GPS y otros gadgets

De ser dispositivos de uso militar han pasado a convertirse en un accesorio muy útil para el coche y para las excursiones más audaces. Así, al igual que pasó con los móviles (que comenzaron como capricho tecnológico), muy pronto se habrán convertido en compañeros inseparables

GPS y otros gadgets

28 noviembre 2007

Los GPS van entrando en nuestras vidas y al igual que ahora no recordamos ni un solo número de teléfono pronto olvidaremos cómo se circula por las calles de nuestras ciudades. Antiguamente, para no perderse era necesario disponer de mapas y un buen sentido de la orientación; ahora sólo tenemos que tener un navegador GPS y llegaremos siempre a nuestro destino. Si al principio se trataba de sistemas para fines militares, en la actualidad su difusión es muy alta, gracias sobre todo al abaratamiento de los navegadores, los principales clientes del sistema GPS.
Las utilidades de un navegador son múltiples y existen distintos modelos para cada aplicación. Su uso clásico es mostrar la ruta cuando vamos en coche, pero también existen otros diseñados para realizar excursiones sin perderse o para practicar deportes como el esquí o la marcha, que permiten calcular los parámetros de una jornada para perfeccionar nuestro entrenamiento. Pero en este artículo, además, hablaremos del extenso catálogo de gadgets electrónicos que están luchando por convertirse en tan habituales y populares como el GPS. Algunos realizan tareas novedosas y otros dan soluciones sorprendentes a problemas o tareas diarias; y es que se trata de dispositivos con los que no estamos familiarizados pero que seguro nos sorprenderán por lo útil o divertidos que pueden llegar a ser.
¿Qué es un GPS?
El sistema se basa en una red de 24 satélites que desde el año 1983 dan servicio de posicionamiento a cualquier usuario. Mediante un receptor es posible calcular la posición exacta a través de los datos proporcionados por tres de estos satélites. Los navegadores GPS integran este receptor y lo complementan con mapas digitalizados de ciertas zonas del mundo para mostrar en qué lugar nos encontramos. Los navegadores permiten además el cálculo de rutas entre dos puntos y realizan el seguimiento del itinerario siempre consultando la posición al sistema GPS para saber si vamos por el camino correcto. Existen distintos tipos de navegadores, los más habituales son los que solemos ver en un automóvil. Sus funciones suelen ser el cálculo de rutas entre dos puntos, mostrar información como la velocidad instantánea e informar de lugares de interés como hoteles, gasolineras o radares de tráfico; algunos incluso contienen pequeñas guías de turismo. Para poder hacer el cálculo de rutas e indicar en qué lugar nos encontramos, los mapas digitalizados (disponibles gracias a algún sistema de almacenamiento incluido) se complementan con una lista de carreteras, calles, plazas, etc. con sus coordenadas correspondientes.
Así, el navegador coteja la posición que recibe de lo satélites GPS con la base de datos de calles, carreteras y demás y luego muestra en pantalla tanto el lugar en el mapa donde nos encontramos como el nombre de la calle o carretera por la que estamos circulando. Disponen de una base de datos de estos puntos de interés que permite saber qué establecimiento o institución determinada tenemos más cerca y cómo llegar hasta ella. El usuario puede incorporar sus propios puntos de interés así como sus direcciones favoritas.
Otra posibilidad es adquirir el receptor GPS de forma independiente y conectarlo con un ordenador portátil, PDA o smartphone generalmente a través de Bluetooth. De esta forma sólo necesitaremos cargar en el ordenador o PDA un programa de navegación GPS y los mapas correspondientes para obtener la misma funcionalidad que un navegador. También existen los denominados GPS para tiempo libre. Éstos no disponen de una base de datos de calles pero sí de mapas detallados de una zona, incluidas aquellas fuera de los núcleos urbanos. Estos navegadores están pensados para excursionistas, tanto a pie como aquellos que utilizan motos de cross o todoterrenos. Estos navegadores permiten marcar los puntos por los que pasamos para almacenar rutas que luego podemos volver a utilizar o que podemos compartir con otras personas interesadas en recorrer el mismo camino que nosotros.
Cómo elegir un GPS
Para elegir un navegador para el coche el primer punto a tener en cuenta son los mapas que incorpora. Además, hay que asegurarse de que dispone del sistema de almacenamiento adecuado para albergar todos los que nos interesen. Así, si queremos viajar por Europa tendremos que elegir un navegador con la suficiente capacidad, porque de lo contrario tendríamos que ir cargando los mapas del país correspondiente cada vez que cruzáramos la frontera. Si, en cambio, vamos a utilizar el navegador sólo por nuestro país, ahorraremos dinero adquiriendo un GPS con menos memoria. Todos los navegadores admiten la conexión al ordenador para poder actualizar los mapas, ya que tanto calles como carreteras van sufriendo variaciones con el tiempo. Además, esto también sirve para actualizar los puntos de interés. Es importante informarse de cuántas actualizaciones están incluidas en el precio del dispositivo y cuánto cuestan las de pago.
Para que el navegador pueda recibir correctamente la señal de los satélites precisa de una antena. En muchos casos ésta será interna, pero es posible que en entornos como las ciudades, por culpa de los edificios, la recepción no sea perfecta o que el navegador tarde un tiempo en adquirir las señales necesarias. En este caso es conveniente instalar una antena externa. También hay que fijarse en que la pantalla sea lo suficientemente grande y de calidad para poder ver los mapas cuando tengamos el coche detenido. Por ello es conveniente que la pantalla tenga un buen tratamiento antireflejos. Hay que tener en cuenta además que al conducir sólo nos guiaremos por las órdenes vocales.
En cuanto a los GPS de mano o para tiempo libre, el factor más importante es la resistencia, tanto a golpes como al agua, y la autonomía de la batería. Por ello, tenemos que ponernos en situación (pensar qué tipo de incidencias solemos tener en nuestras excursiones, cuánto suelen durar…) para poder calcular qué prestaciones vamos a necesitar.
 
Gadgets para todos los gustos
En cuanto al tema de los gadgets electrónicos, la oferta que se nos presenta es tan variada que es difícil dar unas pautas de compra para todos. Lo que sí hay que tener en cuenta, sobre todo si el dispositivo que adquirimos tiene cierto precio, es que la marca sea conocida o que por lo menos disponga de servicio técnico en España. También es conveniente, para aquellos productos que sea necesario, asegurarnos de que la tienda donde lo compremos disponga de recambios. Si vamos a adquirir el producto fuera del país, hay que tomar las precauciones habituales como asegurarnos del precio y plazo del transporte, que nos informen de quién se hace cargo de los gastos de aduana, en caso de existir, y de que el medio de pago es seguro.
También es importante asegurarnos de que el producto está homologado para Europa y que admite, por ejemplo, las tomas de corriente españolas. Si es posible es mejor consultar con foros de usuarios que hayan realizado nuestra misma compra o que hayan comprado en la misma tienda que nosotros. Esto si buscamos algo realmente exótico, porque la verdad es que las tiendas españolas tienen casi todo lo que podamos imaginar. Eso sí, en ocasiones a un precio superior, sobre todo teniendo en cuenta el cambio dólar-euro, tan favorable últimamente para los compradores del Viejo Continente.
GPS hasta en la sopa
La navegación GPS se ha convertido en una utilidad muy popular y ya son varios los dispositivos que empiezan a incorporar esta función, sobre todo teléfonos móviles y PDA, para ofrecer más posibilidades para el usuario. Estos productos necesitan incorporar una antena, un receptor interno (en ocasiones ocupando una ranura SD) y el software necesario para las tareas de navegación. Si el programa no nos convence, siempre podemos adquirir otro software, ya que el receptor suele ser reconocido por cualquier programa que instalemos. Si disponemos de un smartphone o PDA, también existe la posibilidad de convertirlo en navegador adquiriendo un receptor externo conectable por Bluetooth o USB (tal y como hemos apuntado ya). Con un software adecuado ya no nos perderemos por la ciudad o las carreteras.