Comparativa

Probamos los compresores más destacados

A pesar de que la Nube va ofreciéndonos cada vez más recursos para trabajar con ficheros, el empaquetado y la compresión de archivos sigue siendo una de las tareas que con mayor frecuencia realizamos

Sergi Puertas

Compresión intro

7 octubre 2011

A pesar de que la Nube va ofreciéndonos cada vez más recursos para trabajar con ficheros sin necesidad de procesarlos previamente, el empaquetado y la compresión de archivos sigue siendo una de las tareas que con mayor frecuencia realizamos antes de enviarlos por cualquier red o distribuirlos.

Desde la era de las BBS y los disquetes de 3,5 pulgadas, empaquetar un conjunto de ficheros en un solo archivo aplicándole compresión para ahorrar ancho de banda y espacio en disco viene siendo una tarea habitual entre la inmensa mayoría de los usuarios.

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Las tasas de compresión que ofrece el formato KGB son francamente buenas

La compresión sin pérdida, que es la que nos ocupa en la presente comparativa, permite efectivamente reducir –a menudo drásticamente– el tamaño de los datos sin perjuicio de estos, de tal modo que la información original permanece íntegra. A cambio, una vez que los datos hayan quedado comprimidos, el usuario que los reciba, o nosotros mismos cuando deseemos acceder a ellos más adelante, deberá efectuar una descompresión empleando el software que se utilizó para el empaquetado u otro compatible.

La instalación de la aplicación únicamente puede omitirse en el caso de que aquel que le aplicó la compresión al paquete haya optado por crear un archivo autoextraíble, es decir, un fichero con extensión EXE que bastará con ejecutar para que los contenidos originales se vuelquen en la carpeta de destino. La excepción la constituye ZIP, y es que los procesos aquí descritos se han vuelto tan habituales que las versiones recientes de Windows permiten abrir archivos codificados con el formato ZIP sin necesidad agregar software adicional.

Archivos multimedia

A esta tecnología cabe contraponer los algoritmos de compresión interna con pérdida, que son los que emplean ficheros multimedia codificados en formatos como PDF, MPG o WMA. En este segundo caso, aunque podamos abrir y reproducir de manera transparente los ficheros procesados sin que a menudo se aprecien diferencias sustanciales, los archivos han sufrido modificaciones irreversibles.

En consecuencia, la calidad que ofrecen es objetivamente menor aunque los cambios puedan no resultar obvios para nuestra vista ni para nuestros oídos. Solo algunos formatos muy determinados –como las imágenes TIFF, que pueden incluir compresión interna en LWZ o ZIP, o el audio en formato FLAC– mantienen el nivel de calidad original empleando algoritmos de compresión interna sin pérdida y disfrutando al mismo tiempo de la ventaja de poder ser visualizados o escuchados sin someterlos a descompresión.

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Además de permitirnos trabajar con un amplio abanico de formatos, PowerArchiver integra grabadora de discos y cliente FTP, entre otras funcionalidades

Cualquiera que sea el caso, no obstante, puesto que todos estos archivos han sido ya previamente comprimidos utilizando algoritmos específicos para imágenes, audio o vídeo, las capacidades de los compresores comunes para seguir haciendo menguar su tamaño resultan mucho más limitadas, como puede comprobarse en los datos y en los gráficos adjuntos.

Formatos poco habituales

En nuestras tablas comparativas (Ver PDFadjunto), hemos tratado de dar un repaso a los formatos que cuentan con mayor difusión, a las aplicaciones imprescindibles para generarlos y a aquellas que sin poseer un formato nativo son capaces de trabajar con un gran elenco de extensiones, al menos lo suficientemente amplio como para ocupar un lugar destacado. A la hora de descomprimir ficheros, como se verá a continuación, la oferta es muy amplia.

No obstante, existen situaciones específicas en los que deberemos recurrir a una aplicación concreta. Es el caso de los ficheros en formato SIT, que representó uno de los estándares entre los usuarios de Apple Macintosh antes de que los paquetes .dmg se convirtieran en estándar. Si te topas con uno de ellos y deseas extraer sus contenidos, será necesario que descargues e instales Free StuffIt Expanter. Si además necesitas generar archivos en SIT, no te quedará otra opción que adquirir SuffIt, que en el momento presente cuesta 21,19 euros.

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Dado que el formato ZIPX cuenta con escasa difusión, durante la instalación de WinZip se nos brinda la oportunidad de elegir ZIP como opción predeterminada y mantener así la compatibilidad con lo anterior

Por otra parte, en esta ocasión hemos decidido darle una oportunidad al formato KGB e incluirlo en nuestro análisis pese a que por ahora solo puede gestionarse desde la aplicación asociada. Aunque su lanzamiento data de 2006, ha ido ganando en popularidad y ya no es tan infrecuente encontrar en la red paquetes que lo utilizan. Los resultados a la vista están, y los comentaremos en nuestro apartado de conclusiones.

Imágenes de disco

Otro formato poco frecuente que ha ido adquiriendo cierta difusión a lo largo de los últimos años es el DDA, que se genera y se descomprime empleando Power­ISO. En este caso, se trata de un formato específico para crear imágenes de disco a partir de un conjunto de ficheros.

Los usuarios de aplicaciones como Daemon Tools o Alcohol 120% sin duda estarán familiarizados con las imágenes en formato ISO que pueden generarse y procesarse mediante algunos de los compresores incluidos en esta comparativa. Una vez hemos obtenido la imagen de disco, basta con utilizar cualquiera de los dos programas mencionados para simular una unidad virtual en la que el fichero se comportará como si fuera un disco físico.

Las imágenes DDA (Direct Access Archive) comparten esta filosofía de trabajo con el aliciente añadido de que permiten implementar a la imagen niveles de compresión razonablemente elevados. Otras ventajas de este formato frente a las tradicionales imágenes ISO es que gracias a él podemos proteger los archivos habilitando contraseñas, y fraccionar un solo paquete en diversos volúmenes. PowerISO se ofrece en régimen shareware y, aunque permite trabajar a nivel básico, posee determinadas limitaciones. Estas pueden eliminarse mediante un registro que cuesta 21,13 euros.

Nuestras pruebas

Con objeto de valorar las capacidades de compresión de los formatos elegidos, hemos creado diversos archivos comprimidos que a continuación hemos descomprimido. Pese a que los gráficos (Ver PDFadjunto) reflejan la capacidad para reducir el tamaño de la información de los diversos algoritmos, en todas las operaciones hemos cronometrado también el tiempo empleado.

En aquellos procesos en los que resultaba imprescindible emplear una aplicación específica para comprimir o descomprimir en un formato concreto –como es el caso de WinAce para generar ficheros ACE o WinRAR para crear archivos RAR–, no nos ha quedado más remedio que usarla. En el resto de los casos, con ánimo de unificar las condiciones y, en la medida de lo posible, obtener resultados fidedignos, hemos utilizado PeaZip.

Los análisis han sido realizados en un ordenador equipado con un procesador Dual Core a 2,6 GHz y 4 Gbytes de RAM ejecutando Windows Vista. Los niveles de compresión empleados han sido los que las aplicaciones incluían por defecto.

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Puesto que los compresores trabajan de manera distinta dependiendo del tipo de datos que procesan, hemos creado cuatro carpetas distintas. La primera comprende un conjunto de documentos de Microsoft Office (ficheros de texto, hojas de cálculo y presentaciones de PowerPoint). La segunda, ficheros de aplicación tomados al azar de nuestra carpeta Archivos de programa: ejecutables, librerías DLL, etcétera.

En la tercera, hemos depositado material multimedia sin comprimir, es decir, ficheros que no gozaban de compresión con pérdida ni de compresión interna sin pérdida. La cuarta carpeta, por último, contiene archivos MP3, MPEG y material en otros formatos de imagen y sonido que gozaban de antemano de algún tipo de compresión.

Tabla Pruebas Compresión

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