Pantallas Full HD con HDMI: Conectividad absoluta

La convergencia entre la electrónica de consumo y la informática ha llegado definitivamente a los monitores con la incorporación de HDMI. En el artículo que os ofrecemos a continuación, nos ocupamos de este tema

Pantallas Full HD con HDMI: Conectividad absoluta

1 julio 2009

No hace mucho tiempo, pensar en un monitor de 24 pulgadas era sinónimo de realizar una inversión elevada de dinero con cifras por encima de 600 euros, prohibidas para los limitados presupuestos domésticos. Además, las opciones de conectividad eran ciertamente limitadas, con VGA y con suerte DVI como posibles fuentes para las señales de vídeo.

Ahora, la apisonadora de la tecnología ha destrozado estas barreras y ha puesto en bandeja a los usuarios una opción extraordinaria para convertir los ordenadores en auténticos centros de ocio multimedia. Las pantallas analizadas en este artículo ofrecen una resolución de, al menos, 1.920 x 1.080 puntos, con un máximo de 1.920 x 1.200 puntos, de modo que permiten visualizar a tamaño completo contenidos multimedia FullHD.

Además, en todos los casos, cuentan con conexión HDMI o, como el monitor de Apple, con mini Display Port. Este tipo de conexiones digitales son habituales en dispositivos propios de la electrónica de consumo y su presencia en los monitores hace posible jugar con una consola o conectar un reproductor de Blu-ray sin necesidad de «invadir» la tele grande de la sala de estar.

Buenos, pero no profesionales

Antes de decidirse a comprar una pantalla de estas características, es importante definir qué uso se le va a dar. Son monitores económicos en su mayoría, con la excepción del modelo de Apple, pero con unas posibilidades de ajuste limitadas en muchos casos.

La temperatura de color no siempre es seleccionable en los menús de control y esta opción se sustituye por unas más genéricas, como cálido, frío o estándar, pero menos precisas a la hora de hacer que la pantalla muestre colores cercanos a la realidad. Los monitores profesionales se pueden configurar con mucha mayor precisión y sus tecnologías son más avanzadas para mostrar un rango de colores más amplio que la media.

Por tanto, es más probable que los colores que se muestran en la pantalla coincidan con los «verdaderos» o, al menos, con los del espacio de color que se emplee en la cadena creativa en la industria de la publicidad, el marketing o la edición gráfica. Así pues, antes de tomar la decisión de comprar una pantalla, es conveniente discernir si se necesita una solución profesional o más orientada a consumo.

En esta comparativa, hay tres propuestas capaces de satisfacer en buena medida las necesidades de un profesional liberal o de una empresa (HP, Fujitsu Siemens y Apple), pero el resto están más orientados a usos domésticos. De todos modos, existen propuestas mucho más «serias» que incluyen dispositivos de calibración y que han quedado fuera de esta comparativa a causa de esta diferenciación manifiesta en su ámbito de aplicación.

Relación de aspecto

Otro detalle que sirve para diferenciar las pantallas de este informe es la relación de aspecto. Si bien hasta hace pocos meses la resolución de 1.920 x 1.200 puntos y la relación de aspecto 16:10 era lo habitual y prácticamente la opción única que había, ahora, se están encontrando muchas propuestas en las que la resolución de pantalla es de 1.920 x 1.080 puntos y la relación de aspecto 16:9.

Los fabricantes se amparan en una supuesta conveniencia de las pantallas con relación 16:9 para disfrutar al máximo de los contenidos multimedia FullHD, aunque, en la práctica, los monitores 16:10 no deberían dar problemas más allá de mostrar bandas negras arriba y abajo cuando se reproducen contenidos con formatos 1.080 de alta definición.

Para usos típicamente «informáticos», la resolución de 1.920 x 1.200 puntos es mejor y permite ubicar más ventanas en pantalla. Puede parecer una diferencia pequeña, pero 120 píxeles son un número significativo. De igual modo, estas variaciones en la relación de aspecto suponen también que las diagonales de estos monitores varíen entre 23 y 24 pulgadas.

Cualidades multimedia

Además de su validez como monitores al uso, la conexión HDMI abre las puertas a funciones multimedia y, en este caso, el audio es el elemento que cobra mayor importancia. Está presente en casi todos los modelos, aunque con una calidad limitada por el espacio disponible para su instalación en el propio monitor, o el número de altavoces, que suele ser dos. Apple instala un sistema 2.1, aunque en ningún caso se puede hablar de competencia para sistemas de audio dedicados.

Eso sí, es importante que el audio a través de HDMI funcione correctamente para aprovechar al máximo las ventajas de este tipo de conexión. Lo mismo se aplica para la de tipo mini Display Port en Apple. En cualquier caso, además de HDMI, suele haber una entrada de audio estéreo a través de la conexión jack habitual.

La integración de una cámara web es otro valor añadido que está presente en algunos de los modelos. Asus o Apple la integran en el marco del monitor, facilitando su uso en aplicaciones de mensajería.

Samsung, por su parte, integra un completo centro de recepción de emisiones de televisión analógica y digital, con mando a distancia incluido. Se trata de una práctica habitual en los monitores multimedia de este fabricante, que aporta otro elemento de valor añadido, aunque siempre habrá que valorar si el precio del conjunto está justificado para el uso que se va a dar.

Ergonomía

El apartado de la ergonomía puede ser decisivo para elegir un monitor o totalmente prescindible. En la mayor parte de las pantallas analizadas, la ergonomía es limitada al tratarse de productos destinados al mercado residencial de consumo.

En entornos profesionales, es más importante regular el monitor en altura o, incluso, rotarlo 90 grados para visualizar documentos o fotos apaisadas con comodidad, pues su ubicación puede cambiar y también las personas que lo usen. En el ámbito doméstico, sin embargo, no es tan crítico orientar la pantalla en todas las direcciones y, al final, se suele quedar fija e inamovible permanentemente.

La inclinación vertical sí es habitual y permite regular el ángulo de visión con precisión, un aspecto importante, pues estos monitores muestran comportamientos menos correctos en el apartado del ángulo de visión vertical que en el horizontal. Además, en el caso de trabajar con pantallas glossy, un ligero cambio de inclinación puede eliminar de raíz los reflejos de una lámpara o una ventana.

Cómo hemos hecho las pruebas

En esta ocasión, como punto de partida para la realización de las pruebas, se ha tomado la calibración obtenida a partir del dispositivo Colormunki de Xrite. Se trata de un calibrador capaz de definir un perfil de referencia para cada pantalla de modo que la observación y análisis de los patrones y cartas de color empleados para caracterizar a estas pantallas se muestren en igualdad de condiciones de la manera más objetiva posible.

Se ha empleado el software Eizo Monitor Test, con un buen número de cartas de calibración y similar a DisplayMate, el empleado en la pasada comparativa del número 210 de PC Actual. Para evaluar la efectividad del tiempo de respuesta, se ha recurrido al software Pixperan (Píxel Persistence Analyzer), que permite comparar la rapidez de los paneles más allá de las cifras teóricas que ofrecen los fabricantes.

En ella, un texto recorre la pantalla de derecha a izquierda a velocidades mayores en cada realización hasta que resulta imposible reconocer todos o alguno de los caracteres. En algunos casos, se pudieron realizar hasta once secuencias, mientras, en otros, solo se llegó a ocho.

Pantallas Full HD con HDMI analizadas

* BenQ V2400W

* Scenic View P24W-5 ECO

* Acer H243H

* Apple LED Cinema Display

* Asus VK246

* HP w2448

* LG W2353V

* Samsung Sm2333HD

La opinión de PC Actual: iguales pero diferentes

Las pantallas analizadas en esta comparativa pueden parecer similares en una primera aproximación, pero merece la pena realizar ciertas observaciones. La primera es hacer notar que, salvo el modelo de Apple y el de Fujitsu, se trata de propuestas esencialmente de consumo.

Se puede realizar una calibración del monitor para obtener una visualización correcta de muchas tonalidades de color, pero a poco que se realice alguna modificación en los parámetros de color, contraste o las tecnologías de «mejora» de las imágenes, el resultado final será posiblemente vibrante e intenso, pero esencialmente falso.

BenQ incluye un modo sRGB que facilita su integración en escenarios serios, al igual que HP, pero les falta una tecnología de panel con un ángulo de visión amplio que evite que con un leve giro de cabeza o un movimiento arriba o abajo, obtengamos una percepción de los tonos distinta a la original. Apple y Fujitsu ponen cuidado en este apartado, aunque a costa de diferenciarse también en el precio.

El dilema de la resolución

En el resto de pantallas, dejando a un lado Apple y Fujitsu Siemens, hay dos grupos: el de los monitores con una resolución de pantalla de 1.920 x 1.080 y el de los que exhiben 1.920 x 1.200 puntos. En principio, los fabricantes están apostando más por el formato 16:9 que por el 16:10 con la excusa de que 1.080 es un valor más apropiado para usos multimedia, pero no hay que olvidar que estos son monitores de ordenador ante todo, que además admiten fuentes de vídeo multimedia a través de HDMI.

Así pues, lo recomendable es elegir un monitor con 1.920 x 1.200 puntos a pesar de que, cuando se conecte una fuente de vídeo externa, aparezcan bandas negras arriba y abajo o se deforme un poco la imagen. En el fondo, la proliferación de 1.080 es debida a que su precio es menor que el de los paneles con 1.200 píxeles, que siguen siendo la elección preferida para los monitores profesionales.

Si crees que la resolución no será un problema y el precio es claramente un argumento decisivo, sin duda, notarás mejoría respecto a una pantalla de 19" o incluso de 20 o 24, pero recuerda que 1.920 x 1.200 es la resolución «informática» por excelencia.

En cuanto a la calidad de visualización, el monitor BenQ ha dejado un buen sabor de boca con el modo sRGB y su estilizado diseño y, aunque no integra altavoces, sí dispone de una práctica salida para auriculares. HP es impresionante en principio por su ergonomía, pero puede resultar demasiado aparatoso: pesa casi 10 kilos.

En el grupo de la resolución de 1.080, hay bastante igualdad, dejando de lado apartados estéticos. Eso sí, el monitor de Samsung es la elección ideal para usuarios que busquen un «todo en uno», aunque no es el que mejor resultado ha tenido en las pruebas de visualización. Aunque con precaución: la ausencia de PiP puede ser motivo suficiente para no decantarse por este modelo.

En última instancia, el monitor más deseable es el LED Cinema Display de Apple, pero solo es recomendable como complemento de un Mac. Fujitsu es el más profesional, configurable y fidedigno, pero su precio es más elevado. HP es impresionante en un primer contacto, aunque pierde puntos por su panel, y, a pesar de las bondades de las pantallas de Acer, LG, Asus o Samsung, como monitor con conexión HDMI es BenQ quien ofrece una resolución «informática» de 1.920 x 1.200 puntos, con un buen equilibrio entre modos de imagen multimedia y sobriedad.

Lo mejor: Diferenciación

Aunque complica la elección, el hecho de encontrar diferencias entre los distintos monitores (por ejemplo, una cámara) supone aumentar las posibilidades de elección entre los usuarios. Hay modelos profesionales, multimedia o «clásicos» con relación de aspecto 16:10 y 1.920x1.200 puntos. Eso sí, los paneles «económicos» tienen limitaciones, como el ángulo de visión o la uniformidad de la iluminación.

Lo peor: No es rojo todo lo que parece

Ni verde, ni azul. Las electrónicas de los monitores de consumo están pensadas más para agradar que para ser fidedignos. Los colores poco saturados atraen menos que los rojos vibrantes o los azules intensos, pero son más reales.

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