Microsoft: apertura o caballo de Troya

Microsoft ha anunciado la apertura de los formatos de fichero de diversos programas. Para algunos analistas, esto supone un abrazo a «filosofías de apertura, interoperabilidad y respeto a los estándares»; para otros, la mayoría de los desarrolladores de software libre, se trata de un mero brindis al sol

Microsoft: apertura o caballo de Troya

14 julio 2008

Eso sí, en lo que están todos de acuerdo es en que este anuncio es un intento por parte de Microsoft de evitar las sanciones por prácticas monopolísticas impuestas por la Comisión Europea, tanto las presentes como las futuras, en caso de que las investigaciones aún en curso así lo determinen. La Comisión de Defensa de la Competencia de la Unión Europea, instigadora del proceso de apertura, ha respondido con una frialdad casi cínica: «La Comisión agradecería cualquier movimiento a favor de una genuina interoperabilidad.

 

Sin embargo, la Comisión hace notar que el anuncio de hoy sigue al menos a otras cuatro declaraciones anteriores de Microsoft sobre la importancia de la interoperabilidad». Las palabras del Comité Europeo por los Sistemas Interoperables, una organización integrada por Adobe, IBM, Nokia, Sun, Red Hat y otros tantos más pesos pesados del sector, son aún más duras: «Obras son amores y no buenas razones. El mundo necesita un cambio permanente en el comportamiento de Microsoft, no unas declaraciones más. Hemos oído compromisos de alto nivel media docena de veces en los últimos dos años, pero tenemos que ver un cambio duradero de Microsoft en el mercado».

 

Por su parte, Michael Cunningham, abogado de Red Hat, reconocía el esfuerzo realizado por Microsoft, mientras pedía que estos estándares también estuvieran cubiertos bajo la propia Open Specification Pledge (Promesa de Especificación Abierta). Ésta es una de las claves del nuevo anuncio: si Microsoft tenía una fórmula para publicar sus especificaciones que cumplía casi todos los puntos de las definiciones más aceptadas de lo que ha de ser un estándar abierto, ¿por qué este nuevo compromiso, y qué ventajas ofrece a los usuarios? Y, sobre todo, ¿se trata de verdad de una oferta de apertura, o de una maniobra de Microsoft, usando para su provecho las exigencias de la Comisión Europea?

 

Para valores bajos de «abierto»

En principio, depende de lo que entendamos por «abierto». Según todas las definiciones (incluidas las de la Unión Europea y la incluida en la Ley española de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos), los estándares (de protocolos y formatos) abiertos son aquellos cuyo «uso y aplicación no están condicionados al pago de un derecho de propiedad intelectual o industrial».

 

Leyendo cuidadosamente los principios de interoperabilidad, uno no puede menos que darse cuenta de dónde dice «open» y dónde no. El acceso a la documentación sí que lo es, pero el uso de la información no lo es: Microsoft afirma que los protocolos pueden estar cubiertos por patentes que se ceden bajo el sistema denominado RAND (Reasonable And Non Discriminatory), lo cual quiere decir que se licencian a todos los que lleguen al mismo precio. Para Microsoft, esto es «lógico y normal», y significa «participar del beneficio de la comercialización» del software que interopere con el suyo.

 

Equivale a decir «vamos a interoperar, pero cobrando peaje». Es dudoso que ésta fuera la intención de la Comisión Europea, aunque también es verdad que sus exigencias nunca se han caracterizado por la necesaria claridad. Desde Microsoft se afirma que el uso de términos RAND tiene el visto bueno de la Comisión Europea, y que «se trata de un anuncio de interoperabilidad, no de cesión indiscriminada de propiedad intelectual». El acceso a la información es en estas circunstancias un activo más valioso para Microsoft que para su competencia.

 

En todo caso, estos Open Protocols no lo son, porque una de las claves de la apertura de un protocolo es que no esté controlado por un solo vendedor, como es el caso. Este anuncio sobre interoperabilidad tiene que leerse a la luz del impulso de Microsoft por lograr que la organización ISO estandarice el OOXML (formato de datos de la suite Office). Aquí está el segundo punto donde los de Redmond están usando la fuerza de Bruselas para beneficio propio. Al definir los términos en los que ofrecerá sus formatos a las organizaciones de estandarización, Microsoft vende como un triunfo para la Comisión lo que llevaba ya meses intentando lograr en provecho propio.

 

Software libre, el enemigo

El tercer punto de los principios de interoperabilidad donde también está claro el uso por parte de Microsoft de las peticiones de la Comisión para su propio provecho es la supuesta compatibilidad con el software libre (Open Source). El software libre requiere libertad completa para cualquier uso por parte de cualquier usuario, y tanto para regalarlo como para venderlo. Dado que la oferta de no llevar a juicio a los desarrolladores y distribuidores de estos protocolos se limita a los que lo hagan de forma «no comercial», ésta es una interoperabilidad que se queda en agua de borrajas.

 

Ésta es la opinión de Michael Cunningham. Al ofrecer estos protocolos con dos licencias distintas, el anuncio de Microsoft «parece cuidadosamente diseñado para evitar la competencia por parte de la comunidad Open Source». Queda por ver cuáles y cuántas de estas patentes tienen validez en Europa. El artículo 52 de la Convención Europea de Patentes de 1973, que es el que está actualmente en vigor, declara explícitamente a los programas de ordenador como materia no patentable.

 

Según fuentes de Microsoft, en su momento se irán publicando cuáles de estos protocolos están cubiertos por patentes, y también las listas de las patentes que cubren cada uno de estos protocolos. Quizá fuera este el momento para que la Comisión repensara su impulso por legalizar las prácticas ilegales de la Oficina de Patentes Europea (EPO) en cuanto a las patentes de software.

 

También hay que recordar que cualquier ciudadano tiene el derecho a emplear técnicas patentadas de forma privada y no comercial. En estas circunstancias, al ofrecer la explotación gratuita de sus patentes sólo para usos no comerciales, la promesa de Microsoft no tiene más valor que el de afianzar lo que ya dice la ley. Aparte del valor de relaciones públicas para la propia Microsoft, claro está.

 

Miedo, incertidumbre y extinción

Se decía de la antigua IBM que sus ventas estaban fundamentalmente alimentadas por el FUD, acrónimo de Fear, Uncertainty y Doubt (miedo, incertidumbre y duda). Microsoft ha copiado el manual de IBM, y una de sus técnicas comerciales consiste en recordar a los compradores institucionales que a nadie le han despedido por comprar productos de Microsoft, igual que en los años 70 a nadie despedían por adquirir los de IBM.

 

La táctica de las patentes de software es la moderna versión del FUD de Microsoft. Durante años Steve Ballmer, CEO de Microsoft, ha ido diciendo que Linux vulneraba muchas de sus patentes, sin especificar de cuáles se trataba. Ahora, con la publicación de estos formatos de interoperabilidad, tienen una nueva arma de amenaza para las empresas que utilicen software libre. Hay que recordar que, a diferencia del copyright, las patentes cubren también el software de autoría ajena. Mientras que sólo se puede vulnerar el copyright si se copian las obras ajenas, es posible vulnerar una patente de la que no se conoce ni la existencia, escribiendo software propio.

 

La otra técnica de Microsoft, esta de cosecha propia, es la de Embrace, Extend and Extinguish (abrazar, extender y extinguir). Consiste en acercarse a un formato o protocolo, estándar o no, e irlo cambiando subrepticiamente hasta que la compatibilidad con los productos no-Microsoft no está garantizada.

 

La extinción de la competencia bajo el rodillo del monopolio es el siguiente paso. En algunas ocasiones se ha conseguido, como es el caso del navegador comercial Netscape (que ahora vive una segunda vida como software libre bajo el nombre de Mozilla). En otros, sólo se ha intentado, como pasó con el Java de Sun Microsystems o con la plataforma criptográfica Kerberos.

 

Bajo la piel de cordero de las promesas de interoperabilidad, se esconde el lobo. Al FUD de «si compras otro producto, te puedes ver en un problema por no pagar nuestras patentes de software», le añaden el Embrace, Extend and Extinguish de llamar «open» a lo que claramente no lo es. El estándar OOXML es otro ejemplo de esta tenaza de Microsoft al software libre.

 

Por supuesto, la culpa no es sólo de Microsoft, sino también de una Comisión Europea que no especifica con suficiente firmeza en qué términos se ha de compartir la información sobre sus formatos y protocolos, y de un Parlamento Europeo incapaz de lograr que la Oficina Europea de Patentes siga aceptando ilegalmente las solicitudes de patentes de software.