¿Microsoft paradigma de la innovación?

¿Veremos en el futuro una campaña de reconquista al sur del Ebro por parte de los MIC de Microsoft frente a las diversas huestes de Debian (LinEx, Guadalinex, Molinex, MAx, VALux...)? Tratamos esta cuestión en este artículo

¿Microsoft paradigma de la innovación?

20 enero 2009

OIGAN, DISCREPO

Estábamos hace justo antes de las Navidades un grupo de «trabajadores de la información» (periodistas tecnológicos que ya mayoritariamente solo publicamos en on-line) recogidos en el monasterio de Sant Benet de Bagès en plan ejercicios espirituales para meditar sobre la productividad, y ésta era la lección que nos querían hacer aprender los anfitriones.

Y es que a menos de 2 kilómetros se encuentra el Productivity Center de Manresa, uno de los seis centros de innovación que Microsoft (MIC), que como el románico, tiene diseminados por la mitad norte de la península Ibérica (e islas Baleares). «La forma tradicional de mejorar la productividad en España es echar más horas», nos decía Albert Esplugas, el director del centro. «Sin embargo, el activo que marca la diferencia no son las tecnologías en sí, sino el uso que las personas saben hacer de ellas». Se habló de talento, de conocimiento, de cómo manejar la información no estructurada que nos ocupa el 85% de nuestro tiempo.

Pero volviendo al tema, se puede decir que la visión de Bill Gates ya era innovadora en 1975 cuando soñaba con poner un ordenador en cada hogar (y más si pensamos que sólo dos años antes IBM decía que con diez ordenadores para todo el planeta se iba más que sobrado). Toda «una misión cumplida» para Santiago Lorente, director del Área de Sociedad de la Información de Microsoft Ibérica, que destacaba el salto de pasar del MS-DOS monocromo en modo consola al Windows Vista a todo color en modo gráfico.

Ganar esa posición de liderazgo [monopolio dicen los más críticos] no ha sido rápida, sino cosa de diez años de mejora continua. «Windows necesitó cuatro versiones, Excel cinco y Word nueve para convertirse cada una en la aplicación más vendida de su segmento», comentaba. «Actualmente, entre nuevos, revisados, actualizados y mejorados, sacamos más de 150 productos al año». Para mantener ese ritmo innovador, Microsoft destina 6.613 millones de euros anuales a I+D+i; una cifra que contrasta ella sola con los 11.815 millones que destina España en su conjunto al mismo propósito (y eso que hemos subido la cifra un 20% respecto a 2005).

A pesar de todo, ni sumando todas las ventas de software de las empresas europeas encabezadas por SAP y SAGE (18.674 millones de euros) se llega a igualar las alcanzadas por Microsoft ella sola en un ejercicio (26.000 millones). España en el top-100 del índice Truffle solo coloca a dos compañías, Panda (nº 36) y Meta4 (nº 76). Y oh qué casualidad, mientras al norte de la divisoria se prodigan los MIC, al sur del Ebro campan las diferentes variantes del Debian: Linex (Extremadura), Molinex (Castilla-La Mancha), Guadalinex (Andalucía), Max (Madrid), Valux (País Valenciano)… Una radiografía que puede dar que pensar.

Pero nuestro problema es otro y mayúsculo, y no es que todo ese dinero gastado en I+D+i, equivalente al 1,2% de nuestro PIB, sea sólo la mitad de lo que se gasta en la UE (¡y un tercio en EEUU o Japón!), o que encima el 45% se queda sin ejecutar, no; ni que la Universidad española genere una cifra ridícula «de talento», 47 patentes al año, frente a las 1.800 de las universidades norteamericanas. El mayor problema, el problema de fondo, es que en una encuesta sobre qué te gustaría ser de mayor, el 85% de los chavales dice que funcionario municipal.

¿Entonces qué? ¿Debemos reconocer a Microsoft su papel de locomotora? «Estos centros actúan como correa de enganche de la innovación en Redmond con el tejido local empresarial. Nos convertimos en un acelerador económico, pero nosotros ponemos sólo la partitura, después cada orquesta toca a su ritmo», asegura Lorente. Así, de estos MIC han salido desarrollos de aplicaciones verticales muy especializadas (turismo, ganadería, alta montaña, cerámica…), «pero sin convertirnos en competidores de las empresas integradoras de software ni en una academia de enseñanza más. Pretendemos crear una especie de “efecto halo”, más o menos como el que desprende Ferrán Adrià en todo lo que emprende». Y este complejo hostelero y restaurador del Bagès es un ejemplo vivo y sabroso de cómo el talento de un genio de los fogones y la tecnología aplicada a cada detalle cotidiano le puede sumar valor. Más por menos.

Una de las primeras novedades presentadas por la nueva presidenta de Microsoft Ibérica, María Garaña, ha sido precisamente el programa BizSpark destinado a emprendedores y start-ups de base tecnológica y en el que ha puesto su empeño personal el mismísimo Steve Ballmer, CEO de la corporación. La idea es prestar el software y los servicios (hosting, Azure y webservices menos Office system) necesarios para el lanzamiento de nuevos proyectos empresariales, así como labores de mentoring, networking, visitas a empresas… Frente a las administraciones autonómicas “libres”, parece que Microsoft se quiere arrostrar el papel de incubadora y semillero de ideas para el futuro.