A prueba de bombas

Aún por descubrir para muchos usuarios, los portátiles preparados para aguantar golpes, caídas o salpicaduras van ganando cada vez más adeptos. En estas páginas, nos detenemos en dos de estas soluciones

A prueba de bombas

23 febrero 2008

En inglés se denominan rugged notebooks, y en español podríamos denominarlos como portátiles robustos. En todo caso, se designan así a los equipos especialmente diseñados y construidos para soportar las más duras condiciones de uso sin inmutarse. De esta forma, están preparados para sobrevivir a ciertos grados de maltrato que un portátil típico sería incapaz de superar: temperaturas extremas, caídas desde alturas considerables, vibraciones y golpes, altas presiones, e incluso salpicaduras, lluvia, barro, suciedad, polvo ambiental y otras situaciones comunes cuando se trabaja más allá de una mesa de oficina. Esta clase de máquinas, cuya lista de fabricantes es muy reducida, se dirige hacia aventureros y profesionales de deportes extremos, fuerzas militares y cuerpos del estado, equipos de investigación de campo o, dentro de la empresa privada, a toda clase de personas que deban desarrollar sus tareas en entornos hostiles.

 

Dada su limitada demanda, existen pocos fabricantes en el mundo que comercialicen esta clase de equipos. Y si en EE UU podemos encontrar fabricantes muy especializados (Itronix, Argonaut, Durabook, etc.), en nuestro país la oferta se limita a los Panasonic Tougbook (los verdaderos precursores de este mercado), algún equipo de Dell recientemente lanzado, alguna adaptación de HP, que apenas hemos visto en el mercado, y otras soluciones vendidas bajo demanda a clientes corporativos.

 

En el caso de Panasonic (marca comercial de la corporación japonesa Matsushita), comenzaron a desarrollar los primeros equipos robustos hace casi 20 años, a raíz de la petición de una multinacional que precisaba equipos muy duros para trabajos de campo. Así, lo que comenzó como un producto casi a medida, ha terminado por convertirse en la marca Toughbook, sinónimo de dureza y resistencia para toda clase de tareas.

 

En las siguientes páginas revisamos dos ejemplos de esta clase de máquinas, aunque con un planteamiento muy diferente. En primer lugar, nos detenemos en el Dell ATG D630, un equipo que en inglés se denominaría como semi-ruggedized y que representa más bien una adaptación de un Latitude como equipo todoterreno, al que se ha dotado de características específicas para soportar caídas, maltrato, suciedad, y trabajos a pleno sol o en la más absoluta oscuridad. La otra cara de la moneda es el Toughbook CF-19, el máximo exponente del concepto de portátil robusto o informática blindada. Con una carcasa construida casi por completo en magnesio y a prueba de agua, suciedad o al maltrato más extremo, es utilizado, por ejemplo, por la tripulación del nuevo helicóptero Eurofighter.

Dada su limitada demanda, existen pocos fabricantes en el mundo que comercialicen esta clase de equipos. Y si en EE UU podemos encontrar fabricantes muy especializados (Itronix, Argonaut, Durabook, etc.), en nuestro país la oferta se limita a los Panasonic Tougbook (los verdaderos precursores de este mercado), algún equipo de Dell recientemente lanzado, alguna adaptación de HP, que apenas hemos visto en el mercado, y otras soluciones vendidas bajo demanda a clientes corporativos.

 

En el caso de Panasonic (marca comercial de la corporación japonesa Matsushita), comenzaron a desarrollar los primeros equipos robustos hace casi 20 años, a raíz de la petición de una multinacional que precisaba equipos muy duros para trabajos de campo. Así, lo que comenzó como un producto casi a medida, ha terminado por convertirse en la marca Toughbook, sinónimo de dureza y resistencia para toda clase de tareas.

 

En las siguientes páginas revisamos dos ejemplos de esta clase de máquinas, aunque con un planteamiento muy diferente. En primer lugar, nos detenemos en el Dell ATG D630, un equipo que en inglés se denominaría como semi-ruggedized y que representa más bien una adaptación de un Latitude como equipo todoterreno, al que se ha dotado de características específicas para soportar caídas, maltrato, suciedad, y trabajos a pleno sol o en la más absoluta oscuridad. La otra cara de la moneda es el Toughbook CF-19, el máximo exponente del concepto de portátil robusto o informática blindada. Con una carcasa construida casi por completo en magnesio y a prueba de agua, suciedad o al maltrato más extremo, es utilizado, por ejemplo, por la tripulación del nuevo helicóptero Eurofighter.

Dell ATG D630 y Panasonic Toughbook CF-19 son sólo dos ejemplos de lo que hay detrás de esta clase de máquinas, en las que los fabricantes buscan cubrir necesidades concretas: máxima dureza, facilidad de transporte y sujeción, máxima autonomía para cubrir al menos una jornada completa de trabajo (8 horas), rápida sustitución de piezas dañadas y, por supuesto, un teclado, touchpad y pantalla preparados para ser utilizados por personas que en muchas ocasiones no se molestarán en lavarse las manos antes de usar el equipo.
Las prestaciones no suelen ser lo más importante porque, en muchas ocasiones, se recurre a sistemas operativos propios (principalmente basados en Linux), que ejecutan aplicaciones propias que tardan muchos años en evolucionar, y se persigue una mayor vigencia del modelo en el mercado (el CF-19, por ejemplo, lleva más de uno). Esto permite que la vida útil de un portátil como el CF-19 en una empresa con una buena planificación tecnológica pueda ser de al menos 5-6 años, lo que también garantiza una adecuada amortización de un producto de alto coste (a partir de los 2.000 euros en la mayoría de los casos).