Más puertas para Internet: IE8 frente a Chrome

Tras la revisión que hicimos a los navegadores más populares en artículos anteriores, nos detenemos en las nuevas características de Internet Explorer 8.0 (Beta 2) y en el lanzamiento sorprendente de Chrome, el browser de Google

Más puertas para Internet: IE8 frente a Chrome

12 noviembre 2008

A finales del mes de agosto estaba disponible para su descarga la versión beta de la última edición de Microsoft Internet Explorer. Parecía un sosegado lanzamiento, lejos del bullicio creado a principios de verano con la presentación de Mozilla Firefox 3.0, Opera 9.5 y la versión beta de Flock 2.0, y nada hacía pensar que algún rival le podía quitar el protagonismo a la nueva solución de los de Redmond.

Nada hasta que el 1 de septiembre se filtraba que Google iba a lanzar un nuevo navegador, Google Chrome. Antes de que los usuarios pudiésemos asimilar la noticia, el día 2 de septiembre ya estaba disponible para su descarga en más de 40 idiomas. Examinar ambos navegadores nos ha permitido conocer las nuevas características que van a implementar en sus versiones finales, un gran adelanto de lo que veremos en las soluciones del futuro.

No obstante, no debemos olvidar que se trata de dos versiones en estado beta, que no se recomiendan para un uso habitual, ya que podrían tener importantes fallos técnicos y de seguridad todavía desconocidos al no haberse probado todas sus posibilidades en un número de usuarios considerable y con un amplio esquema de perfiles.

Internet Explorer 8 frente a Chrome

* Google Chrome

* Internet Explorer 8.0 Beta 2

Rendimiento

En el PDF adjunto mostramos los resultados obtenidos por las betas de Internet Explorer 8.0 y Google Chrome. De un simple vistazo a los histogramas nadie puede dudar que la rivalidad entre estos navegadores es patente desde su lanzamiento

La opinión de PC Actual: lo que se busca en un navegador

¿Qué buscamos en un navegador? Esa es la pregunta del millón en este momento. Se puede responder que rapidez, poco consumo de recursos, accesibilidad, seguridad, que se adapte a nosotros, a nuestros gustos y a nuestras preferencias… Si una única solución cubriera todos estos requerimientos, estaríamos ante el navegador perfecto, pero ese todavía no existe, por lo que debemos de buscar un equilibrio de todos esos factores.

Google Chrome partía como el navegador más rápido. Según nuestras pruebas, sólo alcanza ese título abriendo la ventana del navegador tras cerrar otra, en caliente, que sería una asignatura fácil, puesto que, debido a la memoria caché, todos ellos sacan su mejor marca en esta prueba.

Si calculásemos una media entre el tiempo que un navegador tarda en abrirse tras encender el equipo, tras cerrar la ventana y abrirla de nuevo y abriendo diez páginas construidas con diferentes tecnologías web (muy pesadas, medias y ligeras), lo más probable es que soluciones de la talla de Firefox u Opera quedasen por delante del retoño de Google.

Internet Explorer suspende continuamente en rapidez, cuyo máximo factor es la falta de compatibilidad con muchos de los lenguajes de programación con los que están construidas las páginas. Con su nueva versión seguiremos condenados a esperar por webs que no se cargan nunca y cuya vista compatible seguirá dando errores y cargas interminables.

Es importante que un programa tan pesado como un navegador pueda hacer un buen trabajo llevándose el mínimo esfuerzo de la máquina. Cuando estamos navegando por Internet, tenemos más programas abiertos, quizá un cliente de mensajería instantánea, quizá un editor gráfico o de textos, un programa contable, etcétera.

Todos ellos hacen trabajar a nuestra CPU y, si cada vez que abrimos una nueva pestaña aumentamos el rendimiento en exceso, podría terminar bloqueándose el equipo. La idea de Chrome de convertir el trabajo de cada pestaña en un proceso es buena desde el punto de vista de que, si alguna se bloquea por un error, se cerraría y no afectaría al resto de pestañas.

No obstante, sopesando un poco los pros y los contras, es preferible reiniciar el navegador y no el equipo. El problema del rendimiento lo hemos visto también en la nueva versión de Explorer, en Chrome estaría justificado por su eficiencia, pero no en IE8.

Los chicos de Microsoft se han esmerado en el capítulo de la seguridad, una de las características por las que Internet Explorer ha perdido tradicionalmente más usuarios. Así, aparte de filtros, podremos analizar webs que consideremos dudosas, remitir webs peligrosas e incluso han apostado fuerte por la protección de la privacidad de los usuarios tanto de cara a la Red como en el uso del navegador. Chrome no dispone de tantas medidas, pero también apuesta por proteger la privacidad a la hora de usar el navegador.

Contando que se trata de dos navegadores en estado beta, Internet Explorer ya dispone de un directorio de accesorios, aceleradores y web slices (dos de sus más novedosas implementaciones) que nos harán ahorrar bastante tiempo en la navegación y seguimiento de información.

Chrome todavía no dispone de ningún accesorio, pero tiene la capacidad de crear accesos directos a aplicaciones web en el escritorio, al tiempo que está preparado para implementar extensiones, por lo que es cuestión de tiempo que comencemos a ver un buen repertorio de ellas.

Lo mejor: Un guiño a los desarrolladores

El incremento de la seguridad y la privacidad en IE 8.0 y la relación novedad/rapidez de Google Chrome. Hay que felicitar a ambos por la inclusión de herramientas de desarrollo.

Lo peor: Donde uno gana, el otro pierde

Con tanta competencia, Internet Explorer no mantendrá el liderazgo en navegadores si continúa ofreciendo poca velocidad y compatibilidad. Chrome, por su parte, está un poco verde en seguridad, las descargas no deberían ser tan directas sin exigir la aprobación concisa del usuario.

Por otra parte, la conversión de las actividades de cada pestaña en procesos distintos no resulta útil cuando se está trabajando con varios programas a la vez, pudiendo bloquear el sistema.