AMD presenta Puma, la gran promesa

Con una cuota de mercado mundial del 13% a finales del 2007 en portátiles, y pese a ser el segmento que más ha crecido en los últimos años, al rival de Intel todavía se le resiste y sus familias de procesadores no terminan de triunfar

AMD presenta Puma, la gran promesa

21 noviembre 2008

Por ello, se esperaba desde hace largo tiempo a Puma, una plataforma que prometía mucho. Y no tanto por incorporar un procesador totalmente revolucionario, sino por unificar en una misma solución comunicación inalámbrica de calidad, una CPU dotada de buenas prestaciones y, sobre todo, un sistema gráfico de alto rendimiento en 3D.

 

Hasta la fecha, los motores gráficos integrados en los chipsets de portátil, fundamentalmente los de Intel, ofrecían un rendimiento pobre o nulo fuera del uso ofimático o la navegación por Internet. Por ello, los fabricantes de portátiles que quisieran crear una máquina potente en este aspecto, debían de recurrir a GPUs dedicadas que elevaban el coste, el tamaño, el peso y, fundamentalmente, el consumo global del portátil.

 

Grandes mejoras en el procesador

El alma de los portátiles con la nueva plataforma de AMD será el procesador Turion 64 X2 Ultra, fabricado con tecnología de 65 nanómetros, doble núcleo y 2 Mbyte de cache L2. Estos micros están basados en la arquitectura K8 o Griffin de AMD, dotada de dos núcleos y ya vieja conocida en microprocesadores como los Athlon X2 Dual-Core o el anterior Turion 64 X2.

 

Sin embargo, el nuevo procesador ha recibido mejoras profundas. La más importante sin duda es la incorporación de tres planos de voltaje independientes. Los dos primeros gestionan la energía suministrada a cada uno de los núcleos del procesador, mientras que el tercero se encarga de gestionar el controlador de memoria y del nuevo bus HyperTransport 3.0 para comunicar el procesador con el resto de la placa base.

 

Así, es posible regular de forma extremadamente precisa la energía: si no se requiere la máxima potencia, por ejemplo, se puede desconectar un núcleo y reducir a la mitad el controlador de memoria. Igualmente, en caso de inactividad total, incluso se puede forzar la desconexión con el bus HyperTransport 3.0 para reducir el consumo al mínimo.

 

Respecto a las prestaciones, las velocidades iniciales de reloj se fijan en 2,1 (ZM-80), 2,2 (ZM-82) y 2,4 GHz (ZM-86). Los consumos, por su parte son de 32, 35 y 35 vatios, cifras similares a las de los procesadores de Intel en sus modelos más rápidos.

 

¡Dos gráficas en un portátil!

Ahora bien, el punto de inflexión de Puma reside en la integración del chipset AMD 780G, que cuenta en su interior con una GPU ATI Radeon HD 3200. A pesar de ser un chip gráfico de nivel de entrada en el mundo de los ordenadores de sobremesa, en el ámbito de los portátiles representa un salto impresionante: entre tres y cuatro veces más rápido que los clásicos motores gráficos integrados por Intel durante los últimos años, como el GMAX3100 integrado en los Centrino antes que Montevina, y con soporte para DirectX10 como el resto de la gama actual de ATI.

 

Pero las novedades en el ámbito de los gráficos no terminan aquí. Así, contamos con la tecnología ATI Hybrid CrossFireX, que permite a los fabricantes añadir un chip gráfico ATI Radeon dedicado para, sumado a la potencia del integrado, elevar así las prestaciones del integrado dentro del chipset 780G.

 

Más concretamente, podremos encontrar GPUs como las ATI Radeon HD 3470, 3670 y 3870, cada una multiplicando por dos las prestaciones del inmediatamente anterior. Lo bueno es que esta tecnología, salvo que decidamos lo contrario, se desactivará automáticamente al funcionar sólo con la batería, ayudando, de esta manera, a preservar la autonomía el máximo tiempo posible.

 

Por último, también se ha desarrollado una innovadora solución a la que aún no hemos podido poner la mano encima: ATI XPG (External Graphics Solution). Básicamente, consiste en instalar un sistema gráfico externo en nuestro portátil que, cuando estemos conectados a la corriente en casa, nos brinde las máximas prestaciones en 3D.

 

Por los primeros comentarios de la gente de la propia AMD, será una solución ideal para equipos ultraportátiles, donde contar con un chip dedicado con ATI Hybrid CrossFireX dentro del propio equipo resulta complejo por las reducidas dimensiones de estas máquinas.

 

El apartado inalámbrico

Éste es el punto donde AMD deja libertad casi total a los fabricantes de equipos. Así, ha llegado acuerdos con empresas como Atheros, Broadcom, Marvell o Ralink, entre otros, para certificar sus chips inalámbricos en su solución. De esta forma, cada fabricante puede elegir el chip WiFi o WiMax que más se adapte a sus gustos, preferencias o necesidades.

 

Esta visión es justo la opuesta al Centrino de Intel, donde los chips inalámbricos que se integran son de la propia Intel. Los defensores de la solución de Intel argumentan que la validación de la plataforma es más fácil y segura, al tiempo que es más sencilla la distribución de controladores y soporte del sistema operativo.

 

AMD, por su parte, deja claro que, gracias a su planteamiento, deja libertad total al fabricante para optar por el mejor chip para sus equipos y al cliente la libertad de elegir un modelo con uno u otro tipo de chip. A la hora de la verdad, pocos compradores se fijarán en la marca del chip inalámbrico y sus especificaciones, sin embargo, ahí esta la opción.

 

Resultados de las pruebas en laboratorio

Para nuestras pruebas, logramos hacernos con dos máquinas de diferente orientación y fabricante. Por una parte, conseguimos un Acer Aspire 5530, un equipo que en el momento de escribir estas líneas aún no tenía 100% cerrada su configuración en el mercado (probablemente integre 4 Gbytes de RAM, y quizá un modelo de procesador diferente), y un Asus M51T que en España aún no ha comenzado su comercialización.

 

En cualquier caso, ambas máquinas montaban idéntico procesador, el Turion 64 X2 Ultra ZM-82 a 2,2 GHz, un modelo que se sitúa en el medio de la gama y que es una de los más equilibrados por precio y prestaciones. En ambos, también encontramos el chipset 780G con su motor gráfico integrado, así como un chip gráfico dedicado integrado gracias a la tecnología ATI Hybrid CrossFireX, sobre la que ya hemos hablado.

 

Como podréis ver en la tabla de características (ver PDF adjunto), en el Acer se ha optado por una ATI Radeon HD 3470, mientras que el Asus cuenta con una Radeon HD 3650, en los dos casos dotados de la misma cantidad de memoria de vídeo, y con la tecnología HyperMemory, gracias a la cual la gráfica puede «robar» parte de la RAM del sistema en caso necesario para desempeñar sus tareas.

 

Como nota curiosa diremos que ambas máquinas integraban la unidad Blu-Ray, todo un detalle para poder aprovechar esta plataforma reproduciendo películas de alta definición, uno de los puntos fuertes en los que insiste AMD.

 

Cifras sorprendentes

Bien, como podéis ver en las gráficas adjuntas, hemos comparado las dos primeras máquinas en llegar a nuestras manos con Puma, con dos equipos analizados en el pasado (Packard Belll y MSI) y gobernados por procesadores Turion 64 X2 de velocidades de reloj muy cercanas.

 

Lo que se observa, sin duda, es que la nueva plataforma supone un avance en prestaciones respecto a los equipos hasta ahora disponibles. Máxime si tenemos en cuenta que, a diferencia del modelo de Packard Bell, el MSI ya contaba con un motor gráfico dedicado de prestaciones bastante destacadas para tratarse de un portátil.

 

En las pruebas de PCMark Vantage podemos observar cómo los nuevos Puma obtienen resultados globalmente más altos que sus predecesores, prinicpalmente el Asus, gracias a su gráfica más potente.

 

Ahora bien, quizá lo más llamativo sean las cifras de 3DMark 06, donde podéis ver los resultados de cada máquina centrándonos exclusivamente en el apartado gráfico. Debido a que ambos contaban con el sistema Hybrid CrossFireX, hemos procedido a pasar las pruebas con y sin conexión a la corriente, de manera que hemos obtenido los resultados de sumar los dos motores gráficos o de sólo usar el integrado en el chipset, y aquí vienen las sorpresas.

 

Lo primero que vemos es que un equipo como el Asus, con un precio objetivo por debajo de los 1.000 euros, ofrece unos resultados gráficos sorprendentes que, hoy por hoy, muchos equipos de sobremesa no son capaces de entregar. De hecho, repasando nuestra base de datos, comprobamos que son las cifras más altas que nunca hemos logrado en un portátil en el apartado gráfico, lo que nos da una idea de a qué nos enfrentamos: potencia suficiente para jugar a los últimos títulos, y potencia gráfica suficiente para las aplicaciones más exigentes en este aspecto.

 

Lo que sí observamos es una bajada drástica de las prestaciones al desconectar la corriente, algo lógico. Aun así, el motor gráfico ATI Radeon HD 3200 integrado en el chipset 780G ofrece resultados que triplican los obtenidos por los motores integrados de Intel, e incluso se igualan o superan a los chips gráficos de empresas como Nvidia que hemos visto hasta la fecha integrados en los portátiles.

 

Ahorro de energía y disipación

Y todo ello a cambio de reducir el consumo energético. En el caso concreto del Asus, además de contar con una versión de los controladores de ATI capaz de conmutar manualmente entre el motor gráfico integrado o la combinación de ambos, pudimos medir su autonomía con el Battery Eater Pro: nada menos que 104 minutos, una cifra destacada para esta prueba que es realmente exigente con el equipo, y que dilapida la energía al desactivar cualquier ahorro de energía y someter a las CPU y GPU a un trabajo permanente hasta el agotamiento de la carga.

 

Respecto a la disipación de calor, tenemos opiniones encontradas. Siempre teniendo en cuenta que existen grandes diferencias de unos fabricantes a otros por el diseño elegido por cada uno, hemos observado un calentamiento medio inferior, pero, en zonas concretas, realmente elevado.

 

El hecho de integrar y exprimir dos motores gráficos, situados muy cerca del procesador, hace que en el Asus llegásemos a medir 48ºC en un mismo punto de su parte inferior, cifra que en el Acer alcanzó los 51ºC. Como siempre, estas medidas fueron tomadas tras dos horas de trabajo intensivo, por lo que en la práctica probablemente no llegarán a tanto. Aun así, ahí están, y se encuentran en línea con las que hemos podido medir en el pasado en otros equipos con AMD o Intel dotados de gráficos dedicados.