Un ordenador en el bolsillo

Con el tiempo, tanto los PDA como los smartphones han ido crecido en prestaciones y funciones dejando muy atrás a sus predecesores y se han ido adaptando a las necesidades de los usuarios, que ahora pueden realizar muchas de las tareas para las que antes necesitaban un ordenador

Un ordenador en el bolsillo

18 octubre 2007

Si bien el concepto del ordenador de bolsillo puede parecer moderno, la verdad es que esta idea lleva rondando a los diseñadores y técnicos desde hace mucho tiempo. Las posibilidades de un PC que no sólo se puede llevar a cualquier lado sino que se utiliza sujetándolo en la mano aumenta el número de situaciones en las que tenemos la opción de utilizarlo, por lo que, más que una herramienta, el PDA se ha diseñado como un acompañante electrónico, un asistente personal preparado en cualquier momento para realizar su tarea.
Historia de los PDA
El concepto de PDA se planteó por primera vez en 1992 durante la presentación del Apple Newton, uno de los primeros dispositivos en incorporar todas las funciones y características que, luego, han sido propias de los modernos ordenadores de bolsillo. Suponía un paso adelante frente a las agendas y otros dispositivos electrónicos de mano, ya que, en su carcasa (voluminosa para los estándares actuales), albergaba todo el potencial de un ordenador personal, aunque con algunas limitaciones. Disponía de una pantalla que ocupaba prácticamente todo el frontal y un sistema de introducción de datos por reconocimiento de escritura, toda una revolución que hizo que numerosos fabricantes se apresuraran a desarrollar sus propias soluciones.
Sin embargo, no fue hasta el 1996, cuando de la mano de la empresa Palm Computing, vieron la luz los siguientes modelos de PDA, los populares Palm Pilot. El concepto seguía siendo el mismo, aunque por razones de autonomía y, sobre todo, de tamaño su potencia era muy escasa y sus aplicaciones se limitaban a las herramientas de organización personal con un sistema de reconocimiento de escritura (llamado Graffiti) que exigía al usuario aprender ciertos símbolos, pero que se hizo enseguida popular por su facilidad y eficacia.
Sin embargo, la popularidad de los dispositivos de Palm abrió poco a poco el mercado de software y muchos desarrolladores presentaron sus propuestas para dotar a los dispositivos de Palm de nuevas funciones. Desde le principio, quedó claro que un sistema de bolsillo no tenía sentido sin la posibilidad de comunicarse e intercambiar datos con ordenadores más potentes, por lo que estos primeros Palm venían equipados con un puerto serie. Más adelante, con el auge de los modelos de Palm, la propia Microsoft presentó su propuesta para ordenadores de bolsillo basada en el sistema operativo Windows CE, lo que provocó el nacimiento de modelos rivales de Palm, como el popular Compaq iPaq, que ahora sobrevive bajo la marca HP.
 
En la actualidad, la rivalidad sigue en pleno auge, con modelos de Palm en los que se nota la experiencia de la marca para proporcionar potencia y facilidad de uso y los dispositivos basados en el sistema de Microsoft (ahora llamado Windows Mobile), que presumen de mayor potencia y de utilizar una interfaz con el usuario más parecido al Windows al que estamos acostumbrados.
¿Y los smartphones?
Los hermanos de los PDA, los teléfonos inteligentes, siguieron un camino paralelo durante un tiempo. Los fabricantes de móviles se encontraron enseguida con la necesidad de proporcionar al usuario una herramienta que pudiera almacenar y organizar los números de teléfono de los contactos del usuario. Esa función se fue ampliando poco a poco hasta convertirse en una agenda más potente, por lo que, en parte, imitaba la funcionalidad de los PDA, que estaban en pleno auge.
Ante la similitud de ciertas funciones pronto surgió la pregunta ¿no era posible integrar en un solo dispositivo las funciones de un teléfono móvil y de un PDA? Uno de los primeros en contestar a esta pregunta fue, como no, Nokia. Con su modelo 9000 communicator, que pesaba nada menos que 387 gramos y que se presentó en 1996. Disponía de teclado completo y era muy voluminoso, pero fue el comienzo, la primera señal del interés de la industria de telefonía móvil por competir con los ordenadores de bolsillo. El communicator original tuvo tal éxito que fue renovándose año tras año hasta la actualidad, en su reencarnación con el modelo 9500, que equipa el sistema operativo GEOS 3.0. Como se ha apuntado, tanto Nokia como otros fabricantes siguieron desarrollando el concepto de smartphone como competencia de los PDA. Con el tiempo se adoptó para estos dispositivos el sistema operativo Symbian, sobre todo en modelos de Nokia y Sony Ericsson, y más adelante la convergencia se hizo realidad con la adopción de una versión especial de Windows Mobile.
Hace ya tiempo que se hace complicado distinguir entre estos dos tipos de dispositivos móviles, porque los unos han ido adoptando las funciones más características de los otros. Los PDA nacieron como agendas digitales y poco a poco han ido ganando en prestaciones y utilidad hasta convertirse en verdaderos ordenadores de bolsillo para los que existen multitud de aplicaciones y servicios. En el caso de los smartphones, éstos comenzaron siendo voluminosos teléfonos móviles con funciones avanzadas y también poco a poco se han ido equipando con prestaciones y funciones que van mucho más allá de la simple realización de llamadas. Por caminos distintos, y como veremos, ambos dispositivos han acabado compartiendo soluciones técnicas, tanto desde el punto de vista del hardware como de los programas y sistemas operativos, por lo que hoy en día la distinción entre uno y otro ha perdido un poco el sentido.
Los PDA por dentro
Como hemos visto, los asistentes personales digitales nacieron para proporcionar herramientas de organización y gestión del tiempo en un dispositivo que pudiera llevarse encima. Pero las necesidades de los usuarios iban creciendo al mismo tiempo que la tecnología iba ofreciendo nuevas funciones a los ordenadores. Poco a poco fue necesario disponer de un procesador de textos, una grabadora de sonidos, un reproductor multimedia, un navegador para Internet... Las agendas se iban pareciendo cada vez más a los ordenadores y se llegó a acuñar el término ordenadores de bolsillo, aunque se sigue utilizando el nombre más tradicional de PDA. Para hacer frente a las necesidades de los usuarios, estos dispositivos han ido equipando nuevas características, sobre todo en lo que respecta a las comunicaciones, pero también incorporando una cámara de fotos, una grabadora de sonidos y otras funciones. Vamos a ver qué características técnicas ofrece un moderno PDA.
 
En primer lugar, hay que decir que, al igual que los ordenadores de sobremesa, los PDA también han crecido alrededor de la evolución de su componente principal: el procesador. Éste tiene que cumplir dos requisitos fundamentales, además del de las prestaciones: consumir poca energía y no calentarse demasiado. La evolución de este elemento nos ha llevado hasta la actualidad, donde en los PDA más avanzados se utilizan procesadores como el Intel PXA de hasta 800 MHz, que, además de las funciones de procesador, incluye de forma integrada controladores para pantalla, puertos USB, tarjetas de memoria, conexión WiFi y Bluetooth y otros dispositivos, además de direccionar hasta un gigabyte de memoria. Es decir, no es sólo un ordenador en el bolsillo sino prácticamente un ordenador en un procesador, con unas prestaciones más que respetables para casi cualquier aplicación informática.
Una vez la tecnología ha solucionado el problema del procesador, quedan dos elementos importantes muy difíciles de miniaturizar: la pantalla y el teclado. Con respecto a la primera, si queremos que realmente se trate de un dispositivo de bolsillo, poco podemos hacer en lo que se refiere a su tamaño, pero sí es posible que tanto la resolución como la calidad de la misma sea alta. Gracias a las tecnologías LCD de pantalla plana, es posible conseguir, por ejemplo, una resolución de 320 x 480 puntos en una pantalla de 3,5 pulgadas capaz de reproducir 65.000 colores. La solución para el problema de la entrada de datos suele ser la propia pantalla, sobre la que, a través de una serie de sensores, es posible escribir y que el ordenador de bolsillo lo reconozca.
Cómo escribir con un PDA
El sistema de reconocimiento de escritura es uno de los hándicap de estos dispositivos, ya que el usuario, si quiere escribir con soltura, tiene que aprender un código de símbolos especial. Sin embargo, todos los PDA disponen de la posibilidad de mostrar en pantalla un teclado virtual para introducir los datos. Otra solución es, como veremos en el apartado de accesorios, el que incorporemos a nuestro dispositivo un teclado externo, ya sea inalámbrico o conectado con el ordenador de bolsillo. Algunos PDA y smarphones llevan incorporado un teclado, pero, salvo excepciones, su tamaño y características no los hacen adecuados para introducir datos de forma intensiva. Además, con la presencia del teclado se hace más difícil el que estos dispositivos puedan ser utilizados con una sola mano, precisamente una de las características más sobresalientes de los mismos.
Sobre el almacenamiento de datos, los PDA disponen de una memoria interna y de otra en estado sólido, además de ranuras de expansión para agregar más capacidad. Con el desarrollo de estas tarjetas, el volumen potencial de almacenamiento ha aumentado mucho en los últimos tiempos. Las ranuras de expansión también admiten dispositivos adicionales, como GPS o módulos de conexión con la red de telefonía móvil (si no estamos hablando de un smartphone).
Una de las características fundamentales de un PDA es la conectividad, y lo cierto es que los PDA actuales, y en mayor medida los teléfonos inteligentes, hacen gala de una capacidad de conexión muy amplia. Casi todos los modelos disponen de infrarrojos y Bluetooth, tanto para la sincronización de datos con otros ordenadores como para el enlace de periféricos sin cables. En lo que respecta a las redes, los modelos actuales suelen ofrecer tecnología WiFi. Un tema relacionado con la conectividad y que es una de las funciones más importantes de un PDA y smartphone es el de la sincronización de datos. Se trata de que la información que vamos introduciendo en el PDA, como citas, nuevos números de teléfono o contactos, pasen a formar parte de la agenda de nuestro ordenador de sobremesa. Al realizar la sincronización, los datos de un equipo se actualizan con los más recientes.
Eso significa que también es posible que renovemos o introduzcamos nuevos datos en el ordenador de sobremesa y que, al sincronizar, se actualicen en el PDA. Esta función es fundamental por dos razones, la primera por la necesidad de tener la información al día, pero también por la importancia de tener los datos almacenados en un lugar seguro. De esta forma, en caso de extravío o avería del PDA nunca los perderemos, pues siempre se encontrarán al día en nuestro ordenador.
¿Necesito un PDA? ¿Cuál?
Estas son las preguntas fundamentales que uno debe hacerse a la hora de adquirir un PDA o smartphone. En primer lugar, un asistente personal es una herramienta fundamentalmente de organización. Si en nuestra actividad diaria precisamos tener un control de citas y nombres, avisos cuando tengamos reuniones y solemos movernos fuera de casa y la oficina, un PDA puede ser una herramienta muy útil. Si, además, necesitamos consultar el correo electrónico en cualquier lugar y realizar pequeñas incursiones en Internet para recabar datos, es posible que un teléfono inteligente, con conexión UMTS, sea más adecuado.
Si el correo es una prioridad, un dispositivo de tipo BlackBerry (ver recuadro) puede resultarnos incluso más útil. Uno de los factores a considerar cuando adquiramos uno de estos dispositivos es que no tenemos que dejarnos deslumbrar por la potencia de proceso y las características técnicas. Es posible que un PDA más económico y menos potente, que, por otro lado, seguramente sea más pequeño y consuma menos batería, se adapte más a nuestras necesidades. En cualquier caso, es bueno considerar en qué puede sernos útil una solución de este tipo y buscar esas características en el modelo que elijamos. También es conveniente plantearnos si de verdad precisamos un PDA o un smartphone o lo que estamos buscando es otra cosa.
Por ejemplo, si lo que queremos es reproducir películas y no vamos a utilizar otras funciones del PDA es preferible adquirir un reproductor multimedia. Ahora bien, si precisamos disponer de un navegador GPS, pero tampoco nos interesan más posibilidades, es mejor adquirir un dispositivo especializado.
La importancia del correo electrónico
El e-mail ha cambiado de manera significativa la forma de comunicarnos con los demás, pero también ha provocado que muchas empresas hayan desarrollado dispositivos especializados en la descarga y consulta de correo. La empresa BlackBerry es una de las que más ha investigado en este campo centrándose en un dispositivo cuya función principal es la consulta de nuestros mensajes electrónicos mediante la red de telefonía móvil.
Se trata de teléfonos con teclado completo y pantalla bastante generosa que permiten visualizar los e-mails sin necesidad de descargarlos al dispositivo. Así, mediante un BlackBerry podemos incluso abrir documentos sin necesidad de descargarlos, con lo que se gana en primer lugar rapidez, ya que puede consultarse inmediatamente sin esperar que llegue el archivo al teléfono, y, en segundo lugar, en espacio de almacenamiento. El desarrollo de este dispositivo desde su lanzamiento en 1999 ha supuesto que pueda utilizarse también como navegador web, además de ofrecer otras funciones adicionales, siempre orientadas al profesional que debe viajar. RIM, la empresa desarrolladora, ofrece software para ciertos dispositivos PDA que imita el funcionamiento de un teléfono de este tipo.
Sin embargo, BlackBerry no es la única solución para gestionar nuestro correo electrónico, como podemos ver en la imagen con el cliente de correo del dispositivo de Nokia.