Microsoft Office 2010, horneándose

La nueva suite ofimática de Microsoft está a punto de ver la luz. Aunque con un ritmo de desarrollo menos frenético que el de Windows 7, sus responsables demuestran en esta Technical Preview una vocación por tratar de responder a algunas de las demandas más importantes de los usuarios

Microsoft Office 2010, horneándose

22 septiembre 2009

En el pasado TechEd, Microsoft tuvo la oportunidad de poner en manos de su grupo de betatesters una versión preliminar de Office 2010 –también conocida como Office 14–, que se ha calificado como Technical Preview y que claramente va dirigida a entornos de pruebas y en modo alguno de producción.

Sin embargo, su filtración por la Red ha hecho que muchos usuarios puedan acceder a las novedades que está proponiendo Microsoft para la próxima versión de su suite ofimática. ¿Cuáles son los puntos más destacados de la que será la próxima entrega del popular Office?

Una interfaz unificada

En primer lugar, el componente visual llamado la Cinta (The Ribbon) se ha aplicado a todas las herramientas de la suite, algo que demuestra la decisión de Microsoft de avanzar en el campo de la interfaz de usuario. Mientras que en Office 2007 este componente solo estaba disponible en parte de las aplicaciones que conformaban el paquete (Word, Excel o PowerPoint, por ejemplo), en Office 2010 estará presente en todas las aplicaciones que podemos manejar.

Esta novedad es lógica sobre todo teniendo en cuenta que la Cinta también ha sido aplicada en Windows 7 en dos aplicaciones muy ligadas al sistema operativo: el programa de dibujo y procesado básico de imágenes Paint, y el editor de textos Wordpad.

Como los usuarios de Office 2007 sabrán, la Cinta marca posiblemente el salto visual más importante que Microsoft ha dado en la interfaz gráfica de usuario de su suite ofimática. Hasta la fecha, estábamos acostumbrados a un menú de herramientas tradicional y muy común en todo tipo de aplicaciones –tanto de Microsoft como de terceras partes–, pero The Ribbon trata de acercarnos las tareas más frecuentes en grupos con accesos teóricamente más fluidos. Hay usuarios que prefieren el modo clásico de trabajo, pero, una vez te acostumbras a la nueva interfaz, es obvio que las ventajas son importantes.

El aspecto de la Cinta es ahora menos destacado, con tonos más claros que centran la atención en el documento y no tanto en este menú de control. También se puede ocultar gracias a una pequeña flecha que aparece en la parte superior derecha de la interfaz, al lado del icono de ayuda de las aplicaciones.

Opciones más completas y una mejor organización

Mientras que en la versión 2007 disponíamos de un botón de menú Office que daba acceso a algunas tareas frecuentes (por ejemplo, exportar el documento en varios formatos o abrir uno nuevo), en las aplicaciones de Office 2010, el botón está más disimulado, y se trata de una pequeña pestaña situada en la parte superior izquierda de la Cinta y que tiene un color distintivo (azul en Word, verde en Excel y amarillo en Outlook, entre otros) sobre el que se superpone el logotipo de la suite. Si pinchamos en ese botón, el texto sobre el que estamos trabajando «desaparecerá» momentáneamente, ya que el programa nos presenta una serie de opciones más completas.

En la parte derecha de ese panel de control de la aplicación, surgirá una miniatura del documento, debajo de la cual encontramos las principales características del mismo. Por ejemplo, en un documento Word, aparecen el número de palabras o el tiempo que llevamos trabajando con el documento, además del editor o editores (si es un documento colaborativo) del mismo.

Esa ventana informativa también desaparece a medida que seleccionamos distintas acciones de la parte izquierda, que, por ejemplo, permiten crear un nuevo tipo de documento, imprimirlo, compartirlo o acceder a las opciones de Word para, si así lo deseamos, establecer los directorios temporales y parámetros por el estilo. Nos ha gustado esta forma de ofrecer los menús, ya que clarifica aún más las posibles tareas a realizar y muestra todas las posibilidades disponibles para cada opción de un modo visual muy potente.

Entre ellas, destaca la posibilidad de exportar los documentos al formato PDF, una novedad que antes requería la instalación de un componente adicional en Office y que ahora llega de serie. También es posible exportar a formatos ODF, otra de las notas importantes de Office 2010, pero esta característica en particular no funciona lo bien que debiera: los formatos ODF con los que trabaja Microsoft no son exactamente los mismos que se manejan en aplicaciones como OpenOffice.org, algo que de nuevo vuelve a poner a Microsoft en tela de juicio a la hora de publicitar sus buenas intenciones en interoperabilidad con formatos ofimáticos abiertos.

Como muchos sabréis, Microsoft consiguió que la organización ISO aceptara finalmente su formato OOXML –usado de serie tanto en Office 2007 como en Office 2010–, aunque la «apertura real» del formato era muy limitada según los expertos.

Contenidos multimedia

En los últimos años, la utilización de todo tipo de recursos multimedia en los documentos ofimáticos se ha convertido en algo frecuente. Los documentos se ven plagados de imágenes, pero, además, existen otras áreas, como las presentaciones, en las que es conveniente poder trabajar de forma sencilla con contenidos de audio y vídeo.

Eso es lo que aporta, entre otras cosas, PowerPoint, la conocida aplicación de creación y edición de presentaciones que en su versión 2010 incluye el soporte directo para integrar ficheros de vídeo, incluyéndolo de forma directa en la presentación y sin tener que tenerlo almacenado aparte.

Las nuevas animaciones, transiciones y plantillas que ofrece son un plus más para aquellos que quieran impresionar con este apartado, pero hay otro del que se beneficia tanto Power-Point como el resto de aplicaciones de la suite: la edición de imágenes.

Y es que, en Office 2010, nos encontramos con opciones más completas para trabajar con imágenes en documentos. Por ejemplo, cuando insertamos una fotografía o cualquier captura en un documento de Word y la seleccionamos, aparecerá el menú Picture Tools, desde el cual tendremos todo lo necesario para realizar un post-procesado notable para una aplicación ofimática.

Tenemos efectos artísticos que recuerdan a Photoshop, pero también filtros como los que permiten eliminar ciertas áreas de una imagen gracias a una «varita mágica» muy similar a la de la aplicación de Adobe. La creación de marcos alrededor de la foto o la corrección de brillo, contraste y color de las instantáneas ayudará sin duda a crear documentos visualmente más atractivos y claros.

Tampoco podemos olvidarnos de otra característica llamativa: cada vez que hagamos una captura de pantalla –podremos hacerlo desde uno de los botones del menú si así lo deseamos–, esas capturas se mantienen en un portapapeles al que podemos acceder en cualquier momento y que nos permite insertar imágenes que habíamos capturado en otro momento.

¿Está Office en las nubes?

El concepto de Cloud Computing es, desde hace unos meses, uno de los más extendidos por los expertos en desarrollo de aplicaciones. Las empresas nos quieren vender este tipo de servicios, que existen desde hace años, como algo nuevo y maravilloso, y Microsoft también quiere apuntarse al carro con una suite que teóricamente debería tener una pata muy metida en la red de redes. De hecho, se espera que la versión on-line de las aplicaciones de este paquete tenga una relación especial con la convencional que todos acabamos instalando en el ordenador.

Sin embargo, la apuesta de Microsoft sigue sin estar definida del todo. Llevamos meses oyendo hablar de esas aplicaciones ofimáticas on-line de Microsoft, pero por ahora las limitaciones de las propuestas son patentes y dejan claro no pueden competir en esta área –aún– con Google Docs, Zoho o ThinkFree, las tres principales protagonistas del terreno ofimático en Internet.

SharePoint Workspace puede que se convierta en uno de los pilares de este trabajo colaborativo que aproveche las redes de datos. Esta evolución de Groove sirve para indexar documentos compartidos por grupos de usuarios y guardar una copia en un servidor accesible por todos sus integrantes, pero también puede ser útil para publicar nuestros documentos en ese servidor, de modo que solo nosotros tengamos acceso y podamos acceder a ellos posteriormente.

Sea como fuere, la conexión de esta y del resto de aplicaciones de Office 2010 con la propuesta on-line de Microsoft, llamada Office Live Workspace, es aún poco concreta, y esperamos muchas y buenas noticias en este sentido. A Microsoft se le ha escapado el mercado de las búsquedas en Internet, pero no debería despistarse en el terreno de la ofimática «en la nube», un terreno que debería dominar con solvencia dada la madurez de sus propuestas actuales.

Conclusiones

El análisis de la nueva versión de Office nos ha dejado un excelente sabor de boca: a pesar de tratarse de una edición preliminar aún muy temprana, su estabilidad y el funcionamiento de sus opciones es realmente destacable. Los que ya hayan trabajado con Office 2007 y con la Cinta se verán gratamente sorprendidos por la unificación de ese componente en toda la suite, que también apuesta claramente por el trabajo colaborativo –aunque aún quede mucho por definir en ese apartado– y por la creación de documentos cada vez más ricos en todo tipo de contenidos, incluidos los multimedia. Office 2010 perfecciona y completa los pasos que se iniciaron en Office 2007, y su integración con Windows 7 harán de ese binomio una apuesta muy conveniente para millones de usuarios.

Sonrisas y lágrimas

Aunque no siempre lo apreciemos, el feedback que los usuarios ofrecen a los desarrolladores es vital para la mejora de las aplicaciones. Tareas como la detección de errores y el envío de sugerencias es algo que los programadores de todo el mundo tratan de reforzar con sistemas más complejos de lo que algunos se imaginan (Bugzilla, el servicio de Mozilla, es el ejemplo perfecto), y Microsoft no es desde luego ajena a estos esfuerzos.

En Office 2010, han querido aportar un método más simpático para el envío de sugerencias, felicitaciones o quejas, mediante un mecanismo muy simple. En la barra de tareas, nos encontraremos con dos pequeños emoticonos (uno sonriendo y el otro claramente disgustado), que nos permitirán enviar un comentario favorable a los desarrolladores o una queja con algunas de las características de Office. Un original modo de tratar de animar a los usuarios a que aporten sus impresiones sobre la suite.

La última entrega de Office da el salto a los 64 bits

Otra de las novedades más relevantes de esta nueva versión de Office es el hecho de que está disponible tanto en plataformas de 32 bits como de 64 bits. Teniendo en cuenta que Microsoft ya ofrece sus sistemas operativos en ambos tipos de arquitectura desde hace años (Windows XP y Vista son buenos ejemplos en sistemas operativos para el usuario final), la decisión de aprovechar los 64 bits en el paquete ofimática es interesante, sobre todo porque la relación con el sistema operativo resulta más natural.

La existencia de la versión de 64 bits permitirá que, cuando usemos un sistema operativo de 64 bits (por ejemplo, la reciente versión Windows 7 RC bajo la que hemos trabajado nosotros), sea posible ejecutar Office sin necesidad de emular un entorno de trabajo de 32 bits. Es un excelente paso delante de Microsoft, que otros desarrolladores software deberían comenzar a seguir de inmediato.

Microsoft mima a Outlook

Una de las herramientas que más mejoras incluye es Outlook 2010, que, además de adoptar la Cinta como método de selección de opciones, también se ha visto optimizada con mejoras relevantes. La integración con Windows 7 es patente en otras aplicaciones, pero en Outlook es especialmente notable con las numerosas opciones que aparecen en la Jump List de su barra de tareas cuando estamos trabajando con la aplicación.

Otra de sus mejoras interesantes es la capacidad de combinar y unir mensajes de una misma dirección de correo electrónico, además de convertir voicemails en mensajes de texto –al menos, en inglés, aunque suponemos que la opción también llegará a la versión en español–. La presencia de asistentes en forma de los llamados Quick Steps hace fácil la realización de tareas frecuentes a la hora de manejar Outlook y sirve, por ejemplo, para crear filtros de correo muy potentes y eficientes.

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