Portátiles de alta tecnología

La llegada de Centrino 2, Intel Atom y los discos SSD, entre otras innovaciones, está revitalizando todavía más un sector que ya de por sí posee una salud de hierro. Y pronto llegarán NVIDIA Tegra y AMD Fusion

Portátiles de alta tecnología

14 noviembre 2008

El lanzamiento hace ya un lustro de Carmel, la primera implementación de la plataforma Intel Centrino, supuso un revulsivo enorme que contribuyó de forma decisiva a situar al mercado de los ordenadores portátiles en la envidiable posición en la que se encuentra en la actualidad.

Las cifras hablan por sí mismas: ocho de cada diez equipos de cuantos se venden actualmente en nuestro país son portátiles. Para más enjundia, según un informe que nos ha suministrado HP, el 80% de esos PCs incorpora una pantalla de 15,4 pulgadas, entre el 12 y el 13% una solución de 17 pulgadas y el resto, en torno al 7%, dispositivos TFT de otros tamaños.

Estas cifras revelan con claridad que los equipos portátiles más demandados son, precisamente, los más asequibles, aquellos que por su peso y dimensiones son fácilmente transportables, pero que también pueden desempeñar con suficiencia la mayor parte de las tareas acometidas por los ordenadores de sobremesa.

La plataforma Centrino ha contribuido de forma decisiva al éxito de estas máquinas debido a que ha permitido incrementar notablemente su capacidad de proceso, que ahora es comparable a la de los PCs de sobremesa, a la par que ha popularizado la tecnología WiFi y ha reducido su consumo, peso y tamaño.

Por esta razón, resulta oportuno iniciar este reportaje analizando qué supone el lanzamiento de la que sin duda es la renovación más ambiciosa de la plataforma, conocida hasta no hace mucho por el nombre en clave Montevina.

Intel Centrino 2, un éxito seguro

Una de las características más llamativas de los microprocesadores Intel Core 2 Duo que conforman esta iteración de la plataforma consiste en que han sido fabricados empleando tecnología de integración de 45 nm. Esta importante mejora de las técnicas litográficas ha permitido a los ingenieros de Intel llevar a cabo varias modificaciones importantes en su microarquitectura con el objetivo, una vez más, de incrementar la productividad y reducir el consumo.

La frecuencia de reloj a la que trabaja el bus del sistema asciende en esta ocasión a 1.066 MHz, mientras que el consumo de los primeros chips comercializados por Intel oscila en torno a unos comedidos 35 vatios (más adelante aparecerán modelos diseñados para ofrecer un TDP de 25 vatios).

Por su parte, la familia de chipsets Cantiga destaca por la lógica gráfica que incorpora, cuya designación comercial es GMA X4500. El rendimiento de esta solución es superior al de su predecesora, con hecho, los responsables de Intel aseguran que triplica al del motor X3100.

Además, es compatible con DirectX 10 y ofrece soporte para conectores DisplayPort. No obstante, nuestras pruebas han dejado en evidencia esa afirmación de los representantes de Intel. A pesar de incrementar las prestaciones del GMA X3100 en un 20%, el nuevo motor gráfico implementado no resulta muy aconsejable para ejecutar apliacciones exigentes con la GPU.

En el ámbito de las comunicaciones inalámbricas, la principal aportación de esta revisión no es otra que la posibilidad de integrar una controladora WiMAX, una prestación muy atractiva que, desafortunadamente, en Europa no parece que vayamos a poder disfrutar a corto plazo.

¿Será la plataforma Fusion la baza definitiva de AMD?

Los responsables de la compañía de Sunnyvale son plenamente conscientes de que competir con las soluciones basadas en la microarquitectura Intel Core en materia de prestaciones es harto complicado.

Es más, uno de los argumentos que en su día esgrimieron para apoyar la adquisición de ATI fue la puesta a punto de una nueva generación de microprocesadores capaz de aunar la funcionalidad de una CPU y una GPU en un solo chip de alto rendimiento y coste comedido, una liga diferente a aquella en la que, por el momento, participa Intel (en el apartado titulado «Larrabee, Intel regresa al mundo gráfico» os ofrecemos información sobre uno de los desarrollos de próxima aparición más espectaculares de la firma de Santa Clara).

Desde entonces los responsables de AMD se han referido a este ingenio utilizando la marca Fusion, pero hasta hace un par de meses apenas han soltado prenda acerca de sus peculiaridades técnicas. Hasta el momento, sabemos que la primera implementación de esta plataforma ha sido bautizada con el nombre en código de Shrike, y que podría estar destinada a portátiles de dimensiones reducidas, probablemente incluso a netbooks (un segmento en el que competiría con los chips Atom de Intel).

Las primeras unidades estarán fabricadas utilizando litografía de 45 nm y su lógica gráfica derivará de la empleada en el chip RV710, por lo que incorporará un núcleo capaz de trabajar a una frecuencia que oscilará entre 600 y 800 MHz. La comunicación entre la lógica de la CPU y la GPU no se efectuará a través de un enlace HyperTransport, sino empleando un nuevo bus desarrollado por AMD conocido como Onion, y, a la par, una nueva interfaz de memoria de alto rendimiento a la que llaman Garlic.

Además, incorporará 40 unidades de procesamiento, será compatible con DirectX 10.1 y asistirá al proceso de descodificación de vídeo en alta definición. Aunque los responsables de AMD aún no han confirmado la fecha en que la compañía lanzará Fusion, es probable que los primeros equipos gobernados por este ingenio lleguen a las tiendas a mediados de 2009.

Atom: otra joya de Intel

Basados en una microarquitectura completamente nueva y diseñada específicamente para adaptarse como un guante a dispositivos de tamaño reducido, como UMPCs, MIDs y netbooks, los microprocesadores Atom destacan por su reducido consumo y por ofrecer una compatibilidad total con el juego de instrucciones de los chips Intel Core 2 Duo.

Hasta la fecha hemos tenido ocasión de analizar en nuestro Laboratorio varios netbooks gobernados por procesadores Intel Atom N270 a 1,6 GHz, y nuestras impresiones no pueden ser mejores. Y es que esta CPU puede mover sin problemas Windows Vista, incluso activando Aero, siempre y cuando esté acompañada por una cantidad de memoria principal holgada (basta 1 Gbyte, pero su rendimiento es muy superior con 2 Gbytes).

Lo que resulta evidente es que Atom es una pequeña maravilla capaz de aglutinar en menos de 25 milímetros cuadrados un despliegue de tecnología espectacular: 47 millones de transistores, fotolitografía de 45 nm, capacidad de procesar simultáneamente dos hilos de ejecución (threads), un consumo de energía que oscila en la horquilla 0,6-2,5 vatios, etc.

A nuestro juicio, y hasta que podamos diseccionar en nuestro Laboratorio alguna máquina equipada con Nano o bien lleguen al mercado Fusion de AMD y Tegra de NVIDIA, Atom es la mejor opción para nettops y netbooks, pues ofrece una relación rendimiento/vatio muy superior a la de los chips VIA C7 y Celeron M de la propia Intel.

Los discos en estado sólido se abren paso con firmeza

El lanzamiento del MacBook Air de Apple ha contribuido notablemente a incrementar la popularidad de los discos duros de estado sólido de alto rendimiento debido a que el modelo tope de gama está equipado con una unidad SSD de 64 Gbytes. Desde entonces, han pasado por nuestro Laboratorio algunos portátiles de alta gama e incluso varios netbooks dotados de unidades de estado sólido.

Estos discos duros aventajan drásticamente a las unidades de almacenamiento tradicionales gracias múltiples características. Entre ellas, sobresalen su reducido tiempo de respuesta, bajo consumo y nivel de disipación de calor, mínima emisión de ruido, ligereza y, sobre todo, superior fiabilidad (debido a que carecen de elementos mecánicos).

Sin embargo, adolecen de dos desventajas que también debemos tener presentes: en la actualidad su relación coste/Gbyte es mucho menos favorable que la de las unidades tradicionales y, además, adolecen de algunos problemas derivados de la sobrecarga de escritura.

Pero esta situación puede cambiar a corto plazo gracias a la entrada de Intel en este segmento de mercado. Y es que la compañía de Santa Clara ha lanzado recientemente dos discos SSD SATA con tecnología flash NAND de celda multinivel a los que han bautizado X18-M y X25-M.

Su rendimiento es, sobre el papel, fantástico: ofrecen una velocidad de lectura máxima de 250 Mbytes/s, una tasa de escritura de 70 Mbytes/s y una latencia de lectura de 85 microsegundos. Pero. lo más interesante es que los ingenieros de esta firma han materializado algunos avances muy importantes que incrementan aún más el atractivo de estas unidades, como la arquitectura paralela de 10 canales, un nuevo controlador y un eficaz algoritmo de gestión de memoria, que permiten paliar en gran medida los problemas derivados de la sobrecarga de escritura.

Aunque su precio es en la actualidad elevado (la unidad de 80 Gbytes cuesta 595 dólares), descenderá paulatinamente a medida que su penetración en el mercado se acentúe y los principales fabricantes inicien la producción masiva de unidades de estado sólido.

Los menos favorecidos

Los materiales utilizados en la fabricación del chasis de los PCs portátiles apenas han evolucionado a lo largo de los últimos años. Casi todos los fabricantes emplean plástico en las gamas baja y media, así como aluminio, fibra de carbono o magnesio en las soluciones tope de gama.

En el ámbito sonoro lo único reseñable es la incorporación de chips de audio con capacidad de procesamiento multicanal, aunque no es una innovación reciente. Los gráficos sí han salido mejor parados, pues tanto NVIDIA, como ATI e Intel depuran cada poco tiempo sus soluciones para portátiles. Y en lo que concierne al apartado multimedia cabe destacar una mayor integración de regrabadoras de Blu-ray Disc en los equipos de alta gama.

NVIDIA y VIA en su carrera por la parcela de netbooks

La excelente acogida que están teniendo los chips Intel Atom gracias a la popularidad que han adquirido los netbooks podría verse comprometida cuando VIA y NVIDIA lancen sus últimas soluciones, conocidas como Nano y Tegra, respectivamente.

La primera de ellas sucederá a los chips de la familia C7 y es una solución x86 superescalar de 64 bits cuya frecuencia de reloj oscilará entre 1 y 1,8 GHz. VIA empleará en su fabricación tecnología de integración de 65 nm, y su consumo fluctuará entre los 5 vatios del Nano ULV a 1 GHz y los 25 vatios del Nano a 1,8 GHz.

Además, incorporarán un bus del sistema que trabajará a 800 MHz (excepto el modelo a 1 GHz, que tendrá un FSB a 533 MHz), una caché L1 de 64 Kbytes, una L2 asociativa por conjuntos de 16 vías de 1 Mbyte y procesarán 3 instrucciones por ciclo de reloj. Sin duda, unas especificaciones a todas luces muy prometedoras.

Por otra parte, NVIDIA lanzará a finales de este año la serie Tegra 600, una familia de soluciones diseñada específicamente para gobernar MIDs, UMPCs y set-top boxes que aglutina la lógica de una CPU ARM11 y una unidad de procesamiento de A/V capaz de lidiar con vídeo H.264, VC-1 y WMV9 720p y 1.080p, así como con audio AAC, WMA, AMR y MP3.

Con Larrabee, Intel inicia su regreso al mundo gráfico

Hace más de una década Intel lanzó el que hasta la fecha es su último procesador gráfico dedicado, conocido como i740, una solución que entró en competencia directa con los productos que Matrox, NVIDIA, ATI y 3dfx ofrecían en esa época.

Ante semejante contienda, la compañía de Santa Clara no tardó en retirarse de este mercado para centrarse únicamente en la puesta a punto de soluciones gráficas de bajo coste integradas en sus chipsets. En la actualidad esta situación no ha cambiado, pero lo hará a finales de 2009 o principios de 2010.

Y es que los ingenieros de la compañía están poniendo a punto Larrabee, un procesador destinado, en principio, a ordenadores portátiles, que aglutina la funcionalidad de un procesador de propósito general y una GPU. La información que esta compañía ha desvelado hasta la fecha revela que se trata de un chip x86 dotado de un gran número de núcleos (hasta 48) y, por tanto, especialmente capaz a la hora lidiar con aplicaciones que se benefician de un elevado nivel de paralelismo.

Éste es el escenario habitual en las aplicaciones de índole gráfica, por lo que, al menos sobre el papel, su rendimiento será muy elevado. La arquitectura de cada núcleo será similar a la del Pentium original, pero contemplará la ejecución de instrucciones de 64 bits y procesamiento multi-hilo.

Además, cada uno de ellos incorporará una caché L2 de 256 Kbytes cuyo tamaño variará en función del número de núcleos del chip. Un último apunte: los juegos existentes podrán ejecutarse sobre Larrabee sin problemas debido a que este procesador gráfico trabajará sin dificultades sobre las APIs gráficas actuales.