Ocho routers a la última

Aunque las operadoras entregan un router ADSL al contratar una de sus líneas, éste no siempre cubre las necesidades del usuario. Para mantenernos actualizados, analizamos diferentes alternativas con la última especificación WiFi

Enrique Sánchez rojo

Ocho routers a la última

20 noviembre 2009

Routers ADSL 802.11n

Aunque por lo general nos entregan, ya sea gratis o subvencionado, un router WiFi al contratar la línea ADSL, son muchas las razones que nos pueden llevar a plantearnos su sustitución. Tenemos el caso de los modelos más antiguos sin WiFi o con tecnología inalámbrica pero que solo soporten las primeras especificaciones (802.11b), que no resultan prácticos en estos momentos ni por velocidad de transferencia ni por seguridad soportada. También es posible que el router que nos entregó nuestro proveedor no cubra nuestras expectativas, o que simplemente necesitemos alguna nueva funcionalidad que no ofrezca.

Sea como fuere, elegir un router no es sencillo. Si vamos a la tienda y los vemos todos juntos, es muy probable que solo encontremos pequeñas diferencias entre unos y otros. De hecho, con todos los modelos en las manos, lo cierto es que muchas veces la distancia que separa a uno de otro es tan ínfima que se reduce a pequeños detalles de configuración o a funciones que solo unos pocos usuarios aprovecharán.

La marca es importante
Sin embargo, hay que saber que con estos productos, más que con otros, las diferencias van más allá de las puramente estéticas. Siempre es recomendable decantarse por primeras marcas, aunque sean más caras, pues, por lo general, nos ofrecerán mejor soporte, mejores manuales, actualizaciones del firmware más frecuentes y, sin duda, una mayor calidad general del funcionamiento, sobre todo en el apartado WiFi, del que hablaremos a continuación.

Seguro que muchos lectores recuerdan que hace unos años era posible encontrar docenas de empresas que vendían routers. Hoy esa cifra se ha reducido considerablemente; por una parte, porque el mercado se ha contraído y concentrado mucho por la política de las operadoras de ofrecer directamente este dispositivo a sus clientes; por otra, por el abaratamiento de los routers de las grandes marcas, que hacen poco viable la existencia de los antiguos modelos de bajo coste. Con todo, si vais a renovar este hardware, merece la pena invertir un poco más para obtener los mejores resultados.

De hecho, uno de los mayores problemas que, por experiencia propia, algunos hemos sufrido es la compatibilidad entre estándares WiFi. Así, si tenemos en una misma casa u oficina portátiles o dispositivos WiFi (por ejemplo, servidores de impresión) mixtos, que soportan estándares como el 802.11b, con otros más modernos, los problemas suelen estar servidos.

Aunque teóricamente la compatibilidad debería ser total, en la práctica no todo es tan fácil. Muchos routers son incapaces de dar servicio a esta clase de entornos y, cuando lo hacen, dan problemas intermitentes de conectividad. Por ello, contar con un modelo de gama media/alta, bien diseñado y dotado de un buen chipset inalámbrico es fundamental para que todo funcione lo mejor posible.

¿Es el momento de 802.11n?
Pues lo cierto es que, tras un tiempo en el que los fabricantes se han mostrado muy reacios a lanzar modelos con este estándar, comenzamos a vivir el despertar de su explosión. En primer lugar, porque, aunque todos los modelos ahora a la venta se ajustan al borrador de la especificación final, se espera que para mediados de septiembre de este mismo año, justo unos días después de que esta revista llegue al quiosco, se ratifique el estándar final después de siete años de espera.

En segundo lugar, porque el mercado realmente demanda y necesita una especificación WiFi más rápida. La gran mayoría de los portátiles a la venta ya incluye soporte para esta especificación y los mínimos cambios que debería haber en la versión final son fácilmente actualizables mediante nuevos firmwares en routers y tarjetas WiFi. Equipos como los Macbook llevan ya unos años soportando este estándar y su funcionamiento con los puntos de acceso de Apple es intachable.

Así las cosas, es justo el momento de plantearse la compra de nuevos routers WiFi 802.11n, sobre todo, si hemos comprado un portátil recientemente o necesitamos conexiones inalámbricas más rápidas. Todo apunta a que durante los últimos meses del año tendremos en la calle routers WiFi 802.11n ajustados a la especificación final. Y los ya comercializados o vendidos hasta esa fecha deberían de poder actualizarse en breve, tan pronto como los distintos fabricantes publiquen las revisiones de los firmwares.

Instalación y configuración
Otro detalle importante es el proceso de configuración. Aquí, por desgracia, hay que decir que lo habitual es que los routers sean muy poco amigables. Tan solo hemos visto alguna sorpresa en empresas como Asus y su botón de autoconfiguración de los parámetros ADSL, o asistentes muy bien logrados en modelos como el de Zyxel o Netgear.

Sin embargo, para usuarios con pocos conocimientos, redirigir un puerto, crear un regla para bloquear ciertas conexiones o establecer un bloqueo horario a un protocolo (por ejemplo, la navegación web) puede ser una verdadera odisea.

Hay que reconocer que estos dispositivos están concebidos para configurarlos una sola vez y no tocarlos nunca más, y se nota. Por suerte, hay multitud de webs con tutoriales que nos muestran cómo realizar algunas de las operaciones más comunes. Páginas como www.adslayuda.com, www.adsltodo.com o www.adslzone.net son excelentes fuentes de información, pues cuentan con pasos a paso para los modelos más comunes.

Otro punto importante es la colocación física del router WiFi, y no solo para optimizar la cobertura inalámbrica. Como hemos vuelto a comprobar durante las pruebas de los modelos analizados, el calor que disipan los modernos equipos WiFi es considerable, máxime porque no suelen contar con elementos de refrigeración activa ni pasiva; en Internet incluso pueden encontrarse tutoriales para la instalación de ventiladores de tarjetas gráficas en modelos especialmente calurosos.

Ahora bien, sin llegar a tanto, si queremos alargar la vida de nuestro dispositivo al máximo, es importante elegir un lugar despejado, sin exposición directa al sol, con una temperatura ambiente fresca, y sin obstáculos en las rendijas que impidan su refrigeración.

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WiFi más seguro con WPS
El WPS no es otra cosa que un estándar que persigue facilitar y simplificar la configuración y utilización de redes WiFi seguras. Hasta ahora, ya sea utilizando el poco recomendable estándar WEP o los más seguros WPA o WPA2, el principal problema es que había que recordar e introducir la clave al intentar la conexión desde, por ejemplo, nuestro portátil.

Ahora bien, lo habitual es utilizar como clave palabras de uso común o cadenas de texto/números no demasiado complejas que un usuario puede recordar o introducir con facilidad. Sin embargo, esto hace que sea más sencillo romper el estándar de seguridad e, incluso, capturar los paquetes de información que viajan por ella.

Por eso, WPS permite definir claves de seguridad largas y tan complejas como queramos, pero con la posibilidad de conectarnos a la red sin tener que introducirlas manualmente. Para ello, el estándar define dos métodos básicos: mediante un PIN que genera nuestro router de manera única y que nos pedirá el dispositivo WiFi compatible en el momento de iniciar la primera conexión, o mediante el PBC (Push Button Configuration).

Este último método se ha vuelto muy habitual y no es más que un pulsador que encontramos en muchos routers y adaptadores WiFi USB que, al pulsarlo, hace que ambos dispositivos se identifiquen y conecten. Ahora bien, hay que tener mucho ojo, porque este segundo método supone un agujero de seguridad al abrir momentáneamente la red inalámbrica para permitir que el nuevo dispositivo se conecte a ella y comience después la comunicación cifrada.

Opcionalmente, el estándar WPS incluye métodos que permiten la conexión por cercanía o mediante el uso de una memoria Flash USB que contiene la información de cifrado. Si bien, estas dos últimas posibilidades apenas son utilizadas por los fabricantes.

La opinión de PC Actual: Muy lejos del inexperto

Si algo llama la atención de los routers analizados es que, salvo ciertos detalles, su esencia sigue siendo la misma que hace varios años. Ahora integran WiFi (mayoritariamente 802.11n) y soportan los últimos estándares ADSL, pero siguen ofreciendo funciones muy similares a los más antiguos y su proceso de configuración continúa «asustando» a la mayoría de los usuarios.

Esto es una máxima generalizada salvo en casos muy concretos, como el modelo de Asus, dotado de un botón de autoconfiguración de la interfaz ADSL, o de equipos como el de Netgear, que integran buenas utilidades de configuración.

Pero, no nos engañemos, para aprovechar las capacidades o realizar pequeños ajustes, el usuario tendrá que enfrentarse irremediablemente a la interfaz web, generalmente en inglés y con conceptos complicados. Aquí, quizá la que más nos ha llamado la atención ha sido la de Sitecom, en castellano, con términos sencillos de comprender, abundante ayuda y una estructura para un público más generalista.

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¿Cuál elegir?
Es una pregunta difícil, pues la mayoría de los modelos analizados ofrecen características parecidas y tan sólo encontramos novedades en los equipos de Asus y Belkin, que integran puertos USB y, con ello, ofrecen alguna función extra, como compartir carpetas en red (Belkin) o actuar como servidor FTP y de impresión (Asus).

Son, por tanto, ideales para usuarios que buscan algo más que navegar por Internet y realizar algunos ajustes de su conexión. El resto de propuestas solo se diferencian en su estética, prestaciones (fundamentalmente en el apartado WiFi) y pequeños detalles de su configuración poco relevantes para el 90% de los usuarios.

Con esto en mente, nuestra elección indiscutible pasa por el modelo de Zyxel y el de Netgear. El primero porque es tremendamente equilibrado: un router de buena cobertura y potentes antenas extraíbles (lo que nos permite mejorar este apartado si es preciso), amplias opciones de configuración, relativamente sencillo de poner en funcionamiento y un rendimiento general en las pruebas realmente bueno.

El segundo, el Netgear DGN2000, aunque algo más antiguo, exhibe un funcionamiento intachable y también resulta fácil de poner en marcha (cuenta con buenos manuales al respecto). Además, presenta el mejor acabado de todos los modelos analizados y la cobertura y compatibilidad WiFi han sido destacables durante nuestras pruebas.

A partir de aquí, nos quedaríamos con las soluciones de Linksys, D-Link y SMC. La primera es ideal para entornos SoHo, donde se busca un dispositivo estéticamente atractivo que se pueda ubicar, por ejemplo, en el salón. Sus antenas internas, además de atractivas, durante los tests se comportaron magníficamente bien, estando a la altura de otros con antenas externas.

La propuesta de D-Link nos dio algunos problemas en entornos mixtos con equipos WiFi más antiguos, donde sufríamos algunos cortes intermitentes, además de una cobertura escasa para las tres antenas que monta. El modelo de SMC también sufría alguno de estos problemas, aunque de manera menos acusada. Aun así, los dos equipos no son una mala opción si van a funcionar en entornos de última generación.

Por último, el dispositivo de Sitecom no está mal. Está claramente concebido para el mercado de consumo más agresivo, que busca productos asequibles, sencillos de configurar y sin opciones superfluas. Aquí es donde este producto se desenvuelve como pez en el agua.

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Lo mejor: Apagado cómodo

La integración de botones que permiten apagar el WiFi para ahorrar energía cuando no utilicemos esta función. La posibilidad de programar su encendido/apagado automático en determinadas horas del día.

Lo peor: Velocidad gigabit

Quizá por el ahorro de costes, aún resulta muy complicado encontrar un módem-router que integre un switch Gigabit Ethernet, cuya utilización acelera considerablemente el intercambio de datos entre equipos.

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