Plegarias atendidas

Aprovechamos estos meses vacacionales para recopilar las contribuciones a PCA de uno de los indiscutibles amos de la blogosfera hispana: con ustedes, la dosis diaria de Javier Candeira, uno de los principales artífices de Barrapunto

Plegarias atendidas

19 septiembre 2008

LÓGICA DISCRETA (#207, MAY2008)

Con la declaración de su formato de archivos OOXML como estándar ISO, Microsoft ha conseguido una victoria frente al avance del software libre. Sin embargo, puede haber abierto la puerta a otro enemigo más peligroso: Google

En el momento de escribir estas líneas aún no está claro que OOXML vaya a ser un estándar reconocido por la ISO. Desde el comité noruego ya se ha efectuado una protesta formal, al haberse emitido un voto positivo con el 80% de los asistentes en contra. Y la Unión Europea continúa su investigación acerca del posible mal uso que Microsoft haya podido hacer de su monopolio en la consecución de este voto positivo.

El estándar OOXML de Microsoft forma parte, junto con la publicación de sus formatos de fichero, de una pinza evidente hacia el software libre. Por un lado, limita la capacidad de los estados y administraciones de legislar la obligatoriedad de estándares realmente abiertos como el ODF. Por otro, con la publicación de sus formatos bajo condiciones que limitan su uso al software libre no comercial y bajo veladas amenazas de litigios por patentes, Microsoft está generando miedo, incertidumbre y duda sobre la idoneidad de los programas libres para el uso corporativo.

Sin embargo, existe una segunda pinza, de la que Microsoft no es el sujeto, sino el objeto: la que está sufriendo con el software libre por un lado y Google por otro. De hecho, esta compañía también aprieta del lado del software libre, donando código y financiando el trabajo de estudiantes universitarios en programas libres mediante el Google Summer of Code. Google distribuye StarOffice y financia el sueldo de programadores para su versión libre Openoffice.org.

Pero, además está Google Docs. La suite ofimática en línea del buscador incluye un procesador de textos, una hoja de cálculo, una base de datos y un programa de presentaciones. Igual que Microsoft Office (o que OpenOffice), pero desde cualquier navegador. Google Docs ya es compatible con las hojas de cálculo y los documentos de procesadores de texto de ambos tipos. Perfectamente integrados con Google Mail, cualquier documento que se reciba puede abrirse directamente y manipularse por más de una persona simultáneamente.

La edición colaborativa, algo que Microsoft empieza a incorporar ahora a sus aplicaciones, es una parte esencial del funcionamiento de Google Docs. Sus ventajas sólo se aprecian cuando se han usado. Poder hacer un presupuesto a medias con otra persona al otro lado del mundo o corregir un documento en tiempo real en vez de andar con transferencias para un lado y para otro es dar un paso adelante del que no hay vuelta atrás. Para quien necesita colaborar estrechamente con otros, el salto del procesador de texto a su versión colaborativa es como el paso de la máquina de escribir al ordenador.

La gran base instalada es otra ventaja para Microsoft, que ahora puede tornarse en desventaja. Mientras que Google sólo tiene que actualizar su código centralmente, y las nuevas funcionalidades estarán listas para todos los usuarios, Microsoft tiene que actualizar los programas instalados en las ordenadores de todos sus usuarios. Es mucho más fácil para Google incorporar compatibilidad con OOXML (y una vez esté funcionando, lo estará para todos usuarios) que para la propia Microsoft, que tendrá que mudar a sus usuarios desde versiones de programa compatibles con el formato de Office 97.

Dijo Santa Teresa de Jesús que «se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas». Sólo el tiempo dirá si el triunfo de Microsoft se torna en lágrimas.