Podrías perder la garantía por instalar Linux en tu ordenador

28 octubre 2014

Una costumbre en el mundo de los smartphones llega ahora a los ordenadores: limitar las posibilidades de los usuarios. Y es que, por instalar Linux en tu ordenador, podrías perder la garantía en la tienda.

No os alarméis, no es que los fabricantes hayan comenzado a incluir en las garantías la instalación de Linux como una condición que anula la misma. En realidad ha sido una gran cadena comercial de Reino Unido, Currys/PC World, la que está denegando la garantía a algunos usuarios que acuden con sus ordenadores a la tienda porque estos han tenido un fallo de hardware. De momento, no tenemos que preocuparnos en España, pues esto no nos va a afectar de manera inmediata, pero lo cierto es que sí podría ser crucial de cara al futuro, pues en el sector de los teléfonos inteligentes, por ejemplo, esta práctica es habitual. Rootear el smartphone, o cambiarle la ROM, el firmware, implica la pérdida de garantía por el fabricante. Si esto ocurriera en el caso de los ordenadores, instalar Linux, o incluso instalar otra versión de Windows, podría llevarnos a perder la garantía. Y el hecho de que un gran grupo británico ya actúe así, podría servir para que otros grandes comercios comiencen a aplicar las mismas condiciones de garantía a los ordenadores.

¿Tiene sentido?

Ahora bien, lo que nos deberíamos preguntar es si de verdad tiene sentido que esto ocurra así. Las condiciones de garantía de muchas compañías en el caso de los smartphones ni siquiera cumplen con la ley europea de garantías, pero es que en el caso de los ordenadores estaríamos hablando de algo todavía más extremo. Instalar un sistema operativo alternativo en un ordenador, es casi como instalar un programa o un juego, y no se pierde la garantía por esto último. Limitar eso es como limitar el usar el coche en carretera y permitir solo utilizarlo en una ciudad.

Por otro lado, se lleva el tema de las garantías demasiado lejos. Las garantías cubren supuestos fallos de fábrica que el producto pueda tener. El mayor problema llega con la dificultad para determinar lo que es un fallo de fábrica o lo que es un fallo generado por el propio usuario. Se critica la instalación de Linux porque da más posibilidades al usuario, entre ellas la de llevar el procesador a un nivel que pueda ser perjucidial para el mismo, pero el hecho de instalar Linux no quiere decir que en realidad se vaya a hacer. Es más, la inmensa mayoría de los usuarios no quieren estropear su ordenador, y que nadie se equivoque, un ordenador no se estropea solo por instalar Linux. El comercio, o el fabricante, en función de aquel al que acudamos para ejecutar la garantía, sería el responsable de demostrar que, en efecto, hemos utilizado el ordenador de una manera incorrecta. Si es necesario poner avisos en los componentes de los ordenadores para que sirvan como chivatos de un mal uso, que se haga, pero lo que no tiene sentido es demonizar el uso de Linux, y que ni usuarios ni fabricantes ni puntos de venta puedan defenderse. Sobre todo, teniendo en cuenta que, como ya hemos dicho, entre quienes utilizan la garantía de su ordenador por una incidencia, la mayoría sufre problemas de fábrica.

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