La TDT de pago, un problema de plazos

«La prisa mata», dicen por el Sur, y más si se trata de imponer una tecnología desconocida que nadie ha usado nunca. La TDT de pago es una imposición que se ha saltado los protocolos de experiencias piloto y ha entrado a saco con premura y sin discusión

La TDT de pago, un problema de plazos

21 septiembre 2009

LA OPINIÓN DEL EXPERTO

El pasado mes de agosto, el Consejo de Ministros aprobó el decreto ley que regula la Televisión Digital Terrestre de pago. Muchas han sido las críticas suscitadas a raíz de esta decisión y del proceso utilizado para llevarla a cabo, tantas que días después el Gobierno publicó una nota para despejar cualquier duda que hubiera podido surgir entre los ciudadanos.

El problema principal a nivel usuario es el clima de confusión generado, ya que algunas informaciones apuntaban a que los actuales descodificadores disponibles en el mercado, muchos de los cuales ya están en la gran mayoría de los hogares españoles, no son válidos para recibir y desencriptar la señal Digital Terrestre de pago. Esta información, aunque correcta, es claramente incompleta y sesgada, lo cual ha hecho un flaco favor al buen ritmo de implantación de la TDT de cara al apagón analógico en abril de 2010.

Actualmente, existen en el mercado soluciones para poder desencriptar la señal de la TDT de pago, pero el problema radica en los plazos que el Gobierno ha ofrecido a los fabricantes para ponerse al día y poder satisfacer la demanda de cara al mes de septiembre.

De hecho, los fabricantes no hemos dispuesto de la normativa que dictamina las especificaciones que deben incorporar los descodificadores TDT para captar tanto la señal gratuita como la de pago, y esto puede desembocar en un problema de abastecimiento, incluso un retraimiento de las ventas de sintonizadores TDT estándar, debido a la confusión del usuario final respecto a este asunto.

A pesar de que el sector, a nivel tecnológico, tenga la base necesaria para ofrecer estos dispositivos, los procesos de fabricación, análisis y prueba tienen su duración y es seguro que los usuarios que pretendan disfrutar de al TDT de pago sufrirán un problema de desabastecimiento.

Otro aspecto a tener en cuenta es el modelo de negocio. En función del tipo de decodificador que el usuario escoja, puede necesitar una o dos tarjetas de acceso, dependiendo de si su decodificador TDT tiene Common Interface o acceso condicional embebido, lo cual implica una decisión de compra que con la información actual el usuario tiene complicada.

La urgencia con la que el decreto ley ha sido aprobado no ha dado tiempo a definir este detalle por parte de los diferentes canales, y la confusión de cara al usuario es palpable, hasta el punto que incluso en el punto de venta la desinformación es patente.

Es evidente que una tecnología nueva para el usuario acompañada de un modelo de negocio también diferente requieren un periodo de adaptación en todos los actores implicados, desde los proveedores de contenidos hasta el usuario final, pasando por fabricantes y distribución. Un periodo de adaptación e información que haría mucho más fluida la incorporación de este servicio a los usuarios que lo demanden.

Es un hecho que los dispositivos que existen en las casas de los ciudadanos funcionan y funcionarán en el futuro para disfrutar de la TDT gratuita y que aquellos que quieran acceder a contenidos de pago tendrán que adquirir otro, pero ¿está el mercado preparado para acometer la demanda en tan poco tiempo?

En todo caso es fundamental que el usuario tenga la mayor información posible y sobre todo transparencia para evitar movimientos poco saludables en el mercado, más aún en la coyuntura actual.

Hoy en día lo importante es que el gran público tenga claro lo que necesitará para poder utilizar la TDT de pago y la gratuita, pero tanto fabricantes como usuarios deberíamos disponer de más tiempo para adaptarnos a las nuevas condiciones.

Por Miguel Churruca, director de marketing de Blusens

Loading...
'); doc.close(); });