El modelo Spotify, rentable y alternativo a la piratería

23 abril 2014

La industria musical, del cine, de la literatura, y en general de la cultura, no pasa por su mejor momento. Las distribuidores culpan a la piratería, pero lo cierto es que hay otros sistemas que están funcionando muy bien. Spotify es un verdadero ejemplo de cómo conseguir ser rentable, vencer a la piratería, y ofrecer un sistema que funciona.

Mientras que muchas compañías discográficas, cinematográficas y editoriales lloran por el daño que les hace la piratería, otras empresas no dejan de moverse para tratar de adaptarse al mercado actual y conseguir que el negocio siga funcionando. Spotify es un claro ejemplo de ello.

Hace cinco años y medio, el 7 de octubre de 2008, una compañía sueca apostaba por seis países para lanzar su nuevo servicio de música en streaming. En esa lista de seis países figuraba nada más y nada menos que España, un país famosos por la piratería. También se lanzó en Reino Unido, Francia, Finlandia, Noruega y Suecia, el país natal. En sus inicios, Spotify era un servicio que permitía a los usuarios escuchar música totalmente gratis, con una gran base de canciones, y con publicidad cada ciertas escuchas. Los usuarios podían convertirse en usuarios Premium, consiguiendo así eliminar la publicidad. Al cabo de un tiempo, los usuarios Premium podían también escuchar Spotify en sus smartphones, y descargar las canciones para poder escucharlas sin conexión.

Hace justo un año publicaron el número de usuarios con los que contaban. Por aquel marzo de 2013, Spotify tenía ya 24 millones de usuarios activos cada mes, y de esos, seis millones eran suscriptores de pago. Ya está presente en 32 países de todo el mundo, incluyendo algunos más europeos, Estados unidos, Argentina, Australia y Nueva Zelanda. Y además, sigue mejorando. ¿Cómo ha conseguido Spotify ser un éxito, a pesar de la piratería?

Gratis, de pago y gratis

Spotify partió con un objetivo claro, conseguir que la gente escuchara música gratis de una manera legal, sin que eso tuviera que significar renunciar a posibilidades. Otros sistemas lo han intentado con radios gratuitas con publicidad, en las cuales los usuarios escuchaban música gratuitamente, pero solo la que la radio hubiera elegido, no la que el usuario quisiera elegir en cada momento. Esto no es lo que buscaba Spotify, y de hecho, ha sido un sistema que no les ha ido muy bien a los servicios que los han aplicado. Por contra, lo que sí ha funcionado es permitir a los usuarios elegir lo que querían escuchar.

Ahora bien, para que el servicio tuviera futuro, era necesario que hubiera tres elementos que obtuvieran beneficios: las discográficas, los usuarios, y el propio Spotify. Los usuarios se benefician cuando pueden escuchar gratis la misma música que escuchan pagando, o que piratean. Las discográficas ganan del dinero que Spotify les paga. El mayor obstáculo al que se han tenido que enfrentar ha sido precisamente el de ganar dinero. Desde el principio cuentan con una variante Premium, que permite a los usuarios escuchar música sin publicidad y almacenar las canciones offline. Antes era necesario incluso para escuchar Spotify en móviles y tablets, aunque ahora ya no.

Pero la clave ha estado en el modelo de negocio aplicado desde que el servicio se lanzara. Podemos distinguir tres épocas diferentes en las que Spotify ha llevado a cabo su actividad.

Cambios en la industria musical
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