Objetivo: aprender a gastar menos energía

Llevamos años oyendo hablar de racionalizar el consumo eléctrico. Por una parte, porque es necesario luchar contra el cambio climático incluso con pequeños gestos que permitan a los hogares y oficinas consumir menor cantidad de energía eléctrica

Objetivo: aprender a gastar menos energía

14 abril 2009

Y, por otra, porque en los tiempos que vivimos ahorrar unos euros en la factura eléctrica no está de más. Quizá no resuelva el final de mes, pero muchas iniciativas sumadas sí suponen un ahorro significativo a final de año.

Además, nos enfrentamos a un constante aumento del consumo eléctrico que cada año se agrava un poco más. En el 2003, según el INE, algo más del 41% de los hogares contaba con un ordenador de sobremesa y tan sólo un 6,5% disponía de un portátil. Durante el 2008, según cifras del mismo organismo, estos porcentajes se habían elevado al 52% y el 26,6% respectivamente.

Si a esto le sumanos que cada vez tenemos más y más equipos electrónicos de toda clase y condición (móviles, home cinema, consolas, cargadores de todo tipo, marcos digitales, aire acondicionado, etc.), podemos hacernos una idea de la imparable necesidad de más y más energía eléctrica para los hogares.

Y si esto se da en el ámbito doméstico, no menos importante es el empresarial, donde el número de PCs ha crecido exponencialmente, casi parejo al número de servidores y sistemas de almacenamiento en red necesarios para gestionar las aplicaciones corporativas.

Menor consumo, la solución

De cara a los próximos años es inviable plantear que la solución pase por reducir drásticamente el numero de sistemas informáticos y equipos electrónicos que nos rodean o aumentar de manera considerable la generación de energía.

Lo primero porque vivimos en una sociedad informatizada que no va a renunciar a los logros conseguidos, y lo segundo porque supondría recurrir de manera masiva a fuentes de energía no renovables o delicadas, como la nuclear, cuando el objetivo es no depender de ellas.

Por ello, nuestro granito de arena pasa por reducir el consumo global de los equipos y aplicar, a nivel a individual, algunas sencillas pautas de uso. De entrada, los actuales ordenadores de sobremesa consumen entre un 20 y 40% menos de energía que los modelos de hace unos pocos años. Esto ha sido posible gracias a los esfuerzos realizados por los fabricantes, sobre todo de procesadores, uno de los elementos que más energía necesita.

La otra buena noticia es que los portátiles son ya una tendencia imparable. Esto equipos, además de compactos y atractivos, consumen mucha menos energía que un sobremesa convencional, lo que también nos ayudará a moderar el consumo eléctrico global.

Ahora bien, donde aún tenemos que trabajar mucho es en los «consumos fantasma». Se trata de la energía consumida por las decenas de transformadores y aparatos que podemos tener repartidos por una casa convencional y que, a pesar de que no los estemos usando, consumen una pequeña cantidad de energía para mantenerse alerta.

Así, cuando pulsamos el botón de encendido de nuestro PC de sobremesa, este se enciende. Sin embargo, la placa base estaba consumiendo una pequeña cantidad de energía para mantenerse alerta y detectar la pulsación que provocó el encendido.

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