Comparativa

Monitores táctiles: el control está en tus manos

La nueva interfaz de Windows 8 está adaptada para que la uses con los dedos. Con la ayuda de una pantalla táctil externa, podrás aprovechar todas sus ventajas en tu antiguo equipo

Alberto Castro Gallardo

Monitores táctiles Portada detalle 2

19 junio 2013

La nueva interfaz de Windows 8 está adaptada para que la uses con los dedos. Con la ayuda de una pantalla táctil externa, podrás aprovechar todas sus ventajas en tu antiguo equipo.

Es indudable que el empuje de las tabletas y los smartphones ha cambiado para siempre la manera de relacionarnos con los dispositivos electrónicos. Lo táctil forma ya parte de nuestras vidas y quien más y quien menos está ya acostumbrado a gestionar todo directamente con sus dedos. Tanto que la informática tradicional se ha subido definitivamente al carro y esta forma de interactuar con el sistema operativo viene a complementar el manejo del teclado y el ratón (que no a sustituir).

La apuesta de Microsoft con la interfaz Modern UI de Windows 8 así lo atestigua. En ella, las carpetas y el escritorio pierden peso a favor de las losetas interactivas, que, aunque se pueden seguir utilizando con un cursor, están optimizadas para pulsarlas de la misma manera que como hacemos en los dispositivos móviles.

Precisamente, en los últimos meses, estamos asistiendo a una auténtica avalancha de nuevas máquinas que incorporan ya la pantalla táctil de forma nativa, tanto en forma de tabletas, que integran la última versión del sistema operativo más popular del mundo; como con híbridos y convertibles, que están a medio camino entre el ordenador portátil y el tablet; y, por supuesto, los All in One o Todo en Uno con capacidades táctiles.

Pero, ¿qué pasa con los PC de sobremesa tradicionales? Por fortuna, no es necesario adquirir un nuevo equipo para beneficiarse de las ventajas que esta nueva forma de control trae consigo. Así, gracias a los monitores táctiles, es posible dar el salto sin disparar (en teoría) el presupuesto ni cambiar de máquina.

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Recurrir a un monitor táctil nos permitirá disfrutar de la interfaz Modern UI del último sistema operativo de Microsoft

Con ellos, es posible utilizar prácticamente cualquier sistema operativo tocando con nuestros dedos la pantalla, ya que en realidad su funcionamiento sería equiparable al de conectar un ratón: basta con enchufar el cable USB incorporado a un puerto de nuestro ordenador e instalar los controladores para disponer así de un método de control adicional, sin necesidad de configurar nada más.

Su respuesta, eso sí, dependerá de la propia capacidad del sistema y de la integración con los controles táctiles que tenga implementada, siendo, a día de hoy, Windows 8 el que mejor ha sabido hacerlo y el que más ha apostado por este método, al rediseñar su interfaz.

Un poco de historia

Aunque parezca algo relativamente novedoso, los intentos de llevar la tecnología táctil a la informática de sobremesa se remontan a comienzos de la década pasada, cuando los primeros (y rudimentarios, en comparación con lo que tenemos ahora) Tablet PC llegaron tímidamente al mercado.

Basados en Windows XP, que ya introducía compatibilidad con sistemas de entrada táctil, se trataba de ordenadores portátiles a los que podíamos girarles la pantalla para usarlos sin necesidad de trackpad o teclado, y estaban pensados para fines educativos y para profesionales liberales, como arquitectos o médicos que necesitaban utilizar un equipo en cualquier lugar y muchas veces de pie.

El concepto, no obstante, no llegó a cuajar, aunque sentó las bases para las futuras tabletas que llegarían casi diez años después. Con Windows 7, el control táctil obtuvo más protagonismo y se integró de manera más eficaz con todo el sistema, contemplando la posibilidad de que los hasta entonces imprescindibles stylus o lápices táctiles no fuesen el elemento primordial y dejasen paso a los dedos.

No obstante, el verdadero punto de inflexión de la tecnología táctil llegó en junio de 2007 con la presentación del primer iPhone de Apple, que marcaría el inicio de la nueva era post-PC y que se vería afianzada más si cabe tras la llegada del iPad. Atrás dejaron a las PDAs y otros dispositivos móviles que también consideraban a los estiletes como la forma natural de pulsar una pantalla.

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Pantallas resistivas o capacitivas

Al pasar de controlar todo con el stylus a hacerlo con nuestras manos, se produjo un cambio en la tecnología de las pantallas táctiles. Frente a las resistivas, imperantes en un primer momento, las capacitivas mejoraron con creces su precisión.

En las primeras hace falta presionar, mientras que en las segundas basta con pulsar suavemente, ya que las pantallas resistivas se componen de varias capas que son las que transmiten las instrucciones al entrar en contacto, al tiempo que las capacitivas se basan en una sola capa con impulsos eléctricos. Además, estas últimas pueden soportar hasta diez pulsaciones simultáneas.