Obsesión por acumular

Actualmente se manejan volúmenes de información colosales que exigen, en primer lugar, una óptima gestión, limpieza y organización; y, en segundo lugar, espacio donde almacenarlos

Susana Herrero Rosa

Apertura almacenamiento datos internet

22 marzo 2013

Creo que tengo obsesión por acumular. Me pasa desde siempre; jamás me gustó tirar nada que quizá pudiera hacerme falta en el futuro. Todavía conservo los apuntes del colegio, cartas, notitas entre compañeros de la facultad, documentación en papel de toda índole, casetes, bobinas de cinta abierta...

Caricatura-Susana

De hecho, cuando me independicé, me llevé mis vaqueros, mis cuatro camisetas y un montón de cajas con libros, apuntes, recuerdos. Y es una obsesión, lo tengo claro, porque de algunos de los soportes donde guardo esa información no tengo siquiera el aparato lector/reproductor que me permita recuperarla. En el dominio digital hago lo mismo.

Guardo sin pudor correos de hace más de 5 años, archivos que pasaron de PC a PC sin acompañarse de los programas que los generaron, dibujos, bocetos de ideas que nunca acabaron de materializarse e infinidad de cosas más. Y no soy un especimen raro. Actualmente se manejan volúmenes de información colosales que exigen, en primer lugar, una óptima gestión, limpieza y organización; y, en segundo lugar, espacio donde almacenarlos.

Si no sabes por dónde empezar a la hora de administrar adecuadamente tus datos, echa un vistazo a nuestro Tema de Portada del número 256 y descubre nuestras propuestas. Como es lógico, nuestro recorrido acaba en la Nube, pues se está conviertiendo en un medio casi tan universal y necesario como el aire que respiramos. Es verdad que todavía existen dudas razonables sobre la integridad y fiabilidad de lo que uno almacena en la Red.

No olvidemos el cierre fulminante de Megaupload, que se llevó consigo los datos de sus usuarios, incluso los de la cuenta Premium (por cierto, he leído en Internet que Kim Dotcom está preparando de un modo u otro su regreso, ya os contaremos). De todas formas, el almacenamiento on-line es una tendencia indiscutible y quizá lo consoliden un poco más los Chromebooks de Google si es que acaban de arrancar.

Entretanto, los Ultrabooks de segunda generación ya están aquí, y reparten sus amores entre el tamaño del almacenamiento mecánico y la velocidad de las unidades de estado sólido, sonriendo en todo caso a la omnipresente Nube, a la que nada puede hacer sombra en capacidad.