El principio del arco iris

Aprovechamos estos meses vacacionales para recopilar las contribuciones a PCA de uno de los indiscutibles amos de la blogosfera hispana: con ustedes, la dosis diaria de Javier Candeira, uno de los principales artífices de Barrapunto

El principio del arco iris

7 septiembre 2008

LÓGICA DISCRETA (#201, NOV2007)

Según el mito bíblico, el arco iris es el símbolo de la alianza entre Dios y los hombres tras el diluvio. El fin de las guerras del copyright también se está saldando con un arco iris, el del título del nuevo disco de Radiohead. Este grupo, Trent Reznor, Prince, Bowie y tantos otros anuncian que no habrá más intermediarios

Esta es la historia de dos discos. El primero da comienzo a una nueva era. Te lo puedes descargar de la Red, directamente de la página del grupo, pagando lo que tú quieras. No tiene protección anticopia, las canciones son ficheros digitales tan buenos como los que se puede hacer uno mismo en casa con el CD comprado en la tienda. Excepto que, en este caso, también puedes comprárselo directamente al grupo, en CD o en vinilo. Sin que te llamen ladrón ni pirata: el grupo está del lado de su público. Tanto confía en su público que el precio de la descarga digital es «lo que tú quieras». Son Radiohead y su In Rainbows.

El segundo es un disco de remezclas, el último de una etapa caracterizada por un modelo en decadencia. Su autor, Trent Reznor, llevaba ya tiempo animando a su público en los conciertos a que se bajara la música de Internet, indignado por los abusos de su discográfica. Recientemente, había estado en Australia y había podido comprobar cómo su disco Year Zero era más caro que el de otros artistas. Se trata de un disco con una portada especial, cuyo coste, 8 céntimos más por copia, había financiado el propio Reznor. Y los fans de Reznor son, desde su etapa en Nine Inch Nails, famosos por su fidelidad a prueba de bombas.

La explicación de la discográfica a la diferencia de precios es para no perdérsela: «Sabemos que tienes un público que va a comprar lo que saquemos, así que podemos cobrarles más. Es el pop lo que tenemos que rebajar para que la gente lo compre. Los fans de verdad están dispuestos a pagar lo que sea». Podéis imaginaros la reacción de Reznor. Una pista: empieza por «fuck», y termina por «you».

Sin embargo, los «chupasangres» de la discográfica tenían razón en una cosa, y se equivocaban en otra. Los fans de verdad pagarán el precio que sea, y los que no son muy muy fans pagarán lo que les de la gana. Ese es el modelo de Radiohead. El disco físico, una caja con dos vinilos y dos CD extendidos, además de pósters y otras fruslerías, cuesta 60 euros. Como lo hacen ellos mismos, y se hace sobre pedido, todo el beneficio es para ellos. De las descargas tendrá que ocuparse alguien, pero será según pida Radiohead.

En la larga historia de la humanidad la música siempre ha estado presente, pero el negocio de la grabación musical es apenas un suspiro de un centenar de años. Las tradiciones de la música grabada son accidentales, obligadas por los requisitos físicos de las tecnologías de grabación y distribución. En el mundo actual no tiene sentido tener intermediarios, sino proveedores. La discográfica debería tener con el músico la misma relación que el dueño del local donde actúa: los Rolling Stones alquilan el Calderón sin que el Atlético de Madrid se convierta en dueño ni de ellos ni en señor de su música. ¿Por qué habría de ser distinto con las editoriales de discos?

Algunos dicen que el nuevo papel de las discográficas será el de hacer promoción de sus músicos y buscar nuevos talentos. Dudoso. Radiohead o Reznor pueden escoger y encumbrar a sus propios teloneros. ¿Y de quién te fías más si te vas a gastar la pasta en la entrada de un concierto, de un anónimo encargado de artistas y repertorio de una discográfica o de tu músico favorito? ¿A quién prefieres pagar, al que te llama pirata mientras intenta sacarte la mayor cantidad posible de pasta y se la escatima a los músicos, o al propio músico?