Nuevos dispositivos para estar permanentemente conectados

Cada día es más frecuente que una legión de los llamados road warriors invadan hoteles y aeropuertos provistos de todo tipo de dispositivos capaces de mantenerles conectados en todo momento con su vida y trabajo habituales (a veces, incluso, demasiado conectados)

Nuevos dispositivos para estar permanentemente conectados

3 julio 2006

Lo primero que un buen road warrior (guerrero de la carretera) tiene que tener en la cabeza es el planteamiento claro de cuáles son sus circunstancias. En el mundo actual, las personas empiezan cada día más a tener diferentes perfiles de actividad, que manejan en función de dichas circunstancias y que varían dependiendo de diversos factores. De la misma manera que muchos utilizan un terminal de telefonía móvil de elevada complejidad y múltiples funciones durante la semana, que sustituyen por un teléfono simple y de pequeño tamaño durante los fines de semana, empezamos a ver diferentes perfiles de movilidad, que varían en función de la persona, el tipo de trabajo que desempeña y las especificidades o necesidades particulares de cada viaje.
En principio, sus necesidades estarán gobernadas, en el plano personal, por su nivel de alfabetización tecnológica, mientras que, en el profesional, lo estarán por factores como su nivel de responsabilidad, la criticidad temporal de su trabajo y algún tipo de gradiente que refleje, como diría Nicholas Negroponte, el componente de bits sobre átomos de su tarea.
El tipo de trabajo desempeñado y las circunstancias particulares de cada tarea y desplazamiento son también variantes fundamentales cuando definimos nuestras necesidades en movilidad. No es lo mismo alguien que requiere consultar y contestar su correo electrónico que una persona que precise del equipamiento adecuado para la redacción de textos de cierta longitud, el trabajo con hojas de cálculo o el desarrollo de presentaciones. E incluso, en el caso de alguien que habitualmente las acometa, resulta posible que en el período de tiempo que ocupa el viaje, éstas se encuentren ausentes, de manera que se pueda optar por un perfil de movilidad diferente, tal vez con dispositivos más ligeros. En la generación actual tanto de usuarios como de soluciones, el perfil de movilidad es cada día más algo variable, sujeto a elección.
Lo que realmente importa
¿Cuáles son los elementos que determinan nuestras necesidades en movilidad? Lo que realmente importa son dos necesidades básicas: conectividad y electricidad. Una no es nada sin la otra, y los diferentes dispositivos y soluciones que adoptemos dependen de ambas.
Una agenda electrónica o PDA, por ejemplo, puede ser una buena manera de disponer de conectividad desde, por ejemplo, una red inalámbrica. Sin embargo, si lo que se pretende es navegar durante un cierto tiempo y desarrollar tareas relativamente sofisticadas, olvídalo: el segundo factor limitante se tornará cuello de botella y tu flamante PDA, que posiblemente pareciese una buena idea en su momento, se quedará sin batería en un período muy corto debido a la intensidad de alimentación reclamada por su puerto WiFi.
Un ordenador portátil puede, igualmente, resultar razonable para trabajar en un vuelo transoceánico... a no ser que la aerolínea haya decidido que los enchufes del asiento van a estar deshabilitados o que no tendrán disponible un adaptador para los pasajeros. Así pues, debemos plantearnos la vida del road warrior en función de dos variables tan básicas y que ambas pueden ser, según el momento, igualmente importantes o limitantes.
Pero, por supuesto, existen más factores, algunos de ellos más sutiles y desconocidos, tales como la compatibilidad (un dispositivo puede ser perfectamente adecuado para acceder a contenidos en determinadas páginas, pero convertir nuestro directorio FTP o una página que haga uso intenso de Java o de cookies en algo tan inaccesible como la cumbre del Everest en un día de tormenta).
Por tanto, ante tantos factores de diversa naturaleza, ¿cómo debemos plantearnos nuestras necesidades en movilidad, nuestra vida como dignos integrantes de la tribu urbana de los road warriors?
Lo más recomendable puede ser recurrir a algún tipo de modelo académico que nos permita revisar todas las necesidades o criterios de interés, y proceder a dicha revisión antes de que nuestro acceso a muchos de los recursos imperiosos resulte imposible. Esto significa, necesariamente, ensayar con los dispositivos implicados con unos días de antelación para que aún podemos intentar solucionar dudas, hacernos con periféricos o soluciones que prueben o justifiquen su valor. El más exitoso de los road warriors es el que ha tomado ciertas precauciones.
Las cuatro variables
¿Cuáles son esos criterios a revisar? Seguramente, lo suyo será utilizar algunos de los criterios y variables que habitualmente utilizamos para evaluar sistemas de información. Éstos son: disponibilidad, rendimiento, escalabilidad y soporte. La reinterpretación de estas cuatro variables al ámbito de la movilidad puede darnos muchas de las claves que necesitamos para disfrutar de una experiencia en itinerancia que valga la pena y sirva a nuestro propósito.
La disponibilidad es el porcentaje del tiempo sobre el total que el dispositivo puede ofrecernos sus funcionalidades. Depende, fundamentalmente, del acceso a las dos necesidades antes citadas, conectividad y alimentación eléctrica, en cada momento del viaje. Así, debemos plantearnos cuáles van a ser nuestros escenarios durante desplazamiento y estancia, y recurrir al dispositivo oportuno en función de los mismos: nuestra experiencia, en términos de satisfacción y productividad, puede ser completamente diferente si nuestra idea es trabajar desde un hotel en el que dispondremos de un lugar cómodo, un suministro de corriente eléctrica constante y una conectividad previsiblemente en buenas condiciones; frente a intentar simplemente aprovechar un poco el tiempo desde un aeropuerto y sin derecho al uso de una sala VIP, por ejemplo.
El rendimiento viene a representar, de alguna manera, las capacidades de la plataforma que estemos utilizando. El de un dispositivo móvil, por ejemplo, suele estar limitado por cuestiones como el tamaño de pantalla o la disponibilidad de un teclado razonablemente cómodo, mientras que el de un portátil puede estarlo por otras razones. Entre el ordenador y dispositivos como el PDA, el móvil o el BlackBerry surgen diferentes balances de rendimiento en función de la tarea, con casos de notable especialización: si consiste en el manejo de e-mails, por ejemplo, no he conocido todavía nada que ofrezca un rendimiento comparable al del BlackBerry. En cualquier caso, el rendimiento de un ingenio podría ser considerado subjetivo, y está definitivamente sujeto a factores como el nivel de manejo del mismo.
La escalabilidad supone las posibilidades del dispositivo de llevar a cabo tareas de niveles progresivamente de mayor dificultad. Así, mientras el BlackBerry resulta adecuado para el manejo de e-mails o para navegar en Internet, su escalabilidad a la hora de pasar al desarrollo de documentos complejos o navegar en páginas con cookies o Java está comprometida. En un ordenador portátil, obviamente, la escalabilidad resulta, en cambio, casi total.
Finalmente, sobre el soporte hay que decir que representa la facilidad de obtener respuesta a dudas, preguntas o problemas derivados del manejo del dispositivo, procedente en general de recursos corporativos. Lógicamente, suele resultar mayor en entornos diseñados de manera completa y cerrada, con un control exhaustivo de los aportes, frente a entornos en los que el usuario goza de una libertad mayor, pero existen excepciones derivadas de, por ejemplo, súper-usuarios que desempeñan un papel de «servicio técnico informal».
Planifica, planifica, planifica…
La regla básica del road warrior es la planificación, el ensayo y el manejo de los cabos sueltos. Un viaje debe ser representado como un conjunto de estancias cortas en lugares determinados de características dadas, y para cada estancia debemos tener los dispositivos adecuados. Dimensionar mal o sufrir la falta de un elemento significa perder oportunidades de maximizar el rendimiento, hasta el punto de que se llega en algunos casos a la redundancia.
Planificar un viaje en el que pasaremos cierto tiempo en un aeropuerto y otro tanto en un hotel supone que en el primer punto tendremos asegurado tanto un dispositivo adecuado al trabajo que queramos realizar, como las adecuadas necesidades de cargador (directo desde un enchufe «público» o desde el USB del ordenador) o elementos tan aparentemente insignificantes, pero tan importantes en la práctica, como adaptadores de enchufes locales. Igualmente, y aunque deba existir un cierto margen para los imprevistos, debemos considerar la tarea óptima para cada lugar, considerando elementos como la facilidad para obtener conectividad, el coste o los periféricos de entrada y salida.
En ocasiones, el diseño del sistema reviste caracteres de auténtica brillantez: he visto, por ejemplo, a una persona utilizar un Nokia 770 como si fuera prácticamente un ordenador sobremesa, merced a la adaptación de elementos como un teclado Bluetooth, un ratón externo o incluso ¡una unidad generadora de electricidad mediante una manivela! Con la adecuada planificación, un viaje puede representar muchas horas de productividad aprovechadas, una no desconexión del puesto de trabajo que evita el molesto «síndrome del regreso» por acumulación de tareas o, por qué no, interesantes fuentes de entretenimiento navegando por Internet, viendo una película o hablando con la familia mediante VoIP.
En mi modesta experiencia, la variable que mejor influencia tiene sobre el resultado neto final no es el nivel de equipamiento, sino un adecuado nivel de información y planificación que no deje nada al azar.
Consejos prácticos para trabajar en cualquier rincón
A modo de nota práctica, cabe mencionar algunos lugares y consejos específicos para trabajar en ellos:
Aeropuertos: Son lugares por definición incómodos y con conectividad escasa, limitada normalmente a la red WiFi de la sala business o, por supuesto, a nuestro GPRS/UMTS. De forma creciente, van apareciendo lugares con WiFi de pago o incluso gratuita en determinadas zonas. Suelen existir tomas de corriente en lugares accesibles, como mínimo las suficientes como para que los empleados de limpieza conecten aspiradores y pulidoras, y prácticamente nunca te dirán algo por utilizarlos para recargar un dispositivo. En último caso, existen siempre en los cuartos de baño (para afeitadoras eléctricas), aunque son decididamente poco cómodas. Poder cargar el dispositivo implica subirse al avión con un elevado nivel de autonomía, lo cual puede en ocasiones venir muy bien. Una tarjeta que permita pasar a la sala business es un gran activo: en ellas suele haber, aunque no siempre, conectividad, tomas de corriente cómodas, ordenadores a disposición de los usuarios y, por supuesto, la oportunidad para un pequeño refrigerio (no sólo de bits vive el hombre…).
Aviones: Una llamada a la compañía comprobando el equipamiento del aparato nos permitirá saber si disponemos de tomas de corriente (habituales en clase business en la mayoría de las aerolíneas) o conectividad. Si no es así, nuestro tiempo de trabajo se reducirá a la duración de la batería, aunque podríamos decidir llevar una de reserva. Las nuevas generaciones de portátiles han conseguido incrementos notables en esta variable.
Hoteles: Si no se conoce de estancias anteriores, es fundamental llamar y preguntar las condiciones de conectividad con banda ancha desde la habitación. Lo ideal es un enchufe de red: previsible, seguro, fiable, no sujeto a condiciones de demanda puntual o de situación incómoda con respecto al hotspot. En hoteles antiguos de muros gruesos, asume que las condiciones de las redes inalámbricas serán malas y prepárate para tener que trabajar fuera de la habitación, en zonas comunes o en un business center (opción, por otro lado, nada desdeñable para casos puntuales). Las tomas de corriente, obviamente, no son un factor limitante, si bien es fundamental meter en la maleta un adaptador del país correspondiente y un enchufe múltiple por si la toma más conveniente está siendo utilizada por la nevera del mini-bar, la televisión o alguna lámpara.