo que en principio debería hacerlos poco atractivos para el gran público), ha acaparado la atención de los entusiastas debido a que son los precursores de la próxima generación de chips para ordenadores de sobremesa y portátiles de AMD.

La principal baza de los novísimos Opteron Quad-Core consiste en que se asientan sobre una microarquitectura diseñada específicamente para sacar el máximo partido a cuatro núcleos, a diferencia de las propuestas que Intel y la propia AMD comercializan en la actualidad.

Sin ánimo de entrar en detalles excesivamente técnicos que abordaremos cuando las primeras muestras basadas en la nueva microarquitectura lleguen a nuestro Laboratorio, es conveniente destacar cuáles son los cuatro pilares básicos que definen el «carácter» de estos nuevos microprocesadores: unas nuevas técnicas de virtualización más sofisticadas, un rendimiento muy elevado gracias a la utilización de un diseño nativo de cuatro núcleos que se apoya en una caché y un controlador de memoria ideados para propulsar la ejecución de las aplicaciones multihilo, una elevada eficiencia energética y, por último, una sensible reducción del coste total de propiedad (TCO).

Aunque la tercera generación de microprocesadores Opteron ya ha visto la luz, aún deberemos esperar un poco para que los primeros chips para PC de sobremesa basados en Barcelona, conocidos hasta la fecha como Phenom, se hagan con nuestros ordenadores. Pero no mucho, porque probablemente AMD celebrará su lanzamiento antes de que concluya este año.
Todo parece indicar que la aplastante supremacía que Intel ha ejercido desde hace más de tres años en el ámbito de los ordenadores portátiles gracias a la exitosa plataforma Centrino puede tener los días contados.

¿La razón? La presencia de AMD en este estrato del mercado va a verse reforzada drásticamente por el lanzamiento de Griffin. Esta denominación identifica a los nuevos microprocesadores diseñados por los ingenieros de la firma de Sunnyvale para ofrecer a los usuarios de ordenadores portátiles una alternativa consistente a los microprocesadores de Intel.

Su punto de partida ha sido la microarquitectura K8 utilizada en los Athlon 64, aunque han introducido en ella numerosas mejoras con el firme objetivo de incrementar su rendimiento y minimizar su consumo y nivel de disipación de calor.

Estas modificaciones atañen, sobre todo, a tres apartados esenciales: el controlador de memoria, el bus del sistema y la gestión de la frecuencia de reloj y el voltaje que rigen el funcionamiento de cada núcleo.

Además, los primeros microprocesadores Griffin incorporarán dos enlaces HyperTransport a los que recurrirán para mantenerse permanentemente comunicados con los otros elementos del sistema. Previsiblemente AMD iniciará la comercialización de estos chips durante la primera mitad de 2008.

A finales de este año, y probablemente coincidiendo con el lanzamiento de Phenom por parte de AMD, Intel iniciará la comercialización de los primeros microprocesadores pertenecientes a la familia Penryn.
Su principal peculiaridad consiste en que serán los primeros chips de esta compañía para ordenadores de sobremesa en cuya fabricación empleará tecnología de integración de 45 nm.
Aunque estas propuestas no utilizarán una nueva microarquitectura (para presenciar un cambio de semejante enjundia deberemos esperar al lanzamiento de Nehalem, que se producirá probablemente a finales de 2008 o principios de 2009), contemplan varias mejoras de entidad que no están presentes en la implementación actual.
Entre estas modificaciones destacan la incorporación de nuevas instrucciones de tipo SIMD (SSE4), unos buses más rápidos, una nueva implementación de la tecnología de virtualización de Intel, un subsistema de memoria caché de mayor tamaño y varias mejoras concebidas para reducir sensiblemente el consumo de estas soluciones y, de esta forma, ofrecer a los usuarios una relación rendimiento/vatio favorable.
Y es que, una vez más, la liza entre estas dos descomunales compañías está servida. Y que siga.