OpenSolaris 2008.05

El famoso «Project Indiana» en el que Sun lleva invirtiendo mucho tiempo y dinero ha cristalizado al fin con este producto que trata de aunar lo mejor de dos mundos: Linux y Solaris se dan cita en una propuesta de interés, pero a la que aún le queda un largo camino por recorrer

OpenSolaris 2008.05

29 julio 2008

Hace algo más de un año la marcha original del llamado Project Indiana de Sun sufrió un cambio fundamental. El fichaje de Ian Murdock, creador de Debian, para dirigir este proyecto tan prometedor hizo que la evolución de OpenSolaris se acercase aún más a conceptos que se manejaban en Linux.

 

Desde entonces buena parte de los objetivos del proyecto original se han mantenido, pero además se han incluido características muy extendidas en las distribuciones de Linux que permiten lograr los objetivos que Sun se proponía con OpenSolaris.

 

¿Por qué OpenSolaris?

Cualquiera que haya utilizado Solaris en algún punto de su carrera profesional (o por el puro interés de hacerlo como usuario) se habrá encontrado con varios obstáculos para aprovecharlo al máximo.

 

La propia instalación del sistema era una pequeña pesadilla, tras lo cual uno tenía que lidiar con un entorno de usuario que no respetaba muchos de los paradigmas modernos que «acercan el escritorio al usuario» en lugar de alejarlo. Los entornos técnicos para los que Solaris era uno de los grandes protagonistas dificultaban su entrada en el mercado global, y la mejora de esa interfaz era el segundo de esos objetivos.

 

No fueron éstas las únicas razones de la aparición del proyecto: los modelos de distribución del sistema operativo y características como la gestión de paquetes (algo que Ian Murdock no deja de recordar en sus charlas, haciendo referencia a su admirado apt-get) son también bases del desarrollo del actual OpenSolaris, que vio por primera vez la luz en versión «oficial» en noviembre del pasado año con una Developer Preview algo espartana.

 

Sin embargo, esa primera piedra de toque significó un gran paso en la evolución de OpenSolaris, que desde primeros del pasado mes de mayo se convirtió en una realidad con la aparición de la versión 2008.05 (en notación aaaa.mm, que indica el año con cuatro cifras y el mes con dos). En PC Actual hemos trabajado con ella y ya podemos ofrecer una valoración de lo que es posible encontrar en esta apuesta de Sun.

 

Parece Linux…

Tanto si instaláis la imagen ISO en forma de CD de manera convencional como si la utilizáis en algún software de virtualización (como hemos hecho nosotros), seguramente os daréis cuenta enseguida de que OpenSolaris tiene, desde el principio, toda la pinta de una distribución Linux más.

 

El asistente de instalación lo pone todo tremendamente fácil, aunque nada más empezar para seleccionar el idioma y tipo de teclado sí muestre una pantalla de texto algo sorprendente. Sobre todo teniendo en cuenta que el resto del proceso es muy sencillo y apenas tendremos que intervenir, salvo para elegir el particionamiento (cuidado aquí, como siempre) y algunas opciones como las que afectan a la configuración regional o a la creación de nuestra cuenta de usuario.

 

Pasados esos trámites, y tras un periodo de entre media hora y 45 minutos (según el hardware del que dispongáis), lograréis completar una instalación que es aún mucho más rápida si aplicamos virtualización. Sea como fuere, el primer inicio de sesión con OpenSolaris es revelador: tenemos ante nosotros una sesión gdm y, tras introducir usuario y contraseña, nos encontraremos con GNOME (en concreto, con la versión 2.20.2), el entorno de escritorio tradicional de muchas distribuciones Linux (como, por ejemplo, Ubuntu), lo que facilita ponerse en marcha rápidamente con OpenSolaris.

 

De hecho, en general hay bastantes cosas que a nivel externo parecen idénticas: los menús y aplicaciones son prácticamente iguales e incluso la consola es un estupendo bash que nos libra de las complicaciones de otros shells menos conocidos por los usuarios. Disponemos de algunas aplicaciones imprescindibles como Firefox 2.0.0.14, Pidgin 2.1, GIMP 2.4.1 o Java JRE 1.6 (incluido, cómo no, ya que estamos hablando de un producto de Sun), pero ahí comienzan a desaparecer las similitudes.

 

… pero no lo es

Precisamente, cuando empezamos a querer «trastear» un poco con OpenSolaris es cuando comienzan las novedades. El sistema de ficheros es el famoso ZFS (Zetabyte FileSystem), un sistema de 128 bits que es capaz de dar soporte a discos de capacidad aún inimaginable y que dispone de algunas propiedades adicionales muy relevantes.

 

Sin embargo, esa característica interna de Solaris no será demasiado valiosa (aparentemente) para el usuario de a pie que opte por OpenSolaris. Lo mismo ocurre con la inclusión de otras prestaciones realmente relevantes de su «padre», Solaris, como son los llamados Contenedores para una virtualización muy reputada en las empresas, o la fantástica tecnología DTrace, que es una bendición para los desarrolladores, ya que permite colocar sensores software por todos lados para evaluar el comportamiento del sistema ante la ejecución de cierto proceso.

 

Esas novedades, muy conocidas y esperadas por los fans de Solaris, tendrán poco impacto en el uso normal de este sistema operativo, pero sí lo tendrán otras funcionalidades demasiado importantes para pasarlas por alto. El gestor de paquetes es precisamente una de ellas, y mucho nos tememos que a Sun le queda mucho trecho por recorrer en este apartado.

 

OpenSolaris hace uso del llamado Image Packaging System, una tecnología propia que en esencia trata de copiar el funcionamiento del sistema apt-get o de Synaptic en Ubuntu y Debian, pero que fracasa estrepitosamente. Los nombres de paquetes son poco descriptivos y los detalles que nos ofrece el gestor gráfico, poco concluyentes.

 

De hecho, eso no es lo más grave: el problema real es que el catálogo de paquetes disponibles es muy pobre, aunque existen repositorios adicionales que tratan de solventar esas carencias (alternativas como SunFreeware en http://pkg.sunfreeware.com:9000/ y BlastWare en http://blastwave.network.com:10000).

 

El problema con los paquetes se acrecienta con la compatibilidad hardware (olvidaos de hacer funcionar dispositivos y periféricos «raros») y con el trabajo normal con la consola. Si uno se creía un «manitas» en Linux, probablemente no lo tenga tan fácil en OpenSolaris de entrada, porque la localización de muchos comandos y ficheros de configuración cambia radicalmente. Consuela el hecho de que este tipo de cambios no sean necesarios para la mayoría de la gente, pero aquí sí que notamos que la curva de aprendizaje se acrecienta.

 

Conclusiones

La experiencia con OpenSolaris nos ha permitido echarle un buen vistazo a una propuesta que Sun está tratando de impulsar entre los usuarios y que probablemente quiera destinar también en los puestos de trabajo de la gran empresa. Pero mucho nos tememos que, de momento, las dificultades superan a las ventajas que ofrecen tecnologías como ZFS, DTrace o los denominados Containers. Si Sun se concentra en resolver los problemas de usabilidad, probablemente nos encontremos ante una próxima revisión (que aparecerá en noviembre) con muchos más avales para convertirse en una propuesta real.

 

OpenSolaris en el día a día

Las aplicaciones instaladas por defecto con este sistema operativo son en parte destacables, pero nos encontramos con algunas ausencias demasiado importantes.

 

Para empezar, no hay ninguna suite ofimática, y eso que Sun es responsable directa de StarOffice y contribuye activamente en el desarrollo de OpenOffice.org. Esta última está accesible desde IPS, pero hubiera sido deseable que se instalara de serie. La configuración de directorios compartidos con SAMBA es más bien compleja y, aunque las aplicaciones multimedia integradas ofrecen buenas características, será difícil encontrar paquetes expresamente soportados por OpenSolaris si buscamos otras opciones.

 

Si encima tenemos en cuenta que ya para compilar algo tendremos que buscarnos mucho la vida (gcc y las cabeceras del kernel, entre otras cosas, no están presentes de serie), la «personalización» del sistema se hace aún más difícil incluso teniendo unos conocimientos medios de Unix y Linux.

 

Algunos datos técnicos