El ordenador más antiguo del mundo sigue sorprendiendo

David Cerdán

anticitera

21 junio 2016

El mecanismo de Anticitera, encontrado en la isla griega del mismo nombre y conocido como el ordenador más antiguo encontrado jamás, sigue arrojando sorpresas entre los investigadores. Al parecer podría ser mucho más complejo de lo que se creía inicialmente.

En 1901 unos pescadores que recogían esponjas de mar descubrieron un navío hundido cerca de la isla de Anticitera (o Antiquitera). Entre los restos del barco griego del año 60 antes de Cristo encontraron joyas, estatuas y un extraño mecanismo con engranajes parecido a un reloj. Se trataba del “mecanismo de Anticitera”, una especie de ordenador analógico que todavía, 100 años después, sigue trayendo de cabeza a los científicos.

Más de 100 años de misterio

El “mecanismo de Anticitera”, de más 2000 años de antigüedad, está formado por almenos 30 engranajes de bronce (que se hayan encontrado), aunque se cree que originalmente podría haber sido formado por 72.

En 1959 el físico e historiador americano Derek de Solla viajó a Atenas para analizar el dispositivo y concluyó que se trataba de una especie de ordenador primitivo, una calculadora de eventos astronómicos. La sorpresa fue mayúscula porque no se tenía ni se tiene constancia de que haya existido nada similar en los siguientes mil años de historia. De hecho la conclusión general fue que el mecanismo era más simple de lo que parecía.

Pero los problemas llegaron enseguida. Las investigaciones tuvieron que paralizarse porque el dispositivo era realmente frágil. Se dice incluso que en el momento que lo sacaron del agua empezó a deshacerse. Afortunadamente las investigaciones se han retomado y los nuevos datos son todavía más sorprendentes.

Nuevos descubrimientos

Durante los últimos 12 años, un equipo internacional de científicos ha estado analizando y reconstruyendo el mecanismo. Para evitar destruir el frágil dispositivo han utilizado técnicas avanzadas de rayos-X y escaneo en 3D. 

Los investigadores han concluido que la máquina estaba inicialmente recubierta por una caja, con una serie de diales frontales para visualizar información e inscripciones en varios de sus lados. Una manivela en el lateral permitía conocer la posición exacta del sol y de la luna para un día concreto. Además era posible también conocer la fecha de los eclipses lunares y solares e incluso la fecha prevista en que caerían los "Juegos olímpicos".

Pero el éxito más importante de este equipo ha sido sin duda la transcripción de una parte de las inscripciones grabadas en el dispositivo (que podéis ver aquí). Al parecer se trata de una guía detallada de instrucciones, que ha permitido conocer funciones de las partes desaparecidas del mecanismo, como la capacidad de mostrar el movimiento del sol y de diversos planetas.

Ahora los investigadores esperan que algún día se pueda encontrar un segundo dispositivo en mejor estado, algo difícil pero no imposible.

 

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