Proyecto de Biblioteca Mundial

Promover el entendimiento intercultural, facilitar recursos a los educadores, estudiosos y al público en general, y ampliar la variedad de los contenidos culturales publicados en Internet, son los principales objetivos de la Bliblioteca Digital Mundial.

Mario Hayabusa

26 octubre 2009

Promover el entendimiento intercultural, facilitar recursos a los educadores, estudiosos y al público en general, y ampliar la variedad de los contenidos culturales publicados en Internet.

Estos son los principales objetivos de la Biblioteca Digital Mundial o BDM (www.wdl.org/es), una organización sin ánimo de lucro que ha recurrido a Internet para permitirnos disfrutar en nuestro propio ordenador de algunos de los tesoros culturales más importantes del planeta.

Esta iniciativa fue propuesta a la UNESCO (http://portal.unesco.org/es) por James H. Billington, el bibliotecario del Congreso de Estados Unidos, a mediados de 2005, pero la primera piedra del proyecto se puso a finales de 2007 coincidiendo con la presentación del prototipo de la BDM. Desde entonces, algunas de las instituciones culturales más importantes del mundo se han sumado a esta propuesta.

La lista es interminable, pero basta citar unas pocas para darse cuenta de la entidad del proyecto: la Biblioteca de Alejandría, la Biblioteca Nacional y los Archivos de Egipto, la Biblioteca de la Universidad de Yale, el Centro de Estudios de Historia de México, etc.

Los documentos que forman parte del fondo bibliográfico de la BDM están fechados entre el año 8.000 a.C. y la actualidad, y no comprenden solamente libros y manuscritos, sino también mapas, partituras musicales, grabados, fotografías, dibujos arquitectónicos y grabaciones, lo que hace un total de 1.170 artículos.

Sin barreras de ningún tipo

Navegar a través de las páginas de la BDM es muy sencillo. Además, la interfaz está disponible en perfecto castellano. Lo primero que debemos hacer es indicar qué continente queremos visitar y, a continuación, determinar el documento que buscamos por su ubicación geográfica o temporal, tema, tipo o por la institución que lo conserva.

Después, una vez que lo hayamos localizado, accederemos a una ficha muy detallada en la que aparece una descripción breve de la obra, el autor, la fecha de creación, el lugar de publicación y el idioma, una descripción física del volumen y el nombre de la institución que lo preserva, entre otros datos.

Pero lo mejor de todo es que la digitalización de cada joya es magnífica y que podemos acceder a todo su contenido en alta resolución. Da igual que el volumen original esté en el otro extremo del planeta: podemos leerlo y disfrutarlo como si lo tuviésemos en nuestra propia casa. Por el momento, el número de obras de la BDM no es muy elevado, pero todas ellas tienen un gran interés cultural y merecen estar a disposición de todo el mundo.

Calidad por encima de todo

La imagen que ilustra este texto pertenece al Diario de viaje de Magallanes escrito por Antonio Pigafetta, un erudito veneciano que acompañó al navegante portugués en la travesía marítima en la que finalmente perdió la vida. Pero esta obra es solo un ejemplo de las más de 1.100 que podemos encontrar en la Biblioteca Digital Mundial.

Ahí va una pequeña muestra de algunas de ellas: Libro del itinerario seguido durante el viaje a las Indias Orientales de Gethe, El Evangelio de San Mateo, la fotografía del presidente Abraham Lincoln tomada por Mathew B. Brady en 1861, el manuscrito de la Biblia del Diablo (Codex Gigas), los Versos 85-88 del capítulo 6 del Corán… Una auténtica gozada que nadie con inquietudes culturales debería perderse.

Dirigido:

A educadores, estudiosos, instituciones culturales y, sobre todo, a cualquier persona con inquietudes humanísticas

Qué ofrece:

Más de 1.100 obras de elevado interés cultural, digitalizadas en alta resolución y disponibles en su lengua original con todos los metadatos traducidos al español. Muchas de las principales instituciones y algunas de las más importantes universidades del planeta han contribuido a la creación del fondo actual de la Biblioteca Digital Mundial

Una curiosidad:

Google contribuyó con 3 millones de dólares al desarrollo inicial del prototipo de la BDM y Microsoft hizo lo mismo aportando 1 millón de dólares

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