Portátiles y ultraportátiles: más prestaciones bajo el brazo

Si con las posibilidades de un ordenador de bolsillo no tenemos suficiente, ya sea porque la pantalla es demasiado pequeña, porque la velocidad de proceso no es suficiente o necesitamos una buena capacidad de almacenamiento, la solución es llevarnos el portátil a todas partes

Portátiles y ultraportátiles: más prestaciones bajo el brazo

22 octubre 2007

Los ordenadores portátiles consiguen integrar en dispositivos de muy poco peso un ordenador con todas las ventajas del mobile computing (conectividad sin cables, posibilidad de usarlo en cualquier parte de forma autónoma) con la potencia de un equipo de sobremesa. Todo un esfuerzo de diseño y tecnología que, por otra parte, pagaremos en la factura.
Y es que este tipo de equipos han recorrido un largo camino desde aquel Osborne1, pionero de la informática móvil, que precisaba de una robusta asa para ser transportado de un sitio a otro y era más bien complicado hacer que funcionara apoyado sobre las rodillas, a menos de disponer de un par igualmente robustas. La tecnología ha permitido una integración extrema reduciendo el tamaño y el consumo de los componentes, pero conservando las prestaciones, por lo que el aspecto y las características de los ordenadores portátiles han cambiado radicalmente con el tiempo. Incluso desde hace unos años los mejores diseñadores se han interesado por este dispositivo para darle un aspecto no sólo funcional sino moderno y atractivo. Es más, se habla de que éstos podrían sustituir poco a poco a los de sobremesa, pero aún falta mucho tiempo para que eso ocurra.
Tipos de portátiles
Dentro del mundo de los ordenadores portátiles existen numerosas categorías que determinan sus funciones y otras características físicas, como el peso y el tamaño. En primer lugar, podríamos mencionar a los portables, los que en inglés se denomina desktop replacement o portátiles destinados a reemplazar al ordenador de sobremesa. Se trata de equipos con una pantalla grande (hasta 17 pulgadas) que equipan, en ocasiones, procesadores y otros componentes de ordenadores de sobremesa y que o bien no tienen batería o la autonomía de ésta es muy limitada. Son dispositivos voluminosos diseñados (como indica su nombre) para ocupar el sitio del PC de sobremesa. Como puede verse, no se adaptan precisamente al concepto de mobile computing. En el otro extremo, encontramos los ordenadores que más nos interesan, los ultraportátiles y los UMPC, equipos con pantallas de 7 a 12 pulgadas con un peso entre uno y dos kilos. Entre estas dos categorías se encuentra el grueso de la oferta de modelos de portátiles.
Además de los diseños tradicionales, con un teclado y una pantalla que se cierran el uno sobre el otro, dentro de la informática móvil conviene prestar atención a los denominados Tablet PC. Se trata de ordenadores con prestaciones de portátiles, pero que pueden utilizarse como un PDA, esto es, actuando con un señalador sobre la pantalla para introducir datos. De esta forma y al prescindir del teclado, podremos utilizar el ordenador sujetándolo con el brazo. La mayoría de los Tablet PC que se fabrican en la actualidad son ordenadores portátiles transformables, es decir, cuya pantalla rota y se puede colocar hacia afuera tapando el teclado. De esta forma, pueden funcionar también como ordenador portátil normal. Para ampliar la información sobre este tipo de equipos, ver el recuadro correspondiente.
Dentro de…
Como en todo ordenador, el corazón de un portátil es el procesador, un dispositivo que debe conseguir la máxima integración de componentes en el mínimo espacio y con el menor consumo posible. Los procesadores de portátiles actuales incluso disponen de sistemas que cuidan y controlan el consumo para aumentar la autonomía, ajustando la velocidad de funcionamiento y el comportamiento de los componentes para disminuir el gasto de energía. Y es que si el tamaño y el peso son aspectos fundamentales, el que las baterías duren lo suficiente también lo es. No sirve de nada un ordenador ligero y potente que no podamos usar más de dos horas sin tenerlo conectado a la corriente. Estaríamos eliminando todas las ventajas de la informática sin cables para buscar desesperadamente un enchufe de corriente.
En realidad, los procesadores para portátiles están integrados dentro de una arquitectura, de un conjunto de componentes, como la placa base que constituyen la plataforma que hace funcionar el ordenador. En el segmento de mercado de procesadores para portátiles, la competencia sigue estando en manos de dos fabricantes principalmente: Intel y AMD. Por parte de los primeros, los chips más utilizados son la serie Core Duo y Core. Basados en tecnología Centrino, ofrecen velocidades de reloj desde 1,6 GHz hasta 2,6 GHz. Ésta supone una serie de innovaciones técnicas aplicadas ya en anteriores generaciones de estos procesadores, como la aceleración gráfica, el ahorro de energía o las conexiones inalámbricas. El rival de esta familia de Intel son dos gamas de AMD, la denominada Sempron y la Turion 64. El segundo ofrece tecnología de doble núcleo y sistema HyperTransport. Ambos utilizan los sistemas de ahorro de energía PowerNow de AMD, además de funciones integradas como la de antivirus o los sistemas de aceleración para la reproducción de contenidos multimedia.
Además de los contendientes habituales, también encontramos portátiles que utilizan otros procesadores, como los VIA o PowerPC. En cualquier caso, al analizar la potencia que puede ofrecer un equipo de los que nos ocupan no sólo hay que fijarse en el procesador, sino en otros elementos, como la placa base o la tarjeta de vídeo, la memoria y el disco duro. Si lo que buscamos es prestaciones, lo mejor es acudir a los resultados de los bancos de pruebas que se realizan en laboratorios, como el de PC Actual. La combinación de componentes distintos puede cambiar la rapidez de funcionamiento de dos ordenadores que tengan idéntico procesador.
La pantalla: tarjeta de presentación
El uso de los ordenadores portátiles ha sufrido una evolución paralela al aumento de sus prestaciones. Si al principio sólo podíamos encomendar a estos PC tareas de productividad sencillas, como la escritura de textos, ahora estos equipos se han convertido en dispositivos altamente versátiles, en los que podemos desde navegar por Internet hasta ver una película. Esta evolución también ha llegado a su pantalla. Si antes nos bastaba con un pequeño monitor monocromo, ahora, la posibilidad de disfrutar de películas y juegos o navegar por la Red a alta resolución exige que este componente pueda ofrecer una resolución y calidad más altas y un tamaño de visualización aceptable.
De hecho, como hemos visto, los portátiles hoy en día disponen de pantallas de hasta 17 pulgadas e incluso pueden elegirse modelos especialmente pensados para la reproducción de películas que ofrecen panorámicas. Hay que tener en cuenta que, a mayor tamaño y calidad de la pantalla, el consumo también se verá afectado, con lo que si, en nuestro caso, prima el disponer del sistema encendido durante largos períodos de tiempo es posible que tengamos que renunciar a ciertas características de la misma.
En definitiva, se puede decir que la pantalla marcará la diferencia entre un portátil pensado para la productividad, con una más pequeña y sencilla, pero con mayor autonomía, u otro centrado en el diseño multimedia y el entretenimiento, que dispondrá de un monitor de mayor calidad y tamaño, pero menor duración de la batería.
Energía interior
Precisamente, la batería ha marcado, junto con los procesadores, la segunda revolución en el mundo de los ordenadores portátiles. La sustitución de las tradicionales de NIMh por las más modernas de Ión de Litio o de polímero de Litio ha supuesto un gran avance no sólo en lo que respecta a la autonomía sino también al funcionamiento y el peso de los equipos. Las prestaciones de estas nuevas baterías consiguen que, con un uso normal, un portátil pueda funcionar sin recarga una jornada laboral completa. Pero, además, todo ello reduciendo considerablemente el tamaño y el peso de las baterías frente a las originales.
Otra de las ventajas es la eliminación del denominado efecto memoria, por el que, anteriormente, era necesario descargar por completo la batería del dispositivo para que la siguiente recarga también fuera completa. El avance en la tecnología de las baterías y en los sistemas de ahorro de energía, tanto en la parte del hardware como en la del sistema operativo, permite que podamos dejar en reposo el PC en cualquier momento con un consumo de energía mínimo y retomar el trabajo en el punto en el que lo habíamos dejado. Incluso, si la batería se agota, el sistema es capaz de recuperar el momento en el que hemos suspendido el portátil una vez reciba energía de nuevo.
Conectividad y almacenamiento
Como en todas las demás categorías de mobile computing, la conectividad ocupa un lugar muy destacado en los ordenadores portátiles. Por un lado, los avances en tecnologías inalámbricas se suelen encontrar incorporados en prácticamente todos los modelos actuales. Tanto WiFi como Bluetooth han pasado a ser habituales en las especificaciones de estos dispositivos. Por otro lado, y dado que los portátiles sí que se encuentran a menudo siendo utilizados sobre una mesa, las conexiones por cable también cobran importancia. Es habitual que un portátil disponga de conexión a red local Ethernet, puertos USB 2.0, FireWire (sobre todo en aquellos modelos destinados a aplicaciones audiovisuales, como la edición de vídeo) y salida de vídeo tanto para monitor como para televisor. Además, ofrecen ranuras PCMCIA que posibilitan la expansión de las características del ordenador, mucho más limitada que la que puede ofrecer un equipo de sobremesa.
En el apartado del almacenamiento, también los técnicos han tenido que intervenir para conseguir una miniaturización que, en este caso, ha tenido que ser mecánica. Los discos duros de los portátiles tienen un tamaño de 2,5 y hasta 1,8 pulgadas, para ocupar el mínimo espacio dentro del portátil. Además, se ha limitado el ruido mecánico y el calor emitido por los discos. Estas maravillas tecnológicas pueden llegar a ofrecer hasta 320 Gbytes en un espacio realmente mínimo. El resto de los sistemas de almacenamiento suelen encomendarse a una grabadora de DVD dual (que según el diseño del equipo puede ser externa) y una ranura para tarjetas de memoria en estado sólido. Existen modelos que aún no han visto la luz en el mercado que sustituyen el disco duro tradicional por memoria Flash. Muchos fabricantes han apuntado que ese puede ser el siguiente e importante paso en el diseño de los ordenadores portátiles. Un adelanto que significará una considerable reducción en tamaño y en disipación de calor frente a los modelos actuales de características similares.
¿Qué portátil necesito?
La oferta de ordenadores sin cables y el rango de prestaciones y precio es tan amplia que resulta difícil saber por qué opción decantarse. En la actualidad, incluso pueden competir en coste con algunos sistemas de sobremesa, pero siempre hay que tener en cuenta las necesidades y prestaciones. Una de las características a la que renunciamos casi por completo al adquirir un portátil es a la actualización de componentes internos. En un sobremesa, podemos sustituir la tarjeta gráfica, ampliar la memoria, instalar discos duros de mayor capacidad... Mientras que, en un portátil, esto es posible, pero es mucho más complejo y costoso. Por ello, es conveniente elegir una configuración para nuestro equipo que cubra nuestras necesidades desde el principio y decidir si necesitamos grabadora de DVD, un disco duro de alta capacidad, sintonizadora de televisión, tarjeta gráfica con una buena aceleración 3D, etc.
El uso que vayamos a dar al portátil determina incluso la elección del sistema operativo. Podemos escoger entre Windows Vista o Windows Media Center, si va a estar orientado sobre todo a la reproducción de archivos multimedia.
Otro aspecto importante a tener en cuenta a la hora de elegirlo es la ergonomía. Sencillamente, de ella dependerá lo cómodo que va a resultarnos utilizar el ordenador. Para valorar esta característica, es fundamental que podamos probarle en condiciones parecidas a las que vamos a encontrar cuando lo usemos. Tendremos que prestar especial atención al funcionamiento del teclado y el ratón integrado, pues son los elementos que más vamos a utilizar. En cualquier caso, siempre es conveniente llevar con nuestro portátil un ratón para cuando trabajemos con él sobre una mesa.
Un portátil es un instrumento de trabajo y ocio muy útil, pero tenemos que tener cuidado en su elección para que no se convierta en un juguete caro al que no vamos a dar uso.
¿Un portátil por menos de 100 euros?
Parece que pronto va a ser una realidad, un grupo de empresas, bajo el impulso del MIT Media Lab y con Nicholas Negroponte a la cabeza, propusieron la fabricación de un ordenador portátil sencillo, pero con todos los elementos necesarios de conectividad y recursos a un precio muy bajo con el objetivo de venderlo a países en vías de desarrollo tecnológico y conseguir un acceso a la informática y a Internet para sectores de la población menos favorecidos. El proyecto recibió el apoyo de empresas como Google y Red Hat y se denominó OLPC (One Laptop Per Child, un portátil para cada niño). El objetivo, ahora, está más orientado a la educación y, en ese sentido, se ha integrado, además del acceso a Internet, diverso software educativo. Aunque la idea inicial era que el precio fuera de 100 dólares, en realidad el ordenador costará 175 dólares y se venderá sólo a gobiernos en cantidades mínimas de un millón de unidades.
Una tabla por ordenador
El concepto del Tablet PC es el de reducir las funciones de un ordenador a una tabla, en este caso la pantalla. Ésta sirve como sistema de entrada de datos para escribir sobre ella a través de un programa de reconocimiento de caracteres que reconozca nuestra escritura. Estos equipos precisan de un sistema operativo adaptado en el que la entrada de datos funcione como hemos apuntado y el ratón pueda ser controlado por el apuntador. Microsoft dispone de un sistema operativo para Tablet PC, el llamado Windows XP Tablet PC Edition.
Los fabricantes, por su parte, han optado últimamente por un diseño que permite transformar un ordenador portátil en Tablet PC, haciendo que la pantalla se coloque sobre el teclado y cerrando así el dispositivo para que pueda ser usado sin necesidad de apoyarlo. Las ventajas de este tipo de ordenadores se presentan sobre todo en ciertas profesiones y aplicaciones verticales. En hospitales, gestión de almacenes, realización de bocetos o para ser utilizado como pizarra electrónica, entre otros. La posibilidad de disponer de un PC en cualquier situación con una superficie grande para realizar apuntes o dibujos hace que en algunos usos sean preferibles a los portátiles y a los PDA. Sin embargo, esta libertad de movimientos tiene un coste de diseño, y los Tablet PC suelen tener un precio bastante más elevado que su contrapartida como ordenador portátil con similares características técnicas.