Reportaje

Pros y contras de los regalos tecnológicos del banco

Con la crisis, los bancos y cajas quieren captar el ahorro de los clientes. Televisores, portátiles o tabletas son los intereses que ahora ofrecen

Juan Ignacio Cabrera

30 marzo 2011

S i uno va hoy a un banco pidiendo un crédito para un piso, le exigirán, como poco, que adelante un 30% de su coste, además de nóminas y avales. En fin, un imposible para muchos jóvenes y familias que viven con lo justo o que se han quedado en paro. Nada que ver con lo que pasaba hace unos años, cuando bancos y cajas de ahorros llegaban a financiar el cien por cien de la casa, y todavía prestaban un dinero adicional para reformarla, comprar los muebles y un coche si hacía falta.

El panorama ha cambiado radicalmente. Con la crisis, las entidades financieras se lo piensan mucho a la hora de prestar, pero están dispuestos a tirar la casa por la ventana si de lo que se trata es de captar el ahorro de los consumidores. La crisis de la deuda soberana (la que emite el Estado español para financiarse) también está pasando factura a los bancos, que encuentran muy caro y difícil conseguir fondos en el extranjero.

Por eso, desde hace unos meses, muchas entidades, capitaneadas por Santander y Banesto, se han lanzado a lo que popularmente se conoce como «la guerra del pasivo», que tiene como objetivo captar el ahorro de los españoles a través de depósitos atractivos o regalos por la domiciliación de nóminas. En esta guerra, algunas entidades han lanzado depósitos con una remuneración por encima del 4% (en algunos casos llega al 5%), lo que es mucho para los tiempos que corren.

Banesto

Algunos expertos dicen que no podrán mantener estas ofertas a largo plazo por las pérdidas que les pueden suponer. Por eso, conviene estar al tanto y, si es posible, mover un poco el dinero de la cuenta corriente para aprovecharlas mientras se mantengan.

Al margen del dinero, muchos depósitos remuneran en especie con productos tecnológicos. Es la versión moderna de las ollas, cuberterías o vajillas con que las entidades financieras han intentado atraer clientes y capital toda la vida. Si uno tiene pensado comprar un ordenador, una cámara, un televisor de última hornada, el iPad o la Xbox con su flamante mando Kinect, y dispone de fondos de sobra en su cuenta, debería tener presente las ofertas que en estos momentos mantienen los bancos y cajas.

La letra pequeña

Eso sí, hay cuestiones que conviene considerar. «El ahorrador que se decante por este tipo de depósito debe tener en cuenta el valor en el mercado del producto que sirve de remuneración y ver si le compensa», recomienda Ileana Izverniceanu, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios. Por otra parte, no hay que olvidarse de que, a pesar de que los intereses se abonan en especie y no se retribuyen en euros durante la vida del depósito, están sujetos a la retención fiscal habitual, que suele ser del 19% y que se debe plasmar en su totalidad en la declaración de la renta del año en cuestión. Así se evitarán sustos en el futuro.

CAM

Si suscribimos el producto financiero, la tableta, televisión o portátil que lleva aparejado, suele aparecer por casa pasados unos días o, como mucho, un par de semanas. Los bancos suelen gestionar rápido los pedidos. Además, el usuario cobra los intereses de una vez (en forma de gadget tecnológico) y al principio de la vida del depósito. Es una ventaja frente a otros productos que van abonando los intereses poco a poco, cada tres meses o una vez al año.

Sin embargo, como recuerda Izverniceanu, en muchas ocasiones, hay que abonar los portes, que pueden llegar a los 100 euros. Si hay que pagar esa cantidad por un producto que en la tienda está a 400 o 500, puede que el depósito no sea la mejor opción.

Según nuestros cálculos, el valor en tienda de los equipos que se ofertan es muy similar a los intereses en euros (una vez descontada la retención fiscal) de un producto bancario de similares características. El «truco» del banco para rentabilizar estas acciones, amén de haber captado a un ahorrador y su dinero, consiste en que, al comprar miles de unidades, puede conseguir un precio muy por debajo del PVP. Esa diferencia es su margen.

Por último, la OCU también recuerda que normalmente este tipo de depósitos no admite la cancelación anticipada. Es decir, nos compromete sí o sí hasta el final del mismo, que suele ir de 18 a 36 meses.

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