Especial

Probamos los primeros microprocesadores Intel Ivy Bridge

La arquitectura Core ha mejorado con cada generación, y por fin llegan los procesadores Ivy Bridge, que prometen más eficacia, menos consumo y mejores gráficos. Vamos a verlo en la práctica

Manuel Arenas

Microprocesadores Intel Ivy Bridge

29 junio 2012

El mayor avance de Intel con este cambio de tecnología de fabricación del silicio es la introducción de nuevos transistores con una estructura que deja de ser plana para pasar a ser volumétrica.

Los transistores 3D Tri-Gate (no es que antes fuesen planos en sentido estricto) permiten reducir las fugas de corriente, así como incrementar el caudal de electrones que pasan a través de las interconexiones sin que ello suponga forzar la estructura electrónica del silicio. Con ello, se consigue un ancho de puerta acorde con la tecnología de 22 nm, al mismo tiempo que se minimizan los efectos colaterales negativos asociados a una reducción en el tamaño de los transistores que antes empleaban tecnología de 32 nm. El resultado es que, a igualdad de rendimiento, los procesadores Ivy Bridge consumen menos energía, o, a igual consumo, el rendimiento es mayor.

Además de estas innovaciones, Intel también ha introducido mejoras en la lógica dentro del procesador; especialmente en los apartados de gestión de la energía y rendimiento gráfico. Hay que recordar que Ivy Bridge parte de la arquitectura Sandy Bridge con gráficos integrados en la CPU y con una ingeniosa organización que permite compartir datos entre los núcleos para procesamiento general y la lógica de los gráficos. Es una estructura en anillo (ring bus) muy eficiente, que permite implementar tecnologías como Quick­Sync para la recodificación de vídeo con resultados espectaculares. A nivel gráfico también se introduce compatibilidad con DirectX 11, así como conexiones independientes para hasta tres monitores, con HDMI 1.4 y audio mejorado.

Otra característica a tener en cuenta es la controladora de memoria integrada de doble canal, compatible con tecnología DDR3 hasta 1.600 MHz, aunque se pueden aplicar perfiles de overclocking para aprovechar memorias más veloces. También es esencial la tecnología Turbo Boost, capaz de aumentar la velocidad de reloj y el voltaje de forma dinámica siempre que haya margen termodinámico para realizar estas modificaciones.

No solo el procesador

Intel acostumbra a hacer mejoras en la plataforma, además de en el procesador. Estas mejoras entran dentro de la responsabilidad del chipset, que con nombre en clave Panther Point aglutina un buen número de funcionalidades y características nuevas o evolución de las ya presentes en Sandy Bridge. Por ejemplo, ya es posible tener USB 3.0 nativo en el chipset. Así como PCI-E Gen 3.0, que aumenta el ancho de banda en las líneas PCI Express de 500 Mbits/s a 1 Gbit/s. En conjunto, los procesadores Ivy Bridge y los nuevos chipsets bajo el paraguas de Panther Point permiten a los fabricantes de placas base diseñar soluciones excepcionalmente eficientes y optimizadas.

Los componentes activos apenas sí necesitan disipación para un funcionamiento normal, y el chipset apenas supera los 30 grados incluso sin ventilador. Además, las fases de potencia para alimentar al procesador también han reducido las fugas de energía y se calientan menos. Los modelos específicos para overclocking siguen siendo espectaculares en cuanto a diseño, pero, para usos estándar, las placas presentan una disposición de componentes limpia y bastante diáfana. Además, las placas con los chipsets de la serie 7x son compatibles con los procesadores Sandy Bridge con zócalo LGA 1155, de modo que se puede hacer una transición progresiva de una plataforma a otra. Empezando primero por la placa y más adelante instalando una CPU Ivy Bridge.

Tampoco se pueden dejar de lado tecnologías que hacen uso de una combinación de software y hardware para conseguir mejoras en el comportamiento de los equipos. Smart Response, Smart Connect y Rapid Start son tecnologías que estarán presentes en la mayoría de los equipos con Ivy Bridge para mejorar apartados como el tiempo de arranque o la persistencia de la conectividad, incluso cuando el sistema está en reposo. De momento, convivirán tanto procesadores como placas de ambas generaciones, aunque con una transición rápida hacia Ivy Bridge si no hay problemas de última hora.

Sin ir más lejos, parece ser que los procesadores actuales con 22 nm no son especialmente efectivos en el overclocking, con incrementos en el consumo más elevados que en la generación anterior. De todos modos, hay que decir que, en esta primera oleada, Intel pretende llegar a usuarios exigentes, pero no extremos. Como plataforma extrema, Intel tiene actualmente la Sandy Bridge-E con zócalo LGA 2.011 con rendimientos muy superiores a los obtenidos con el procesador probado con tecnología Ivy Bridge (el Core i7 3770K).

Microprocesadores Intel Ivy Bridge 2

La estructura interna de Ivy Bridge apenas ha cambiado respecto a Sandy Bridge, como cabría esperar de una evolución de la tecnología de fabricación

Procesadores presentados

En conjunto, Intel ha comercializado en esta primera hornada un buen número de procesadores tanto para portátiles como para sobremesas, así como diez chipsets también para portátiles y sobremesas.

  • Procesadores portátiles: Core i7-3920XM Extreme Edition, i7-3820QM, i7-3720QM, i7-3612QM y 3610QM.
  • Procesadores de sobremesa: Core i7-3770K, i7-3770, i7-3770T, i7-3770S, i5-3570K, i5-3550, i5-3450, i5-3550S y i5-3450S.
  • Chipsets: con Ivy Bridge llegan también nuevos chipsets. La clave para distinguirlos de versiones anteriores es el código 7x. Ya sea z77, h77 o h75, siempre que veas un siete delante del segundo dígito estarás frente a una placa de nueva generación, compatible con los procesadores Ivy Bridge y los Sandy Bridge con zócalo LGA1155.
  • Portátiles: HM77, UM77, HM76 y HM75. Sobremesa: Z77, Z75, H77, Q77 y Q75.