Pentax K10D

Esta cámara ofrece un CCD de 10,2 Mpíxeles de última generación, estabilización en el cuerpo, limpieza del sensor y un cuerpo de magnesio sellado contra polvo y agua. Es una cámara pensada para un usuario avanzado y por ello admite una exhaustiva personalización

5 junio 2007

Tras una más que discreta transición al digital, una de las grandes marcas fotográficas da un puñetazo sobre la mesa con un modelo que combina buenas prestaciones, un precio muy ajustado y unas cuantas novedades. Para empezar, ofrece un CCD de 10,2 Mpíxeles de última generación, estabilización en el cuerpo, limpieza del sensor y un cuerpo de magnesio sellado contra polvo y agua (un lujo en este ámbito de precios).
En cuanto a su diseño, es bastante grande y pesada (se nota el metal de su esqueleto) y destaca por su tacto y agarre (muy bien pensada, por ejemplo, la zona donde se aloja la mano izquierda al revisar fotos, ver menús, etc.). Por otro lado, no renuncia a la pantalla superior de datos, incluye dos ruedas de control y novedades como el botón RAW para pasar rápidamente a tomar fotos en bruto (bien sea en formato PEF o en DNG).
En definitiva, es una cámara pensada para un usuario avanzado y por ello admite una exhaustiva personalización (por ejemplo, se puede establecer la escala en la que se moverán los valores ISO automáticos o se puede ajustar cómo usar las ruedas de control).
Eso sí, hay ausencias notables como la de los accesos directos al balance de blancos o la sensibilidad (disponibles ambos mediante el menú Fn), aunque esto último lo solucionó el firmware 1.10 haciendo que el botón OK funcione como ISO.
Sobre el terreno
Lo primero que destaca es un visor bastante grande y luminoso (basado en pentaprisma), aunque con información algo parca. Respecto a las fotos, nuestras impresiones fueron muy buenas, aunque con algunas pegas.
Por un lado, parece claro que el comportamiento del balance de blancos es su punto más débil y también que tiene una cierta tendencia a subexponer y un tratamiento blando por defecto de las tomas JPEG. Se trata, en realidad, de algo derivado de su propio carácter ya que, siendo una cámara semiprofesional, nos pide usar el formato RAW para un posterior revelado.
Aun así, para no complicarse la vida basta elegir el balance de blancos a mano y seleccionar el modo de imagen Brillo ajustando los niveles de saturación, contraste y nitidez. Por lo que toca al ruido, está bastante controlado, mientras que el rango dinámico también se mueve al nivel de cámaras similares a pesar de que posee un conversor analógico-digital de 22 bits que debería darle ventaja.
Por último, destaca también el apoyo del estabilizador de imagen, que resulta bastante solvente, y el del sistema de limpieza, una función útil que ayudará a no tener que limpiar el CCD con demasiada frecuencia.

{}Características
CCD de 10,2 Mpíxeles y 3.872 x 2.592 puntos de resolución. Sistema Shake Reduction y de limpieza del sensor. Almacenamiento en tarjetas SD y SDHC en RAW (PEF y DNG) y JPEG. AF de 11 puntos. Sensibilidad ISO 100-1.600. LCD de 2,5 pulgadas y 210.000 píxeles. Velocidad obturación 1/4.000 a 30 seg. USB 2.0 y alimentación con batería de litio. Objetivo incluido en el kit: 18-55 mm (27-82 equiv)
Dimensiones/Peso
141,5 x 101 x 70 mm/710 gramos (solo cuerpo)
Lo mejor
Los nuevos modos introducidos, su cuerpo sellado, robusto y ergonómico y la inclusión de estabilizador y limpieza del CCD. Por mil euros no hay una cámara que ofrezca tanto como la K10D
Lo peor
La ausencia de algunos accesos directos y el comportamiento del balance de blancos automático