A Moore rogando y con el mazo dando

Una vez olvidados ya casi los pasados días de vacaciones, rematamos la recopilación de la serie de tribunas escritas por Javier Candiera y publicadas en nuestra revista PC Actual en su Lógica Discreta hasta la fecha

A Moore rogando y con el mazo dando

2 septiembre 2009

LÓGICA DISCRETA (#219, JUN2009)

El mes pasado hablábamos de las empresas que se dedican a más de un negocio. Como Hitachi, que hace vibradores y microscopios de electrones, discos duros y centrales nucleares. En realidad nadie se concentra en un solo negocio. Los zapateros aprovechan la rueda de limar las suelas para hacer copias de llaves, y hasta la panadería de al lado de casa ha puesto una nevera con bebidas.

En los comienzos del negocio informático las empresas como IBM lo hacían todo menos el diseño gráfico: fabricaban los componentes, construían los ordenadores, escribían el software, vendían ellos mismos su producto (no tenían distribuidores; tenían vendedores a sueldo), daban formación e incluso tenían servicios de programación a medida. No sé por qué hablo en pasado. En gran parte, el negocio de IBM continúa esta tradición de integración vertical.

El éxito de Microsoft en los 80 consistió en abandonar ese antiguo modelo y dedicarse, como su propio nombre indicaba, sólo al software: MicroSoft. Mientras que Apple se empeñaba en vender equipos completos a clientes finales, Microsoft se conformaba con vender sistemas operativos a fabricantes de ordenadores, y luego suites ofimáticas a los clientes de esos fabricantes. Todos sabemos cómo sigue esta historia. Ahora Google y Apple, la pinza de competidores que atenaza a Microsoft por el lado del servidor y del escritorio respectivamente, se están embarcando en una integración vertical mayor, no menor.

Apple ha comprado PA Semiconductor y se está dedicando al diseño de sus propios chips. Siempre se ha dicho que Apple era una empresa de software que hacía todos sus beneficios vendiendo hardware. Desde el iPod y el iPhone es más difícil decirlo, puesto que son máquinas cuyas ventajas van más allá de sus estupendos sistemas operativos. Ahora será imposible seguirlo diciendo, porque tienen empleados diseñando circuitos integrados, como hacían Sun con SPARC o Digital con Alpha.

El otro lado de esta pinza lo representa Google, que además de ofrecer su navegador Chrome se está dedicando frenéticamente a tunear los lenguajes de programación Python y Javascript para que sean más rápidos. Estos dos proyectos son su máquina virtual V8 (el motor de Javascript dentro de Chrome) y el nuevo intérprete de Python bajo el poético nombre de Unladen Swallow, «Golondrina Sin Lastre».

Oh, pero esto no es todo: Apple también está avanzando con sus propios lenguajes de programación. El proyecto LLVM, la infraestructura de Unladen Swallow, está patrocinado por Apple, y su navegador Safari para escritorio y para iPhone tiene también una máquina virtual de Javascript, Por su parte Google no sólo construye sus propios centros de datos, sino que también invierte en sus propias centrales energéticas. Parece un poco lejos del núcleo del negocio de un buscador, ¿no es así?

Al contrario. Todos estos esfuerzos están dirigidos al mismo objetivo: conseguir más rendimiento con el mismo gasto energético, o bien conseguir el mismo rendimiento con menor gasto energético. En el campo portátil, baterías con la vida más larga.

En el terreno doméstico, navegadores que soporten más aplicaciones remotas ejecutando código localmente. En los servidores, mayor eficiencia energética significa también mayor eficiencia térmica, menos gasto en refrigeración, mayor número de ordenadores en el mismo espacio...

La ley de Moore, esa que dice que los ordenadores se duplican en potencia cada 18 meses, ayudó mucho a Microsoft en los 80 y 90, pero ahora ayuda a todos por igual: a Microsoft, a su competencia, e incluso al software libre. Google y Apple están estirando de la ley de Moore por el otro lado. No se conforman con tener más transistores y más megaherzios, sino que además quieren usarlos mejor y más eficientemente. A Moore rogando... y con el mazo dando.

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